Qué puede comer una embarazada y qué no

Qué puede comer una embarazada y qué no
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Aunque cuando te quedas embarazada te da la sensación de que hay muchas restricciones en cuanto al tema de la alimentación, lo cierto es que lo más importante es tener clara una regla: no comer nada que no esté cocinado si previamente no ha sido congelado ya que tanto el frío como el calor sirven para matar las bacterias y sustancias que pueden ser peligrosas para el feto en el embarazo (salmonella, toxoplasma gondii, listeria, anisakis, etc.).

Todo el mundo sabe que, cuando estás embarazada, no puedes comer jamón serrano o carne poco cocinada si no has pasado la toxoplasmosis (algo que pocas mujeres han pasado). No obstante, las restricciones no solo se limitan a eso sino que hay que tener cuidado con muchos otros alimentos que pueden suponer riesgo de contraer determinadas infecciones que pueden ser peligrosas para el feto, para la salud de la mamá o para ambos.


Por ejemplo, la toxoplasmosis, una de las más conocidas y peligrosas. Y es que esta infección, causada por el toxoplasma gondii, no es peligrosa si no se está embarazada. De hecho, muchas personas la pasan y ni se enteran ya que los síntomas son similares a los de un resfriado. Sin embargo, durante la gestación es muy peligrosa ya que puede causar aborto espontáneo, parto prematuro, toxoplasmosis congénita o muerte del feto.


Durante el primer trimestre las posibilidades de contagio del feto si contraes la toxoplasmosis son menores, solo de un 15%, frente al 30% en el segundo trimestre o el 65% en el tercero, pero las complicaciones son mucho mayores en las primeras semanas ya que afecta directamente al desarrollo del feto.

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¿Cuándo desaparece la hormona del embarazo después del parto?

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La hormona del embarazo, es decir, la hormona gonadotropina coriónica humana (hCG), se empieza a segregar unos 10 días después de que se produzca la ovulación y es fundamental para que el embarazo se desarrolle sin problemas. Vuelve a sus valores normales una semana después de dar a luz.


Para evitarla, no se puede comer carne poca hecha ni embutido a no ser que estén bien cocinados o se hayan congelado al menos 48 horas a menos de -20 ºC.


En cuanto al jamón serrano, sí se puede comer ya que diversos estudios muestran que el proceso de curación que pasa cualquier jamón serrano mata este parásito, por lo que no tiene riesgo en el embarazo. Eso sí, el proceso de curación tiene que haber durado un mínimo de 7 meses.


El resto de embutidos prohibidos, como chorizo, salchichón o fuet, se pueden consumir si se han congelado previamente, así que no hace falta sufrir antojos.


Otro problema muy común en el embarazo es contraer listeria, una enfermedad también muy peligrosa en estos meses ya que puede causar muerte intrauterina, hipotrofia y parto prematuro, con los riesgos que ello conlleva. Aunque se puede tratar con antibióticos, es difícil de detectar, por lo que lo mejor es prevenir su contagio evitando consumir leche y productos sin pasteurizar derivados de ésta, como los quesos blandos (camembert, brie, quesos azules…), patés sin pasteurizar, carne cruda o poco hecha y lavando escrupulosamente las frutas y verduras.


Tampoco se aconseja comer sushi o ahumados ya que pueden contagiar anisakis, una infección que no afecta al desarrollo del feto, pero sí puede hacer que la mamá enferme gravemente. Para evitarlo, procura no comer pescados crudos y sin congelar como boquerones en vinagre, pescados en escabeche, sushi, sashimi y otros pescados crudos japoneses, ceviche, arenques en salmuera, o ciertos pescados ahumados (arenques, caballa, espadín y salmón). Puedes comer cualquier tipo de pescado siempre que haya sido bien cocinado, ya que el calor mata los gusanos, o congelado a -20 ºC al menos 24 horas. Los frigoríficos de menos de 3 estrellas (***) no alcanzan la temperatura suficiente en 24 horas, por lo que habría que tenerlos al menos 7 días.


Por último, debes tener cuidado con las comidas que lleven huevo crudo o poco cocinado ya que pueden contagiar la salmonella .


En resumen, las restricciones principales son:


- Carne cruda o poco cocinada

- Embutido (excepto el jamón serrano)

- Ahumados

- Quesos no pasteurizados

- Paté no pasteurizado

- Pescado crudo

- Huevo poco hecho


Evita también los azúcares, que pueden hacer que aumentes de peso más de lo recomendable y causar problemas como diabetes o macrosomía en el feto.


Por lo demás, puedes comer de todo siempre que no tengas molestias digestivas de ningún tipo, que también son frecuentes en estos meses, como náuseas, acidez, estreñimiento… En estos casos, deberás limitar aquellos alimentos que te sienten mal.


Intenta que tu alimentación sea rica, variada y equilibrada, con alimentos que aporten gran cantidad de nutrientes esenciales como frutas, verduras, legumbres, lácteos, carnes blancas, pescados, cereales integrales, etc.


Y, si tienes antojo de algo que no se pueda comer, recuerda que puedes cocinarlo o congelarlo para consumirlo sin problemas. 


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Fecha de actualización: 25-04-2018

Redacción: Irene García

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