Estoy amamantando y me salió un punto blanco en el pezón

Estoy amamantando y me salió un punto blanco en el pezón
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Si estás dando del pecho a tu hijo y te ha salido una bolita blanca en la superficie del pezón que te causa dolor, no lo dudes, tienes una perla de leche, una obstrucción de uno de los conductos de la leche que es bastante habitual y que se debe vigilar y tratar para que no desencadene en una mastitis.

Durante la lactancia hay que tener mucho cuidado con diversos síntomas y problemas que, aunque son comunes, no por ello dejan de ser dolorosos, pudiendo incluso afectar a la producción de leche. Especialmente hay que tener cuidado en las primeras semanas de lactancia y durante el destete ya que la acumulación de leche en los conductos puede causar diversos problemas como ingurgitación, obstrucción, mastitis o perlas de leche.

 

¿Qué son las perlas de leche?

 

Son unos pequeños puntos, normalmente blancos pero que también pueden ser de color amarillo o transparente, que aparecen en la superficie del pezón. De tamaño menor a una lenteja, causan mucho dolor y, al comprimirlos, el puntito sobresale.

 

Pueden durar días o semanas y causan también escozor, quemazón o un dolor puntiagudo.

 

Están provocadas por la obstrucción de la salida de una pequeña glándula mamaria del pezón. Al obstruirse la glándula se acumula la leche que no puede salir por ese conducto, lo que hace que la superficie de la piel se abombe y la piel brille, adquiriendo ese aspecto de perla de nácar.

 

¿Por qué aparecen?

 

Las causas de la aparición de una perla de leche pueden ser varias:

 

1- Golpe o trauma en el pecho. Puede haber sido causado por un golpe que se dé la mamá o por una lesión superficial causada por el bebé al mamar, por ejemplo si muerde o tira fuerte del pezón. En este caso, la perla de leche será superficial y se puede tratar con un poco de calor y levantando ligeramente la capa superficial de la piel para drenar el conducto obstruido.

 

2- Alteración de los microorganismos del pecho causada por una infección. Cuando la flora de la mama se ve alterada en su composición, se produce una infección que puede causar, entre otros síntomas, la obstrucción del conducto infectado y, por lo tanto, la aparición de una perla de leche.

 

3- Mastitis. La mastitis es una inflamación de la glándula mamaria que se produce por la infección y la obstrucción de uno de los conductos. Suele producirse en una sola mama y causa un gran dolor.

 

4- Obstrucción de los conductos del pecho al suprimir una toma o distanciarlas. Cualquier tipo de obstrucción profunda, causada por el motivo que sea, puede acabar provocando la aparición de una perla de leche en la superficie del pezón.

 

Cuando las obstrucciones son profundas y afectan a parte del conducto, no conviene pincharlas o retirarlas como en el caso de las lesiones superficiales causadas por un traumatismo, sino que hay que tratarlas de otra forma.

 

¿Cómo se tratan?

 

En muchos casos las perlas de leche se curan solas en unos 5 a 7 días desde la aparición. Una vez desaparece, aparece un pellejito blanco que luego se transforma en una costra y finalmente se cae.

 

En el caso de que la perla de leche haya aparecido por un trauma o lesión superficial se puede tratar con calor (aplicando compresas o toalla húmedas calientes o mediante una ducha de agua caliente) antes de dar el pecho, esto hace que el conducto se desobstruya y la leche fluya mejor. También puede pinchar la perla con cuidado y una aguja estéril para que salga la leche obstruida.

 

Si esto no funciona y el tapón continúa, hay que acudir al médico para que libere la infección ya que si no se trata, puede transformarse en una infección grave. Para saber si la perla de leche es debido a una lesión superficial debes fijarte en la zona de alrededor ya que suele mostrarse enrojecida, dura y dolorosa, además de que aparecerá tras un mordisco o golpe en el pecho.

 

Si la perla de leche ha aparecido a causa de una infección bacteriana o por hongos no debes intentar romper la perla y debes acudir al médico para que analicen tu leche para poder saber qué tipo de infección tienes y poder darte el tratamiento más adecuado. Generalmente se recurre a antibióticos que son seguros durante la lactancia para que no tengas que dejar de dar el pecho a tu bebé.

 

Es posible que tu pecho esté más sensible y dolorido durante un tiempo, hasta que la obstrucción desaparezca totalmente. Si es así, no debes dejar el pecho, sino seguir una serie de consejos para aliviar las molestias:

 

- Aplícate frío entre las tomas para bajar la inflamación.

 

- Usa un sujetador que no te apriete o ve sin sujetador para que el pecho esté más libre.

 

- Busca la postura que más cómoda te resulte o usa técnicas como la compresión del pecho mientras dure el dolor.

 

- No te saltes ninguna toma ya que puede ser peor si se acumula más leche.

 

¿Se pueden prevenir?

 

Para prevenir las obstrucciones y los problemas en la lactancia es importante seguir una serie de consejos, especialmente mientras se establece la lactancia y en el destete:

 

1- No te saltes ninguna toma. Cuando vayas a quitarle el pecho a tu bebé hazlo gradualmente para que la producción vaya descendiendo poco a poco.

 

2- Si no puedes darle el pecho o tu bebé ha comido y notas que se acumula mucha leche, extráete un poco pero sin llegar a producir más.

 

3- Procura que tu bebé se agarre bien al pezón y retírale del mismo con cuidado para evitar los mordiscos y los tirones.

 

4- En cuanto notes que un pecho está más sensible, caliente, rojo o dolorido, aplica calor antes de la toma y frío entre tomas para evitar la obstrucción.

 

5- Usa un sujetador de lactancia sin aros que no te apriete en el pecho. 

 

Fuente: Asociación Española de Pediatría. 


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