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Posiciones para amamantar

Posiciones para amamantar

Adoptar una postura adecuada para amamantar al bebé es la clave para asegurar una lactancia satisfactoria, garantizar la producción de leche y evitar complicaciones en el pecho.

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Indice

 

La mejor posición para lactar es en la que la madre está cómoda

No existe una única posición para dar de mamar a un recién nacido, cada mujer podrá utilizar una, varias o todas según le resulte más cómodo o más sencillo, lo que sí debe asegurarse es de que la postura permita que el bebé se enganche correctamente ya que, si no, puede causar grietas a la madre o provocar un callo de succión en el labio del bebé. 

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Alergia a la proteína de leche de vaca en bebés

Alergia a la proteína de leche de vaca en bebés

La alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV) es la alergia más común en lactantes y niños. Se produce cuando el sistema inmunológico de un niño identifica las proteínas contenidas en la leche de vaca como peligrosas, lo que desencadena una reacción alérgica. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre con otros tipos de alergia, los niños afectados por la PLV pueden adquirir la tolerancia en los primeros años de vida.

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El enganche al pecho

Todos los bebés nacen con un reflejo que les hace buscar el pezón instintivamente. Por lo que al rozarle la nariz o la barbilla abrirán la boca para agarrarlo. Sin embargo, depende de la madre el que se enganche correctamente Para ello debe tenerlo bien colocado, de tal forma que la cabeza y el cuello del bebé estén en línea con su espalda o levemente inclinados hacia atrás. La barbilla ha de tocar el pecho de su madre, mientras la boca se abre abarcando toda o casi toda la areola y el pezón, la lengua por debajo de éste y los labios doblados hacia afuera.

Debe apreciarse que los músculos de la mandíbula y la oreja se mueven con la succión, sin que las mejillas se hundan.

Para asegurar un amamantamiento eficaz es importante también que el resto del cuerpo del bebé esté en una postura adecuada, que facilite el agarre correcto, especialmente al principio. Después, es muy probable que el pequeño sea capaz de mamar bien en cualquier posición.

Las posiciones más frecuentes que facilitan una lactancia eficaz son las siguientes:

Postura clásica: La mamá está sentada, con la espalda erguida y apoyada. Sujeta a su bebé con su brazo contra su cuerpo como si fuera a mecerle. La cabecita del recién nacido se apoya sobre la corva del codo y su culito en la mano de su madre. La otra mano puede servir para ayudar a sostenerlo. Las barrigas de ambos deben estar en contacto, esto es cuerpo con cuerpo. Para que el bebé se enganche bien, debe acercarse con los brazos a la mamá y no la madre curvarse hacia él. Así además se evitará adoptar una postura molesta.

A veces esta postura es más cómoda, para madre y niño, si la mamá está ligeramente inclinada hacia atrás. De esta forma permanecen juntos pero el peso del pequeño descansa sobre el cuerpo de su madre y no en el brazo, con lo que le alivia bastante.

Postura de rugby: Esta posición es muy recomendable en los casos de gemelos o cesárea, ya que permite dar de mamar a dos bebés a la vez y no es necesario recostarlos sobre el vientre afectado por la incisión. El niño o niños se colocan en el costado con los pies hacia atrás y el cuerpo por debajo de los brazos de su madre. Como si se sujetase un balón de rugby.

Tumbada: Ideal para las tomas nocturnas. La mamá permanece tumbada boca arriba y el bebé encima boca abajo. También se pueden poner, ambos, de lado, uno frente a otro.

La loba romana: Esta posición se aconseja en las caso de obstrucciones o mastitis, que requieren que el bebé no presione las zonas inflamadas del pecho. Se coloca al niño tumbado boca arriba sobre una superficie blanda y cómoda, en la cama por ejemplo. La madre se pone a cuatro patas y se inclina sobre él dirigiendo el pecho a su boca, hasta que el pequeño pueda agarrarse.

A horcajadas: Esta postura conviene cuando el niño padece labio leporino o tiene regurgitaciones o reflujo gastroesofágico. Y consiste en lo siguiente: La mamá sentada y apoyada sobre su espalda mientras el bebé se sujeta sentado a horcajadas sobre la pierna de su madre y de frente a su pecho.  
 

¿Qué es importante a la hora de elegir la postura del bebé?

En el momento que no se esté adoptando una postura correcta para dar el pecho al recién nacido se van a observar diferentes consecuencias tanto en el organismo de la mamá como en el del bebé.

Si las posturas anteriores no te han convencido, hay una serie de consejos para elegir una postura adecuada durante la lactancia:

- Elige un lugar donde puedas apoyar bien tu cuerpo, sobre todo la espalda, y te puedas mantener firme y estable sin que nada se tambalee.

- Ten tus pechos bien sostenidos mientras das de mamar. Esto es un punto muy importante a la hora de dar el pecho, ya que así el bebé tendrá un sitio estable desde el que mamar sin hacer un sobreesfuerzo para ello.

- Buscar la estabilidad del bebé: puedes usar tus brazos (agarrándolo fuerte por la espalda) o con almohadas y cojines para ello.

- Relájate. No conviertas el momento de la lactancia en un momento de agobio y de estrés. Es normal que tengas dudas sobre si lo estás haciendo de la manera correcta, pero estas preocupaciones pueden llegar a ser malas si se le trasmiten al pequeño.
 

¿Qué síntomas indican que estoy dando de mamar en una posición inadecuada?

Síntoma

Causa

Dolor del pezones, a veces se presentan grietas

Presión mantenida sobre una pequeña superficie

Ingurgitación mamaria, inflamación, puede llegarse a darse una mastitis

El pecho no se vacía

El bebé mama ratos muy largos (30 minutos o más) y no suelta el pecho espontáneamente

No consigue extraer la leche final

Pide el pecho con gran frecuencia (no suele aguantar más de 2 horas en pedir el pecho)

Se ha quedado con hambre

Está nervioso, intranquilo y llorón. A veces sientes que “se pelea” con el pecho

Hambriento y frustrado al no obtener la leche que espera

Regurgita o vomita con frecuencia

Toma gran cantidad de leche pobre en grasas

La ganancia de pecho es escasa

Ingesta calórica insuficiente

Raramente, peso normal o incluso elevado si mama con gran frecuencia

Sensación de saciedad depende de las grasas, algunos bebés pueden tomar suficientes calorías de leche inicial y seguir sintiendo hambre

Notas fuertes y repetidos reflejos de eyección (apoyos)

La secreción de oxitocina aumenta para expulsar la leche que el bebé no puede tomar activamente

 


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La cantidad de leche para un recién nacido debe ser a demanda. Es decir que tanto si se da el pecho o el biberón, nunca hay que forzar que beba más de lo que desee en cada momento.

Fuentes:

Asociación Española de Pediatría, https://www.aeped.es/sites/default/files/anales/45-5-17.pdf

Fecha de actualización: 17-06-2020

Redacción: Irene García

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