No sabía que estaba embarazada y fui al gimnasio

No sabía que estaba embarazada y fui al gimnasio
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Aunque estés buscando un embarazo, es normal no hacerse una prueba o empezar a sospechar hasta la semana cuarta o quinta de gestación, por lo que en las 2 o 3 primeras semanas lo habitual es que no sepas aún que estás gestando un bebé y sigas con tu vida normal, lo que incluye ir al gimnasio o hacer otras actividades que, ahora que lo sabes, te preocupa que puedan haber dañado a tu bebé.

Lo primero que debes hacer es no sentirte culpable, ya que no es necesario dejar toda tu vida mientras intentas quedarte embarazada, ya que esto puede llevarte meses, por lo que es normal que, hasta que empieces a sospechar o confirmes la gestación con un test o un análisis de sangre, sigas haciendo tu vida normal y realizando actividades que no son buenas en el embarazo como beber alcohol o fumar. Así que es algo normal, no te sientas culpable, y deja de hacer aquello que sabes que puede ser peligroso ahora mismo.


Además, si te preocupa que alguna de estas actividades haya podido afectar al desarrollo del feto en estas primeras semanas, en las que comienza la organogénesis o formación de los órganos principales como el corazón o los pulmones, debes saber que en estas primeras semanas la naturaleza es muy sabia y funciona la “Ley del Todo o Nada”, es decir, o afecta totalmente al embrión y se produce un aborto, o no le pasa nada. Esta ley marca que, durante los primeros 15 días de gestación, aproximadamente, durante la formación de la blástula, no se producen malformaciones ya que las células son totipotenciales: si alguna se lesiona o se ve dañada, otras la sustituyen como si nada hubiera ocurrido. En resumen, si algo pasa, o se afecta a toda la bástula y se produce un aborto, o no hay malformación, por lo que, si todo marcha bien y no hay sangrado abundante o algún otro síntoma de un posible aborto, no debes preocuparte, ya que lo más seguro es que tu embrión esté perfectamente.

No sabía que estaba embarazada y estoy sangrando

No sabía que estaba embarazada y estoy sangrando

Pensabas que ese sangrado que habías comenzado a tener era la regla, que se había adelantado o retrasado, pero resulta que es diferente del sangrado menstrual normal y empiezas a pensar que puede ser otra cosa. En ese momento caes en que mantuviste relaciones sexuales sin protección cerca de tus días fértiles, por lo que es posible que estés embarazada y estés sufriendo un aborto… ¿O no?


¿Es malo ir al gimnasio embarazada?


Una de las actividades que puedes haber hecho en estas primeras semanas de gestación en las que todavía no conocías tu estado puede haber sido ir al gimnasio a hacer máquinas, pesas u otras actividades. Y, si bien hay ciertos ejercicios y deportes desaconsejados en el embarazo, no debes preocuparte, ya que lo normal es que este tipo de entrenamientos no afecten al feto, sobre todo si estás acostumbrada a hacer deporte con regularidad.


De hecho, son muchos los estudios que afirman que hacer ejercicio durante el embarazo es muy beneficioso ya que ayuda a aliviar ciertas molestias y preparar el cuerpo para el esfuerzo del parto. Algunos de los beneficios de practicar deporte con regularidad en estos 9 meses son: reduce el estrés y la ansiedad, favorece el sueño, aumenta la energía, disminuye molestias como el estreñimiento, el dolor de cabeza o de espalda, ayuda a controlar el aumento de peso, ayuda al bebé a encajarse, reduce la duración del parto, etc. Por eso, a no ser que haya alguna contraindicación médica, debes hacer ejercicio con regularidad durante todo el embarazo.


No obstante, hacer ejercicio frecuente no es lo mismo que pasarse 4 horas cada día en el gimnasio haciendo ejercicio hasta que no puedes más. El deporte es bueno sí, y puedes continuar con él, pero debes reducir el ritmo y la intensidad, y evitar algunas prácticas desaconsejadas en estos meses.


