Estoy amamantando y me salió un granito en el pecho

Estoy amamantando y me salió un granito en el pecho
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Cuando estás dando el pecho es normal que te preocupes por cualquier cambio que notes en él por si puede afectar a la lactancia materna. Sin embargo, algunas situaciones, como la aparición de un granito, no tienen por qué indicar ningún problema.

Durante la lactancia continúa tu revolución hormonal, sobre todo en las primeras semanas tras el parto, cuando tu organismo se está recuperando de los cambios del embarazo y el parto. Por eso, es normal que tengas más acné o que te salgan granos en la cara, la espalda o incluso el pecho. Si notas que te ha salido un granito de pus en el pecho, similar a los que salen en la cara por el exceso de grasa en las glándulas sebáceas, no debes preocuparte. Si está en el pezón o la aréola y te preocupa que tu bebé lo explote al comer, puedes extraerte tú el pus, pero con mucho cuidado. Lávate bien las manos y usa una gasa o algodón para explotarlo. Después lávate bien. Si no está en la zona en la que el bebé pone la boquita, déjalo que desaparezca solo.


Sin embargo, puede que no sea un granito de pus, sino una perla de leche, cuyo aspecto puede confundir de primeras con un granito ya que es una bolita blanca en la superficie del pezón, pero es dolorosa. Además, si comprimes el pecho para que salga la leche, el puntito sobresale.

Estoy amamantando y me duele el pecho

Estoy amamantando y me duele el pecho

Amamantar es una forma de cuidar a nuestro bebé que no sólo trae beneficios para su salud, sino que nos conecta a ellos de una forma única. Aun así, es una decisión que depende de cada mamá y en la que también existen complicaciones y dolencias. Una de ellas es soportar los dolores en el pecho. Ya sea porque tienes los pechos hinchados o una sensación de dolor al estar llenos de leche, sensibles cuando los tocas, granulosos… tienes que tener presente que tus pechos van a cambiar. Las molestias pueden extenderse incluso a las axilas y hasta te puede dar un poco de fiebre. Este tipo de dolencias suelen ocurrirles a casi todas las mujeres debido a la gran transformación física de los senos, aunque algunas afortunadas nunca los presentan. En todo caso, la buena noticia es que es algo natural y transitorio.


Estas perlas de leche son bastante habituales en la lactancia y aparecen por una obstrucción en los conductos del pecho debida a una lesión superficial en el pezón -tras un mordisco o tirón del bebé- o una alteración de los microbios de la mama. Puede durar desde unos pocos días a semanas y es bastante dolorosa, causando también escozor y quemazón. Es importante tratarlas cuanto antes ya que, si no, pueden derivar en una mastitis.


Las perlas de leche superficiales causadas por un trauma o una obturación se pueden curar aplicando calor antes de amamantar para expandir los conductos, facilitando que estos se drenen y el tapón salga. Si no funciona, hay que acudir a la matrona para que libere la obstrucción.


Si la causa es una infección bacteriana o por hongos, hay que analizar la leche para ver qué microorganismo ha causado el problema para administrar el antibiótico adecuado.


Otras causas de la aparición de bolitas o granitos en el pecho son:


- Mal agarre del bebé que causa que la leche se acumule y obstruya los conductos.

- Saltarse alguna toma o reducir la frecuencia de las mismas.

- No vaciar correctamente los pechos.

- Vestir ropa o sujetadores muy ajustados.


En definitiva, cualquier situación que cause que la leche se acumule, obstruyendo los conductos. Esto siempre debe tratarse cuanto antes ya que los conductos obstruidos pueden dar lugar a infecciones, por lo que conviene seguir los siguientes consejos para evitar la formación de bultos o granitos en el pecho durante la lactancia:


1. Alimentar al bebé a demanda y no saltarse ninguna toma.


2. No cambiar al bebé de pecho hasta que no haya vaciado completamente el primero. Si luego no tiene más hambre, empieza por el otro pecho en la toma siguiente.


3. Si tienes un pecho más lleno o con bultos, pon al bebé primero a mamar de ese para asegurarse de que lo vacía completamente.


4. Comprueba que la posición del pecho es la correcta y que el bebé abarca todo el pezón y parte de la aréola.


5. Cambia de postura al dar el pecho para que se drenen bien los senos.


6. Masajéate el pecho antes de la toma para que la leche fluya mejor.


7. Aplica paños calientes en la ziona afectada con bultos, enrojecida o dolorida antes de la toma y frío entre las tomas.


8. Sácate leche si acumulas mucho tras las tomas.


9. Si el dolor no se pasa o se agrava, acude al médico.


10. No dejes de dar el pecho, es la mejor manera de evitar y eliminar los bultos.


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