Parto con diabetes gestacional

Parto con diabetes gestacional
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La diabetes gestacional es un trastorno que aparece a algunas embarazadas cuando su páncreas no funciona adecuadamente, lo que provoca una subida de los niveles de glucosa en sangre que puede ser muy peligroso para el bebé y la mamá si no se controla, incluso puede afectar al parto.

El páncreas es el órgano encargado de convertir los alimentos que ingerimos en glucosa, produciendo insulina que se encarga de transportar esa glucosa hacia todos los tejidos para proporcionarles la energía que necesitan. En las personas diabéticas el páncreas no produce insulina o la produce en niveles muy bajos, lo que causa que los niveles de glucosa se acumulen en la sangre, causando una serie de complicaciones. En las embarazadas, a veces se desarrolla un problema similar que aparece a causa del embarazo y desaparece tras el parto, por eso se la llama diabetes gestacional ya que va ligada a la gestación.


Aunque no se sabe con seguridad sus causas, se cree que las hormonas que fabrica la placenta bloquean la acción de la insulina en la madre, causando la diabetes. Es un problema que afecta a entre el 2 y el 4% de las embarazadas y no suele presentar síntomas, por eso se hace a todas las embarazadas una prueba de glucosa en sangre hacia la semana 24 de embarazo (Test O´Sullivan) para comprobar si tiene diabetes gestacional o no. Si la prueba resulta positiva, es necesario controlar los niveles de glucosa en sangre de la madre todos los días y proporcionarle una dieta especial, la dieta de las 1.8000 calorías, que excluye o reduce alimentos ricos en azúcares como los hidratos de carbono, los dulces o las bebidas con gas. Si con la dieta se controlan los niveles de azúcar en sangre es suficiente, si no, habrá que administrarle inyecciones de insulina.

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Es muy importante seguir a rajatabla las indicaciones médicas ya que una diabetes gestacional no controlada puede causar complicaciones y riesgos muy serios al bebé. Lo principal es que el exceso de glucosa puede atravesar la placenta y llegar al bebé, cuyo páncreas comenzará a fabricar más insulina y, cuando ya no pueda soportar el ritmo de fabricación, empezará a almacenar ese excedente en forma de grasa, causando macrosomía o bebé con un peso muy superior al recomendado, lo cual dificultará el parto vaginal. Asimismo, el niño puede desarrollar diversas enfermedades al crecer, como diabetes u obesidad.


¿Puede afectar al parto?


Como decíamos, si la diabetes gestacional no se controla y el bebé engorda demasiado puede que no pueda salir por el canal de parto si su tamaño es superior a este, por lo que el médico controlará el aumento y tamaño del bebé en las últimas semanas de embarazo y, si piensa que puede haber complicaciones, puede adelantar el parto siempre que se haya pasado la semana 37 o programar una cesárea.


En el transcurso del parto habrá que controlar los niveles de azúcar en sangre de la madre y, ante cualquier subida o bajad que pueda ser peligrosa se recurrirá a una cesárea.


Asimismo, hay que tener en cuenta que los bebés macrosómicos suelen tener los hombros más grandes y grasa extra en la parte superior del cuerpo, lo que aumenta el riesgo de padecer una distocia de hombro durante el parto si estos huesos se quedan atascados al intentar salir. La distocia puede causar daños en la clavícula o en los nervios del cuello y los hombros del bebé (lesión del plexo braquial o parálisis de Erb-Duchenne) que, aunque generalmente se curan bien, siempre es mejor evitar para que no dejen secuelas en el niño. La clavícula rota suele curarse sola ya que los huesos de los bebés se fusionan con mayor rapidez. En cuanto al tratamiento de la parálisis de Erb-Duchenne, en los casos leves el bebé se recuperará en 3 o 4 meses con masajes y fisioterapia; en los graves puede ser necesaria la cirugía.


Otra posible complicación que puede surgir en el parto en el caso con bebés muy grandes o distocia de hombros es que deje de llegarle oxígeno, lo que puede causar parálisis cerebral e incluso la muerte.


Dar a luz a un bebé macrosómico también es perjudicial para la mamá ya que puede ocasionar desgarros perineales y hemorragias.


Por último, la diabetes gestacional aumenta la posibilidad de sufrir hipertensión o preeclampsia, lo que aumenta las posibilidades de un parto prematuro.


No obstante, si la diabetes se controla y el bebé tiene un peso normal, puedes tener un parto vaginal normal sin complicaciones.


Una vez el bebé haya nacido es conveniente hacerle un análisis de sangre para controlar sus niveles de glucosa. Si las pruebas salen anormales, será necesario controlar al bebé de cerca para evitar que sufra una hipoglucemia o bajada de azúcar, algo más frecuente en estos bebés debido a la insulina alta circulante.


También es posible que el pequeño deba pasar un tiempo en la UCIN (Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales) si ha nacido muy grande y presenta problemas respiratorios.


Para prevenir que en el futuro el niño desarrolle diabetes tipo 2 los expertos aconsejan que se alimente de leche materna de manera exclusiva durante los primeros 6 meses de vida, lo cual también le puede ayudar en los primeros días a evitar una hipoglucemia. Asegúrate de alimentarlo a demanda sin que pasen más de 4 horas entre toma y toma.


En resumen, si te diagnostican diabetes gestacional debes controlar mucho tu alimentación y tus niveles de azúcar en sangre para evitar estos problemas y que tu bebé pueda nacer en su momento y de manera normal.


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Fuente:

Goetzl, Laura (2006), Concepción y embarazo a partir de los 35, Pearson Educación.

West, Zita (2007), El cuidado del bebé antes del nacimiento. Ed. Pearson Alhambra.

Fecha de actualización: 25-10-2018

Redacción: Irene García

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