Bebés prematuros por preeclampsia

Bebés prematuros por preeclampsia
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La preeclampsia es una enfermedad del embarazo principal responsable de los partos prematuros ya que no existe más tratamiento que el nacimiento del bebé. Por eso, la mayoría de las mujeres a las que diagnostican en la gestación con este problema acaban teniendo a sus bebés antes de la semana 37.

La preeclampsia es una enfermedad única del embarazo, es decir, solo se puede sufrir durante este y desaparece en el mismo momento en el que la mamá da a luz. Aunque no es una enfermedad muy frecuente, las tasas se hallan entre el 1 y el 2% en España, puede llegar a ser una enfermedad muy grave tanto para la madre como para el bebé ya que altera el flujo sanguíneo, por lo que al bebé no le llegan los nutrientes y el oxígeno que necesita correctamente, pudiendo causar una serie de complicaciones:


- Crecimiento intrauterino retardado (CIR). Es decir, el bebé no crece ni engorda de manera adecuada, lo que puede causarle incluso la muerte si el problema no se detecta a tiempo.


- Oligoamnios: reducción de la cantidad de líquido amniótico, lo que puede afectar al bienestar del bebé y su crecimiento.

Daños cerebrales en bebés prematuros

Daños cerebrales en bebés prematuros

Según el “Global Action Report” de 2012 de la Organización Mundial de la Salud, se producen 15 millones de nacimientos prematuros cada año, cifra que sigue aumentando. Y alrededor de 1,1 millón de bebés mueren por complicaciones de en este tipo de partos prematuros. Por eso es fundamental seguir investigando para mejorar las expectativas de estos pequeños que vienen al mundo antes de tiempo.


Mortalidad perinatal, algo más raro si la mujer realiza sus controles periódicos ya que la preeclampsia se detectaría en ellos, pero que puede ocurrir si la preeclampsia es grave y se transforma en eclampsia o si no se trata.


- Aumento del riesgo de otros problemas como desprendimiento prematuro de placenta, accidentes cerebrovasculares en la madre, hemorragias, problemas renales, e incluso la muerte.


- Parto prematuro: como hemos dicho, la preeclampsia no tiene tratamiento, solo medidas para controlarlo, pero si estas no funcionan y la vida del bebé está en riesgo, la única opción es provocar el parto, aunque el bebé no haya llegado a la semana 37.


Normalmente, cuando se detecta que una embarazada tiene preeclampsia se adopta una serie de medidas para evitar que esto pase, como indicarle reposo absoluto, controles más frecuentes, dieta baja en sal para controlar la tensión arterial y medicamentos antihipertensivos, en algunos casos. Si nada de esto funciona y la preeclampsia es grave o deriva en eclampsia (convulsiones), sería necesario provocar el parto, aunque siempre se intenta retrasar lo más posible ese momento porque cada día que pasa el bebé dentro del útero materno aumenta su tasa de supervivencia y se reducen las complicaciones que puede desarrollar asociadas a la prematuridad. Además, se inyectarían corticoides al bebé para ayudar a madurar los pulmones y así evitar problemas como alteraciones respiratorias.


En caso de eclampsia, presión sanguínea diastólica superior a 100 milímetros de mercurio de forma sistemática por un período de 24 horas, edema pulmonar, fallo en el hígado, aumento de la creatinina en el suero, trombocitopenia o pérdida de bienestar fetal, no queda más remedio que inducir el parto. Siempre que se pueda, se intentará un parto vaginal administrando medicamentos para prevenir las convulsiones y mantener la presión sanguínea bien controlada. Si los médicos valoran que el feto no aguantará un parto vaginal, se recurrirá a una cesárea.


Alargar los embarazos después de la semana 36, sobre todo si el feto está bien desarrollado y con un buen peso, puede producir complicaciones para la madre, así como la muerte del bebé en un 87% de los casos, por lo que no se suele alargar más de este tiempo el embarazo. El objetivo de los médicos en caso de preeclampsia es, por tanto, llegar a la semana 36.


¿Cómo saber si tengo preeclampsia?


La preeclampsia no siempre provoca síntomas, pero sí hay muchas veces que se detecta en la mujer tensión arterial alta (por encima de 140 mmHg en la preeclampsia leve y por encima de 160 en la grave), edema o hinchazón brusca y repentina en la cara y las manos, zumbidos en los oídos, visión borrosa, aumento de peso repentino, dolor abdominal en el lado derecho, mareos, cefaleas intensas, manos ganas de orinar, náuseas y vómitos pasada la semana 20.


Además, para con firmar el diagnóstico se puede hacer un análisis de orina para ver si hay presencia de proteínas en la orina ya que 300 mg o más en 24 horas de proteínas en la orina (en el caso de preeclampsia leve) o 5 g o más en orina de 24 horas (si se trata de preeclampsia grave), indican que la mujer efectivamente padece preeclampsia.


Por otra parte, aunque se suele detectar a partir de la mitad del embarazo, se desarrolla desde el primer momento de este. Las causas por las que algunas mujeres padecen esta enfermedad se desconocen, pero sí se sabe cuáles son los factores de riesgo: primer embarazo, embarazo múltiple, preeclampsia previa, embarazos muy seguidos, infecciones recurrentes de las vías urinarias, obesidad, mayor de 35 años, padecer síndrome de ovarios poliquísticos o enfermedades crónicas como diabetes o hipertensión arterial.


Por lo tanto, si presentas estos riesgos debes estar atenta a los síntomas antes indicados para detectar cuanto antes la enfermedad y poder controlarla adecuadamente por medio de la dieta y el reposo para evitar un parto prematuro.


Por último, lo normal es que la tensión vuelva a sus valores normales tras el parto y la enfermedad desaparezca totalmente.


Fuente:

Huggins-Cooper, Lynn (2005), Maravillosamente embarazada, Madrid, Ed, Nowtilus.

Nacimientos prematuros, OMS: http://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/preterm-birth

Redacción: Irene García

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