Estoy amamantando, ¿puedo usar óvulos?

Estoy amamantando, ¿puedo usar óvulos?
comparte

Los óvulos vaginales se emplean para tratar las infecciones vaginales, muy habituales en el embarazo o el posparto debido a los cambios hormonales y el desequilibrio de la flora vaginal que puede producirse en estos meses, por lo que no es raro que tengas que tratar una infección vaginal mientras estés dando el pecho. Si es así, debes saber que puedes aplicarte sin problemas cualquier óvulo vaginal ya que no afecta ni a la producción ni a la calidad de la leche materna.

Durante la lactancia debes tener cuidado con los medicamentos que tomas ya que algunos presentan un riesgo medio o alto para la producción de leche, pudiendo afectar a la composición de la misma y pasando al bebé a través de la leche ciertos compuestos de los medicamentos ingeridos, lo cual puede ser malo para su salud. Aunque existen muchos medicamentos seguros, y otros que se deben tomar por causas de fuerza mayor suspendiendo la lactancia durante el tiempo que dure el tratamiento, la buena noticia es que, en la mayoría de los casos, puedes tomar sin problema muchos fármacos para enfermedades comunes sin problema para tu bebé ni para la leche que produces. No obstante, antes de tomar cualquier medicamento debes consultarlo a tu médico o en la página web de e-lactancia.org, en la que puedes consultar cualquier medicamento que existe para saber si es compatible o no con la lactancia.

 

En cuanto a los óvulos vaginales, cuyo principio activo suele ser el miconazol o clotrimazol, pueden tomarse sin ningún riesgo durante la lactancia siempre que sea necesario. El paso a la leche materna de estos principios es muy improbable debido a la escasa absorción sistémica a través de la piel, mucosa vaginal e incluso intestinal, siendo los niveles plasmáticos insignificantes, por debajo del límite de detección.

 

Los óvulos vaginales se emplean en caso de infección vaginal, un problema bastante habitual que la mayoría de las mujeres padece al menos una vez en la vida. Estas infecciones aparecen cuando se produce una descompensación en el equilibrio natural de la flora vaginal, compuesto de un conjunto de microorganismos que protegen la vagina. Cuando alguno de estos microorganismos aumenta o disminuye por encima de su nivel habitual, puede aparecer una infección cuyos síntomas principales son irritación, ardor en la vulva y en la vagina, flujo vaginal más abundante y de color y olor extraño, dolor y ardor al orinal, dolor en las relaciones sexuales, picor, etc.

 

Las infecciones más habituales son las vaginosis bacterianas o las infecciones por cándidas, un tipo de hongo que produce candiadiasis.

 

Aunque este tipo de infecciones se pueden contraer en cualquier momento son más habituales tras la ingesta de antibióticos, durante el embarazo, en mujeres con diabetes o en aquellas que usan jabones o perfumes muy agresivos en la zona íntima.

 

Para tratar este tipo de infecciones suele recurrirse a óvulos vaginales, unas cápsulas pequeñas, similares a supositorios, que se introducen por la vagina con un aplicador o con los dedos. Progresivamente, debida a la temperatura más alta de la vagina, el óvulo se irá disolviendo haciendo efecto en las horas posteriores a su introducción. Se recomienda ponérselos por la noche ya que el cuerpo estará en reposo las horas posteriores y así es más improbable expulsar el óvulo. Por supuesto, no debes mantener relaciones sexuales durante el tratamiento y debes colocarte un salva slip después de aplicártelo ya que el óvulo libera una sustancia blanquecina que puede manchar tus braguitas y hacerte estar incómoda.

 

Al actuar directamente sobre la vagina son más efectivos que los medicamentos por vía oral. Eso sí, recuerda que nunca debes automedicarte, debes ir siempre al ginecólogo si notas las molestias antes descritas para que te haga un examen y diagnostique la causa concreta de la infección para mandarte el medicamento más adecuado. Durante el embarazo también puede usarse, pero sin aplicador.

 

Consejos para usar los óvulos vaginales correctamente

 

1- Lávate bien las manos y procura tener las uñas cortas para no lastimarte.

 

2- Extrae el óvulo de su envoltorio.

 

3- Si tiene un aplicador, solo debes colocar el óvulo en el agujero del aplicador e introducirlo en el interior de la vagina despacio y con suavidad. Si no tiene aplicador, puedes hacerlo con dos dedos, como si fuera un tampón. Empuja hasta que esté lo más dentro posible. Presiona sobre el émbolo para retirar el aplicador y saca este lentamente y con cuidado.

 

4- Para que sea más sencillo, puedes hacerlo sentada o tumbada con las piernas abiertas o ligeramente flexionadas.

 

5- Cuando acabes, lávate de nuevo las manos y recuerda ponerte un salva slip.

 

6- Debes completar el tratamiento aunque te encuentres mejor antes para que sea efectivo. Si te baja la regla puedes seguir poniéndote los óvulos, aunque no podrás usar tampones ni la copa menstrual.

 

7- Los óvulos pueden alterar algunos métodos anticonceptivos como el diafragma o el preservativo, así que abstente de mantener relaciones sexuales.

 

Fuente: e-lactancia.org.


0 Comentarios

Escribe tu comentario

iniciar sesión registrarte
×


×
×
×