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Uso de fórceps en el parto

Uso de fórceps en el parto

Si durante la segunda fase del parto la cabeza del bebé no consigue rotar o no termina de descender por el canal del parto de manera espontánea, será necesario emplear algunos instrumentos obstétricos para culminar el proceso. Este tipo de asistencia también se empleará cuando el nacimiento se prolongue demasiado, haya sufrimiento fetal o la madre no esté en condiciones de pujar más.

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Generalmente, el deseo de todas las madres es tener un parto natural y espontáneo en el que la intervención médica sea la menor posible, pero en ocasiones surge algún tipo de complicación que precisa llevar a cabo un parto asistido o instrumentado.

 

El parto instrumentado es aquel en el que durante la segunda fase del parto, el expulsivo, se requiere la intervención de un médico que con la ayuda de un fórceps (instrumento obstétrico) intentará que el parto culmine sin que sea preciso realizar una cesárea.

 

El fórceps tiene el aspecto de dos espátulas unidas entre sí de forma articulada que no llegan a juntarse entre ellas para que no puedan hacer demasiada presión. Sirve para encajar la cabeza del niño por ambos lados y que el médico, mediante movimientos suaves, pueda hacer que el bebé descienda unos centímetros.

 

El fórceps está reservado para casos aislados y estrictamente necesarios y su empleo ha descendido de manera importante en los últimos años por las contraindicaciones que presenta. Hasta hace unos años, el fórceps se usaba para hacer descender al bebé unos diez centímetros pero hoy en día solo se utiliza para los dos o tres últimos.

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Cómo y cuándo se debe usar el fórceps

 

Para que el fórceps pueda emplearse se deben dar unas condiciones específicas para evitar en la medida de lo posible cualquier daño en la mamá o el bebé:

 

- El cuello uterino debe está completamente dilatado (diez centímetros).

 

- La cabeza del niño debe haber descendido lo suficiente por el canal del parto y estar perfectamente encajada.

 

- El recto y la vejiga maternos deben estar vacíos.

 

- La bolsa amniótica debe estar rota, si no es así, el doctor romperá las membranas.

 

- Será necesario el empleo de anestesia porque el proceso puede ser bastante doloroso.

 

- La mayoría de las ocasiones se realizará una episiotomía, incisión en la zona del perineo, para que haya espacio suficiente para encajar el instrumento.

 

- Debe haber una proporción céfalo-pélvica entre el bebé y la madre.

 

- El doctor debe conocer la técnica a la perfección para no perjudicar ni a la parturienta ni al niño.

 

Una vez se han dado estas condiciones, el médico que asistirá el parto debe introducir el fórceps en la vagina de la madre hasta encajar la cabeza del bebé a la altura de las orejas. El médico combinará suaves movimientos de tracción con las contracciones del útero y los pujos de la madre hasta conseguir que el bebé salga al exterior.

 

El empleo de este instrumento obstétrico está reservado para casos muy concretos y cuando es estrictamente necesario acelerar el nacimiento del niño: cuando el parto se ha prolongado demasiado y la madre está exhausta, si el bebé se encuentra en una posición anormal o hay posibilidades de pérdida del bienestar fetal, si por problemas cardiacos la madre no puede pujar más o si no progresa el trabajo del parto.

 

Contraindicaciones y recuperación

 

Si el parto asistido no ha conllevado complicaciones, la recuperación será más o menos rápida. Al principio, la actividad física de la madre se verá reducida por las molestias ocasionadas por la episiotomía o por el esfuerzo que ha hecho a la hora de dar a la luz. En unas cuatro o seis semanas podrá estar bastante recuperada.

 

Si bien, esta técnica se ha visto bastante disminuida en los últimos años por las complicaciones que pueden surgir. En el caso de la madre: hemorragia, incapacidad para orinar o incontinencia urinaria o fecal, flatulencias o cólicos, desgarros del perineo en distintos grados o infección. En el caso de los recién nacidos: hematomas o hemorragias, desgarros del cuero cabelludo, parálisis facial o fracturas.

 

Si el obstetra hace un buen uso de los aparatos y los restringe a casos estrictamente necesarios y cuando se cumplen las condiciones idóneas, las complicaciones se verán muy reducidas.


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Fecha de actualización: 05-02-2015

Redacción: Irene García

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