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Cómo calmar los retortijones al bebé

Cómo calmar los retortijones al bebé

Los retortijones son algo que sufren con mucha frecuencia los bebés. A veces puede llegar a desesperar a los padres, por eso se debe saber cómo actuar cuando estos se presentan.

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Índice

 

¿Por qué los bebés tienen cólicos o retortijones?

En muchas ocasiones, los recién nacidos pueden tener los denominados cólicos del lactante, que son dolores abdominales. Estos suelen presentarse a última hora de la tarde y por la noche, pero pueden aparecer a cualquier hora del día.

Los niños que presentan estos cólicos o retortijones se encogen y lloran desconsoladamente. Este llanto se puede diferenciar con facilidad de los otros que tienen los recién nacidos, por la dificultad para calmarlo (no se calma ni cuando lo coges en brazos).

No hay tratamientos para los cólicos del lactante. Desaparecen a lo largo de los tres primeros meses de vida.

¿Cuáles son las causas de los retortijones?

Existen varias posibles explicaciones para los cólicos:

- Estás siguiendo una técnica de alimentación inadecuada, lo que provoca en el bebé la entrada excesiva de aire al succionar y provocar la distensión del estómago y el intestino, produciendo dolor abdominal.

- Demasiado alboroto o ambiente familiar ruidoso. Esto puede general ansiedad en el bebé.

- Hambre o sobrealimentación.

- Estreñimiento.

¿Cómo se pueden aliviar los cólicos o retortijones del bebé?

Para aliviar esta situación lo más importante es tener paciencia y calma. Además, se debe consultar con su pediatra las veces que haga falta.

A tu bebé le puede ayudar que le apliques calor en el estómago, ya que este ayuda a relajar las contracciones de los músculos intestinales. Para esto suele ser suficiente coger al niño en brazos, de manera que su vientre repose sobre tu pecho o vientre, colocando la mano en su vientre. Por norma general esto suele calmar al bebé.

Como hemos dicho, muchas veces este dolor se debe a los gases acumulados que distienden el estómago. En estos casos puede ayudarle que le coloques en una postura que facilite la expulsión de los gases.

Puede que tu bebé se ponga rojo, gruña o llore por el esfuerzo y dolor que le causa defecar. El estreñimiento puede causar dolor abdominal en los bebés. La frecuencia en las deposiciones de los bebés es difícil de definir, ya que el mismo niño puede pasar de defecar cuatro veces al día a hacer deposiciones cada dos días, sin que esto tenga ningún significado patológico. Sin embargo, hay que destacar que si los indicios del estreñimiento continúan, es importante que lleves a tu bebé al pediatra, especialmente si se acompañan de vómitos.

También puede ser útil acunarle dulcemente. De este modo, se estimulan los delicados mecanismos del oido interno, se favorece la recuperación del equilibrio y se puede aliviar su inquietud.

Los masajes en el abdomen en el sentido de las agujas del reloj también ayudan a calmar el dolor en los bebés.

¿Existe un tratamiento para los retortijones?

No hay tratamiento específico para esto, lo único que va a conseguir que desaparezcan es el tiempo.

Muchas madres de niños con retortijones utilizan infusiones (normalmente de anís estrellado) para tratarlos, pero esto no está recomendado, aunque no son dañinas para los niños, tampoco son eficaces.

Debes estar atento a la hora de valorar cuándo aparece el dolor, por ejemplo si está relacionado con la comida, con un tipo determinado de alimento o con una situación determinada que le produce estrés.

¿Puede deberse a otras cosas el dolor abdominal en los bebés?

Normalmente el dolor de barriga en los bebés no es un problema importante, pero se debe estar alerta con los signos que permiten diferenciar un dolor abdominal preocupante del que no lo es. Ten en cuenta que los niños menores de 3 años puede que no sepan expresar directamente que les duele la barriga, pero lo manifiestan a través de otras vías, puedes notar a tu bebé mas irritable, que se queja más, llora repentinamente, puede estar inapetente y puede adoptar posturas corporales raras, etc.

Además de los cólicos, hay otras causas que por la que los bebés pueden tener dolor abdominal:

- Infecciones virales o bacterianas del intestino: estas suelen venir asociadas con diarreas o vómitos y el dolor abdominal es intermitente. En la mayoría de estos casos, no se requiere de tratamiento y se suele resolver por sí solo en el transcurso de una semana (aproximadamente), aunque siempre se debe consultar con el pediatra del niño. Existe una excepción, la infección causada por el parásito Gardia lamblia. El tratamiento es con medicamentos que cura la infección y el dolor abdominal que le acompaña.

- Invaginación: es una afección poco frecuente que puede causar dolor abdominal a los bebés pequeños (normalmente bebés entre los 8 y los 14 meses). Este problema ocurre cuando una parte del intestino se desliza dentro de otra porción del intestino, creando un bloqueo que causa dolor fuerte. El niño llorara de forma intermitente y abrupta y doblará las piernas contra el estómago. También es posible que estos niños vomiten y produzcan heces oscuras, mucosas y con sangre que suelen verse parecidas a la mermelada de mora.

En este caso es importante reconocer esta causa de dolor abdominal y hablar de inmediato con su pediatra.

- Alergias o intolerancias alimentarias, a alimentos o sustancias como la proteína de leche de vaca o el gluten en las que un primer síntoma puede ser un dolor inespecífico.

- Dolor funcional o psicógeno: como ya hemos dicho, las emociones o la ansiedad pueden ser la causa del dolor de barriga en los bebés.

- Infecciones renales o de orina: en las infecciones de orina, además del dolor, un síntoma distintivo en bebés muy pequeños es el rechazo de la alimentación, y en los mayores fiebre.

- Hernias: si además de dolor el bebé tiene un bulto blando en las ingles que antes no estaba, se puede tratar de una hernia inguinal.

Se debe observar el estado general de tu hijo; comprobar si tiene fiebre, tratar de identificar el dolor, si es constante o intermitente, si aumenta o disminuye la frecuencia de las heces, si hay vómitos, el color de las heces, la presencia de sangre o moco, etc.


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