En cuanto al gimnasio, puedes continuar acudiendo, pero debes evitar aquellos ejercicios que supongan un impacto en la zona abdominal o levantar mucho peso. Debes comentarle a tu monitor que estas embarazada para dejar aquellos ejercicios que no son aconsejables en estos meses y cambiarlos por otros más aptos. Debes tener en cuenta que durante estos meses aumenta la hormona relaxina, que actúa sobre los ligamentos y articulaciones volviéndolos más elásticos, lo que aumenta tus posibilidades de caerte o lesionarte durante el ejercicio.


Los deportes más aconsejados en estos meses son el pilates, el yoga, caminar, bicicleta estática, natación o aeróbic acuático. Si estabas acostumbrada a hacer otros ejercicios puedes continuar con cuidado. Por ejemplo, puedes seguir haciendo step en los primeros meses de embarazo, ya que es un ejercicio de bajo impacto. También puedes seguir haciendo zumba siempre que no lo hagas más de 3 veces a la semana y adaptes el ritmo y los movimientos a tu nuevo estado. En cuanto a los ejercicios abdominales, puedes hacer algunos como los ejercicios laterales, elevar la pelvis o ejercicios con la pelota de pilates, pero nada de abdominales clásicos ni hipopresivos. Y no olvides los ejercicios de Kegel, que ayudan a fortalecer los músculos del suelo pélvico que tanto sufren en estos meses.


Como ves, son muchas las actividades y ejercicios que puedes seguir practicando, pero debes evitar la adicción al gimnasio y los entrenamientos duros y excesivos ya que pueden causar diversos problemas al embarazo, como un aborto espontáneo, esguinces, lesiones, daños en el feto si nuestras pulsaciones aumentan por encima de 140, lo que puede reducir la sangre que llega al feto, bajo peso del bebé al nacer si no engordamos lo suficiente e incluso parto prematuro, ya que algunos ejercicios pueden acusar contracciones uterinas prematuras.


Por lo tanto, puedes seguir yendo al gimnasio y seguir con muchas de tus rutinas, pero debes bajar el ritmo, la frecuencia y la intensidad, evitar ejercicios peligrosos y seguir una serie de consejos:


- Controla tus pulsaciones para que nunca pasen de 140 por minuto. Tienes que ser capaz de hablar a la vez que haces ejercicio. Si no, debes parar de inmediato y bajar el ritmo o incluso descansar. Para que el ejercicio sea seguro y efectivo necesitas calcular tu frecuencia cardiaca máxima (FCM) y a partir de ésta tu frecuencia objetivo: FCM= 220 – tu edad. Durante el embarazo es aceptable una frecuencia del 60-80% de tu FCM (algo menos si no estabas en forma). Por ejemplo, si tienes 30 años y estabas en plena forma antes del embarazo, deberías realizar ejercicio hasta alcanzar 133-152 pulsaciones si estás en buena forma y de 95-114 si no estás acostumbrada a hacer mucho deporte.


- Lleva un calzado adecuado antideslizante y ropa deportiva transpirable.


- Bebe mucha agua antes, durante y después.


- Comienza siempre lentamente y calentando.


- Evita las altas temperaturas ya que el sobrecalentamiento puede afectar al feto, procura hacer ejercicio en una sala aireada y fresca.


- Escucha a tu cuerpo y, en cuanto una actividad o entrenamiento te haga sentir incómoda o molesta, para.


- A partir del segundo trimestre, no se recomienda hacer ejercicios tumbada sobre la espalda durante mucho rato ya que el peso del útero puede comprimir la vena cava inferior, la encargada de transportar la sangre al corazón desde tus extremidades inferiores lo que reduce el flujo de sangre para tu propia cabeza y para el bebé. 

 

 


Fuente:

Huggins-Cooper, Lynn (2005), Maravillosamente embarazada, Madrid, Ed, Nowtilus.

 

Redacción: Irene García

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