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Estoy amamantando a mi bebé y me duele mucho

Estoy amamantando a mi bebé y me duele mucho

El dolor de pezón o del pecho durante la lactancia es habitual, pero no debería serlo ya que implica un problema o enfermedad. La lactancia puede molestar un poco en los primeros días tras el parto, pero nunca doler. Si te duele, echa un vistazo a estas causas para ver cuál es la tuya y ponerle solución lo más pronto posible.

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1. Mala postura

Es lo más habitual en los primeros días tras el nacimiento ya que la mamá aún no tiene pericia en el arte de amamantar y es posible que no esté colocando al niño correctamente. La mala posición no solo causa dolor y grietas, sino que también impide que el bebé se alimente correctamente.

Para asegurarte de que tu bebé se ha enganchado bien, observa cómo está colocada su boca y sus mejillas. El bebé debe cubrir con su boca toda la aréola, no solo el pezón (a no ser que esta sea muy grande) y sus mejillas no deben verse hundidas. El labio superior del niño debe quedar vuelto hacia fuera y el pezón más cerca de este que del inferior para dejar sitio a la lengua. El cuello del niño tiene que estar recto y su barbilla y boca pegadas a tu pecho para que no tenga que girar la cabeza, que reposará en tu brazo.

Para lograr que el bebé se enganche adecuadamente recuerda que el bebé debe ir al pezón, y no al revés. Prueba diversas posturas hasta que encuentres una que te resulte cómoda. El cuerpo del bebé tiene que estar pegado al tuyo, abdomen con abdomen.

Puedes estimular el reflejo de succión del niño rozándole el labio con el pezón y, cuando abra la boza, introducirlo.

Durante los primeros días, hasta que el bebé sepa agarrarse bien, puedes sostener tu pecho durante el proceso de enganche con la mano en forma de “C”: con una mano, se colocan cuatro dedos debajo del pecho y el pulgar en la parte superior del mismo.


2. Grietas

Las grietas en los pezones suelen aparecer por malas posturas o un mal enganche, así que están relacionadas con el punto anterior. Surgen cuando el bebé aprieta el pezón con las encías y son habituales los primeros días, pero no deben durar más de 2 semanas.

La solución en este caso es la misma, conseguir una postura cómoda y un enganche correcto.

En cuanto a cómo curar las grietas, existen muchas cremas en el mercado que alivian las molestias y ayudan a la cicatrización. Las mejores son aquellas que contienen lanolina. Sin embargo, los expertos afirman que la mejor cura es dejar los pezones al aire siempre que sea posible para que se sequen y echarles unas gotitas de leche materna después de cada toma.

Si te duele mucho, puedes usar unos días pezoneras, pero no se aconseja ya que puede dificultar el enganche del bebé. Cuidado también con la humedad acumulada y el roce de la ropa, usa discos de lactancia o conchas protectoras entre toma y toma. 


3. Infección de pezón

Si la postura y el enganche son correctos, han pasado más de 2 semanas y el dolor del pezón continúa, es posible que tengas una infección bacteriana. En este caso el pezón suele estar enrojecido e irritado, incluso puede supurar. Además, el dolor al mamar es muy intenso y penetrante, como si te clavasen agujas en el pecho.

Si es así, acude de inmediato al médico ya que las infecciones bacterianas solo se curan con antibióticos. Con un examen microbiológico se puede averiguar el tipo de bacteria implicada en la infección y prescribir el antibiótico pertinente.

Mientras tanto puedes y debes seguir dando el pecho. El niño no corre peligro de contagio ni los antibióticos pasan a la leche. Abandonar la lactancia será peor y puede causar problemas mayores.


4. Ingurgitación

La ingurgitación es la inflamación de una o ambas mamas causada por la acumulación de leche. Si el niño no mama lo suficiente o se salta alguna toma, la leche fabricada se acumula, lo que puede causar dolor, malestar general y, en algunos casos, fiebre. Además, la inflamación puede dificultar el flujo lácteo al disminuir los conductos, por lo que el bebé no mamará bien. Se acumulará más leche y aumentará el problema.

El mejor tratamiento para la ingurgitación es la prevención. No te saltes ninguna toma y, si ves que un pecho está acumulando mucha leche y el bebé no tiene hambre, vacíalo con el sacaleches (pero no produzcas más, solo vacía el excedente).

Aplícate calor local en los pechos antes de la toma para favorecer la subida de la leche y frío después para bajar y aliviar la inflamación. También puedes darte masajes en los pechos presionando ligeramente con las yemas de los dedos haciendo círculos hacia el pezón para que la leche fluya y no se acumule.


5. Obstrucción del conducto

Si la leche queda retenida en los conductos mamarios, estos se taponan y se inflaman. A diferencia de la ingurgitación, en este caso la inflamación está localizada en una zona pequeña del pecho, normalmente cerca de la axila. Se nota un bulto duro, enrojecido, caliente y doloroso al tacto.

Para favorecer la desaparición de esta obstrucción, debes masajearte bien la zona para ayudar a que la leche fluya. Pon al pecho al bebé a menudo y vacía el exceso con un sacaleches. También es conveniente que coloques al bebé con la barbilla hacia el bulto para que ayude a drenar la leche mientras mama. Si el bulto está en la parte superior, la postura ideal para dar el pecho es la de la loba (la madre a cuatro patas y el bebé tumbado en sentido contrario para que la barbilla toque la parte superior del pecho).

También puedes aplicarte calor y frío.


6. Mastitis

Es la inflamación e infección de una glándula mamaria (generalmente ocurre en una sola) que puede llegar a provocar fiebre. Los síntomas son enrojecimiento, dolor, calor y mama dura y tensa. Además, puede causar sensación de quemazón, pinchazos y/o dolor de pezón. La mastitis suele estar asociada a una infección.

Se cree que la causa es la alteración de la flora bacteria de los conductos, haciendo que esta aumente y provocando la inflamación y la infección.

Muchas mastitis se curan solas aplicando calor y frío, dando masajes y con tomas frecuentes. Es importante dar de mamar al bebé a menudo aunque la zona duela ya que alivia el dolor y reduce la inflamación.

Si no, habría que hacer un cultivo de la leche para ver qué gérmenes están provocando la infección para recetar los antibióticos oportunos ya que algunas bacterias que causan las mastitis son resistentes a los antibióticos generales, por lo que estos podrían no ser efectivos.


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Fecha de actualización: 27-11-2020

Redacción: Irene García

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