¿Puede un bebé romper la bolsa?

¿Puede un bebé romper la bolsa?
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La bolsa de líquido amniótico es la estructura en la que se encuentra el feto y el líquido amniótico. Se forma a partir del saco gestacional desde la cuarta semana de embarazo y está formado por un par de membranas resistentes y transparentes que sostienen al feto. Generalmente, la bolsa se rompe cuando el embarazo ya está a término y marca el inicio del parto.

El saco o la bolsa amniótica está formada por dos partes: una membrana externa, el corion, que contiene el amnios y forma parte de la placenta; y una parte interna, el amnios, que contiene el líquido amniótico y el feto. Esta estructura es fundamental en el embarazo ya que protege al feto y permite que se acumule dentro de ella el líquido amniótico, un líquido de color claro formado por agua y productos de desecho del bebé que tiene funciones tan importantes como proteger al feto de traumatismos externos, permitirle moverse dentro del útero, mantener su temperatura corporal estable, aportarle proteínas, sales y minerales, o ayudarle a colocarse en el canal de parto para nacer.


Esta cavidad comienza a llenarse de líquido en la cuarta semana de embarazo y, hacia el final de la gestación, tendrá entre 800 y 1.000 ml de líquido.


Cuando las membranas se rompen el parto suele iniciarse a las pocas horas, ya que el líquido se irá escapando por la fisura y, sin líquido amniótico, el bebé no puede vivir, por lo que lo habitual es que las contracciones se desencadenen unas horas después de romperse la bolsa o, si esto no pasa de manera natural, se induzca el parto mediante la administración de oxitocina artificial.


En el 90% de los casos la rotura de bolsa se produce pasada la semana 37, es decir, con el bebé a término, por lo que no hay ningún problema en que el parto comience, sin embargo, también puede producirse lo que se conoce como una rotura prematura de membranas, lo cual puede ser peligroso, ya que el parto no podrá detenerse más que unas horas, por lo que el bebé nacerá de forma prematura y, dependiendo de su peso y su edad gestacional, tendrá más o menos posibilidades de sobrevivir y de desarrollar secuelas.


Por eso, debes estar atenta a cualquier pérdida de líquido vaginal que pueda indicar que la bolsa se ha roto y acudir a urgencias de inmediato, tanto si estás de más de 37 semana, como si no. Si tu bebé es prematuro, es importante ir rápido a urgencias para que dé tiempo a administrar surfactante al bebé y así ayudar a madurar sus pulmones para que tenga más posibilidades de sobrevivir. Y si la rompes pasada la semana 37, también debes ir al hospital, puesto que tienen que controlar el bienestar fetal e inducirte el parto si no lo haces tú sola. El bebé no puede estar sin líquido amniótico y hay posibilidades de contraer una infección, por lo que te administrarán antibióticos por vía.


Además, debes saber que, la mayoría de las veces, la bolsa se rompe durante la fase de dilatación o el expulsivo, por lo que lo normal es que antes tengas contracciones que notar que la bolsa se ha roto.


¿Cómo saber si he roto aguas?


La rotura de la bolsa no suele ser como en las películas y, muchas veces, se produce una pequeña fisura por la que el líquido escapa poco a poco, por lo que es posible que no sepas seguro si has roto la bolsa o no. Para asegurarte de que estás expulsando líquido amniótico y no flujo u orina, debes observar cómo es, ya que el líquido amniótico suele ser transparente. Vacía la vejiga, después agáchate y tose. Si sale líquido, has roto la bolsa.


Causas de la rotura de membranas


Existen tres motivos principales que pueden hacer que la bolsa se rompa antes de tiempo:


1- Aumento de la presión del líquido amniótico


En los embarazos gemelares, o si existe un exceso de líquido amniótico, el aumento de la presión y del volumen del líquido pueden causar la rotura de las membranas. La presión suele ser más intensa en el cuello uterino, por eso es más frecuente romper la bolsa cuando ya se ha dilatado un par de centímetros. En esa zona la bolsa se queda sin protección al abrirse el cuello uterino y se rompe. Por eso, puede producirse una rotura prematura de membranas en el caso de que haya incompetencia cervical o dilatación del cuello uterino antes de la semana 37.


2- Debilitamiento de la propia membrana amniótica


Si se produce una infección (coriamnionitis) o inflamación de la bolsa, esta puede romperse con facilidad. La corioamnionitis es la causa principal de rotura de las membranas por infección. Esta se produce cuando ciertas bacterias o gérmenes ascienden desde la vagina a través del cuello uterino y llegan a la membrana externa, produciendo una infección que rompe la bolsa.


Otros factores que pueden debilitar las membranas son: tabaco, alcohol, desnutrición, consumo de drogas, antecedentes de rotura prematura, etc.


3- Traumatismo sobre la bolsa amniótica


Es mucho menos frecuente, pero un accidente de tráfico o laboral también puede causar la rotura de la bolsa. Asimismo, puede producirse tras una amniocentesis, aunque el riesgo es solo del 1%.


Otras causas que pueden hacer que la bolsa se rompa son ciertas enfermedades previas al embarazo, como diabetes, hipertensión arterial o lupus; defectos congénitos del bebé, especialmente los relacionados con los riñones; o el desprendimiento prematuro de la placenta.


En cuanto a la rotura de la bolsa pasada la semana 37, como decíamos, esta suele romperse por la presión de las contracciones y del bebé durante el parto. Si se produce antes de que comience el parto, suele deberse al aumento de la presión del bebé que ya no cabe dentro e intenta nacer, por lo que, en cierta forma, podría decirse que es el bebé el que rompe la bolsa, aunque solo llegado el momento del parto. Durante la gestación, si no pasa nada de lo antes indicado, los movimientos normales del bebé nunca romperán la bolsa. 

 

 


Fuente:

Huggins-Cooper, Lynn (2005), Maravillosamente embarazada, Madrid, Ed, Nowtilus.

Redacción: Irene García

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