Callos de succión en el lactante

Callos de succión en el lactante
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Un callo es una dureza que surge en la piel de cualquier zona del cuerpo, incluido el labio. En los lactantes, sobre todo en los primeros días de vida, es habitual que salga un callo en el centro del labio a causa del esfuerzo de la succión, de ahí su nombre: callo o ampolla de succión. Si a tu hijo le ha salido, no debes preocuparte, ya que suele desaparecer solo en unos pocos días.

El establecimiento de la lactancia tras el parto puede traer algunos problemas tanto para la madre, como para el bebé. En la mujer, por ejemplo, son comunes las grietas en los pezones los primeros días, hasta que la postura se corrige y el bebé aprende a succionar sin causar daño a la mamá. Y en el bebé, es habitual encontrarse con la aparición de un callo de succión en el centro del labio, es decir, una ampolla blanda y transparente que surge en la parte central del labio y que puede aparecer tanto si la lactancia es exclusivamente materna, como si es mixta o artificial.

Este callo no resulta molesto para el bebé ni le causa dolor (a diferencia de las grietas de los pezones que sí son muy molestas), no requiere un cuidado especial ni hidratación extra y, por supuesto, no hay que arrancarlo ni quitarlo, ya que esa acción sí puede causar un daño al bebé al quitarle la piel que le está protegiendo. Como decíamos, es blando y blanquecino y sale siempre en el labio superior, nunca en el inferior, ya que es este el que más fuerza hace al succionar.

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El consumo de alcohol durante el embarazo es la principal causa de los defectos de nacimiento y desarrollo del bebé, que puede llegar a sufrir deformaciones y discapacidades si nace con el Síndrome Alcohólico Fetal (FAS) que afecta a un 1 por ciento de los recién nacidos en Europa, según han informado la Sociedad Científica de Estudios sobre el Alcohol y otras toxicomanías (SOCIDROGALCOHOL) y la Federación Española de Alcohólicos Rehabilitados (FARE).


¿Por qué aparece el callo de succión?


Este callo aparece porque la piel del bebé es muy delicada, también la de la zona de los labios, por lo que necesita acostumbrarse al roce constante que supone mamar, ya que hay que tener en cuenta que los recién nacidos se pasan mucho tiempo mamando y lo hacen cada 2 horas, más o menos, por lo que al final del día han estado mucho tiempo mamando y este roce continuo puede causar la aparición de estos callos.


Por eso, lo normal es que aparezcan a los pocos días de nacer y que, una vez los labios se hayan hecho a este roce, y teniendo en cuenta que las tomas se van espaciando y acortando a medida que el bebé crece, no vuelvan a salir, aunque esto depende de cada bebé.


La mayor parte la causa es esta, aunque, en ocasiones, el callo puede aparecer también por una mala postura o un mal agarre del bebé, e incluso ser un signo de frenillo lingual corto (es el pliegue vertical de la mucosa oral que se extiende desde la punta de la lengua hasta la base de la boca, uniendo ambas y, cuando es corto, puede causar problemas con el agarre). Si el callo está causado por un frenillo u otro problema, el callo durará más tiempo e irá acompañado de otros síntomas como tomas muy largas en las que el bebé se cansa mucho, un aumento de peso reducido, chasquido al mamar que se produce por el vacío que hace el bebé al succionar de manera inadecuada, y tomas dolorosas para la mamá, que no se libra de las grietas aunque pase el tiempo.


¿Tiene tratamiento?


No requiere tratamiento puesto que, como hemos dicho, no causa dolor al pequeño y suele desaparecer solo en un par de semanas, aunque es cierto que puede volver a salir de nuevo. Generalmente, los callos de succión desaparecen completamente antes de los 4 meses, momento en el que el bebé ya sabe succionar a la perfección y hacerlo con fuerza sin hacerse daño, además, sus labios son más resistentes, por lo que los callos o ampollas de succión dejan de aparecer.


Por otra parte, nunca hay que arrancarlas ni hacerles nada especial, simplemente, dejar pasar el tiempo hasta que la pielecita se caiga sola.


Eso sí, si la causa es el frenillo lingual corto o un mal agarre sí que será necesario hacer algo al respecto ya que, no solo causará la aparición de este callo de succión, sino que también puede causar, como veíamos, grietas en la madre y un crecimiento inadecuado del bebé. En estos casos, hay que averiguar la causa concreta y modificar lo que sea necesario en la lactancia. Si el bebé tiene el frenillo lingual corto puede ser necesario usar posturas diferentes al colocarle para favorecer el agarre correcto y evitar el vacío al mamar que causa las grietas y los callos. Una asesora de lactancia puede ayudarte con la mejor postura.


Recuerda que el bebé debe acercarse al pecho, y no al revés, y que debe abrir mucho la boca para abarcar no solo el pezón, sino también la aréola. Asimismo, las mejillas nunca deben estar hundidas y la nariz tiene que estar pegada al pecho, con la barbilla en línea recta con ella. Un agarre correcto es fundamental para evitar las grietas, los callos y problemas más serios como obstrucciones o mastitis.


Por último, no se debe confundir el callo de succión con el muguet, unas manchas blancas que aparecen en el interior de las mejillas, el paladar, la lengua y los labios causadas por una infección por hongos o cándida que requiere tratamiento médico.

 

 


Fuente:

Guía de lactancia materna, Asociación Española de Pediatría. http://www.aeped.es/sites/default/files/7-guia_baleares_esp.pdf

Redacción: Irene García

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