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Estoy amamantando y me siento débil

Estoy amamantando y me siento débil

La lactancia materna es un proceso que desgasta mucho a la madre, ya que para producir la leche suficiente se precisa una gran cantidad de energía y de nutrientes específicos como proteínas, calcio, hierro, vitaminas C y ácido fólico.

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Índice

 

¿Por qué estoy cansada?

Las madres que deciden mantener la lactancia materna hasta que el niño cumple el año o incluso superior al año de edad pueden derivar síntomas de fatiga y desgaste que por lo general derivan de una alimentación insuficiente.

La lactancia debe ofrecerse a demanda tanto por el día como por la noche. Esto implica que la madre debe estar disponible para amamantar a su bebé durante las 24 horas del día. Muchas madres luchan por mantenerse alertas mientras amamantan, especialmente durante la noche. Parte del cansancio asociado a la maternidad puede ser atribuido al sueño interrumpido; sin embargo, hay más en esto que falta de sueño. Aun cuando la madre no esté particularmente cansada puede sentirse adormilada mientras amamanta durante el día. 

En el cuerpo humano existe una hormona gastrointestinal llamada colecistoquinina (CCK), y una de sus funciones principales es la de dar una señal de sedación, de saciedad y bienestar después de comer. Durante el amamantamiento tanto la madre como el bebé producen esta hormona, la cual provoca una sensación de somnoliencia y satisfacción. La hormona prolactina, llamada a veces “la hormona maternal”, también tiene un papel importante en que las madres se sientan relajadas durante la lactancia. La hormona colecistoquinina liberada junto con el pico de prolactina que se produce en las madres se combinan en un cóctel adormecedor, difícil de resistir.

Alimentos que favorecen en la lactancia

Alimentos energéticos

Se consideran aquellos que tienen un contenido importante de carbohidratos y alimentos grasos. El cuerpo humano precisa de los carbohidratos y de las grasas como fuente de energía.

Se recomienda que los alimentos ricos en carbohidratos como cereales, arroz o maíz y sus derivados pan, pasta o galletas y legumbres estén presentes en casi cada una de las comidas del día, desde el desayuno a la cena, teniendo en cuenta que la cantidad de consumo aconsejada dependerá de las necesidades energéticas de la mujer, las cuales se calculan según su peso, talla, grado de actividad física o su condición de madre lactante.

Alimentos grasos (grasas lácteas como la nata o la mantequilla, la margarina o los aceites vegetales), se recomienda consumirlos con moderación; así mismo conviene dar preferencia a aquellos que son más ricos en grasas insaturadas como el aceite de oliva, los aceites de semillas (girasol, maíz o soja) y los frutos secos, por su papel en la reducción de riesgo cardiovascular y su implicación en la composición de la leche materna. Se sabe que la cantidad y el tipo de grasa de la leche es el fiel reflejo de la cantidad y tipo de grasa ingerida por la mujer que amamanta.

Alimentos ricos en proteínas

Estos son los lácteos, huevos, soja, carnes, pescados y los derivados de estos alimentos. Las proteínas ayudan a construir y reparar tejidos del organismo, forman parte de nuestras defensas, hormonas y neurotransmisores, enzimas y factores de coagulación de la sangre. Parte de las mismas se secretan con la propia leche materna.

¿Cómo favorecer el descanso nocturno de la madre durante la lactancia?

A partir de los 6 meses de edad del bebé, cuando este ya ha comenzado a probar los alimentos complementarios, puede intentarse adaptar el patrón de amamantamiento a las necesidades de la madre siguiendo estos tips:

- Incremento del contacto físico entre el bebé y la madre durante el día, ya que muchos bebés demandan durante la noche las carencias de contacto que han experimentado durante el día.

- Darle el pecho al bebé justo antes de que la madre se vaya a dormir. Si el niño ya está dormido, no hay que despertarlo para ello, pero si la madre se acerca a él, es muy posible que el bebé se agarre al pecho sin mucho esfuerzo, de esta manera tardará más en volver a despertarse para alimentarse y la madre puede descansar un rato.

- El padre deberá incluirse en las rutinas de sueño del bebé, de esta manera, él también podrá responder a parte de los despertares nocturnos. Una buena sugerencia es que la madre se saque leche durante el día, así el padre podrá darle un biberón de leche materna al bebé en alguno de sus despertares nocturnos.

Por último, es importante tener presente que el cansancio materno y la lactancia nocturna son situaciones transitorias, que pasarán y que llegará el momento en el que el hijo  y la madre duerman toda la noche y de esta forma recuperar la energía y evitar sentirse cansados o con debilidad durante el día.

¿Qué otras cosas puedo hacer para aumentar mi energía?

- Mantenerte hidratada: es muy frecuente que la madre sienta más sed de lo habitual durante la lactancia, de hecho esta sed puede llegar a parecer insaciable. Esto se debe a que el organismo te pide que repongas el líquido que pierdes mientras amamantas a tu bebé (recuerda que el 88% de la leche materna está compuesta por agua).

La deshidratación puede hacer que te sientas fatigada, por lo tanto es importante mantenerte continuamente hidratada para contribuir a las funciones normales de las células. Ten siempre a mano una botella de agua para calmar tu sed cuando lo necesites y aumenta el consumo de frutas y verduras que contribuyen a la hidratación de tu organismo.

- Ponte al sol: la luz solar contribuye a aumentar la melatonina en tu organismo, hormona que ayuda a evitar la sensación de fatiga, el cansancio crónico, el sueño y la falta de energía. Por tanto, lo ideal es que te expongas al sol al menos unos minutos al día. Puedes salir a dar un paseo con tu bebé (protegiéndolo del sol directo y en las horas prudentes si es verano), la vitamina D también es buena para él.

- Mantente activa: cuando te sientes cansada esto no apetece demasiado, pero, al contrario de lo que se cree, mantenerte activa te ayuda a aumentar tu energía.

- Descansa siempre que puedas: aunque parece algo obvio no lo es, cuando tu bebé descansa intenta hacerlo tu también.


Fuente:

Guía de lactancia materna, Asociación Española de Pediatría. http://www.aeped.es/sites/default/files/7-guia_baleares_esp.pdf

Fecha de actualización: 10-02-2020

Redacción: Edgar Corona

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