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Dolor de espalda en la lactancia

Dolor de espalda en la lactancia

Si has decidido dar el pecho a demanda, puede que las horas que pases amamantando a tu bebé sean muchas a lo largo del día. Adoptar una postura cómoda es esencial para evitar dolores y molestias en espalda y cuello.

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Especialmente durante las primeras semanas de vida del bebé, las tomas que realice serán largas. Aunque depende de cada mujer y de cada niño, estas pueden prolongarse hasta una hora (¡o más!), así que debes estar preparada.
 

¿Por qué la lactancia a veces produce dolor de espalda?

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La epidural es el método anestésico más usado en los partos ya que produce un alivio casi inmediato del dolor y se puede usar durante todo el tiempo que haga falta. Sin embargo, uno de sus efectos negativos es que puede causar dolor de espalda en los días siguientes al pinchazo.

Y tambien:

Muchas veces el dolor de espalda ya viene desde el embarazo, es algo normal debido a que tu cuerpo está aguantando un peso extra. También es normal que cuando des a luz este dolor no se pase inmediatamente e incluso, que si antes no lo tenías aparezca.

Creerás que tu recién nacido apenas pesa y que puedes sostenerlo fácilmente en tus brazos, incluso darle de mamar de pie, pero tras media hora en una mala postura sus 4 kilos te parecerán toneladas y después de varias semanas o meses lactando, la espalda empezará a resentirse irremediablemente.

Seguramente el dolor de espalda venga derivado de malas posturas que realizas de forma repetida y de acunar a tu bebé muchas horas paseando o de pie. Si tienes dolor de espalda, la Asociación Española de Pediatría recomienda que cuides tu columna y fortalezcas la musculatura paravertebral con ejercicios.


¿Qué postura adoptar para evitar dolores de espalda?

Algunos expertos recomiendan amamantar con la espalda recta y apoyada mientras dura la toma, si bien, si esta se alarga varios minutos, mantener la espalda en esta postura puede resultar más agotador todavía. Además los esfuerzos por permanecer así pueden comprometer la correcta succión del bebé, acarreando consecuencias fatales para el pecho de la madre.

Es preferible por lo tanto estar ligeramente recostada hacia atrás, con la espalda apoyada.

También puedes amamantar tumbada, recostada sobre la espalda o sobre un lado. Utiliza almohadones o cojines para incorporarte levemente si lo crees necesario.

Prueba diferentes posturas y lugares hasta que des con los que te encuentres más cómoda. Eso sí, ninguno debe impedir que el bebé mame de forma correcta.

Lo que sí debe evitarse, a fin de prevenir dolores de espalda o cervicales, es reclinarse hacia el bebé encorvando la columna. Con esta postura no solo se consigue perjudicar la espalda sino que también se favorece que el peso de una descanse sobre el pequeño, pudiendo aplastarle o lastimarle. 

 

Consejos para evitar el dolor de espalda durante la lactancia

Adopta una postura cómoda en la que puedas permanecer mucho tiempo. Lo ideal es que cabeza, espalda y caderas formen una línea recta, pero no necesariamente han de estar en ángulo recto respecto al suelo, puedes reclinarte, recostarte o tumbarte si esas posturas te parecen más cómodas.

Ten preparado y a mano todo lo que necesites durante la toma para no tener que levantarte (agua, comida, móvil, libro, babero, servilleta, etc.).

Procura que no solo tu espalda esté apoyada sino también cabeza, cuello y brazos.

Asegúrate de que el bebé tiene un buen soporte, así descargarás tensión de brazos y espalda. Utiliza un cojín de lactancia o un almohadón sobre el que colocar al bebé
 

Ejercicios que se pueden hacer en casa para minimizar el riesgo

Lo mejor es que, cuando tengas el alta médica de tu ginecólogo, acudas a clases de pilates donde el monitor te puede ayudar con las posturas. Sabemos que esto con un bebé es casi imposible por lo que la solución puede ser hacer las posturas de pilates en casa. No se trata deshacer el máximo número de repeticiones de ejercicio, se debe buscar el estiramiento lento del cuerpo y que este recupere su estado natural.

Algunas posturas recomendadas para esto son:

- Extensión cervical y lumbar: es un ejercicio que fortalece toda la musculatura de la espalda, además de articular correctamente la zona cervical, torácica y lumbar. Túmbate boca a bajo con las manos debajo de los hombros y levanta poco a poco tu tronco. Asegúrate de que pasas una a una por cada vértebra hasta estar erguida con la cadera en contacto con el suelo. Esta elevación debe ser lenta, suave sin forzar y cuidando la respiración para no acabar agotada antes de tiempo.

- Postura de gato: parte desde la posición de descanso de pilates (trasero sobre los talones, brazos extendidos por delante de la cabeza y frente pegada al suelo). Mantente en esta postura durante al menos 20 segundos para estirar, descargar y descongestionar la musculatura de la espalda y de los hombros. Después de el ejercicio ponte a cuatro patas manteniendo la espalda paralela al suelo y las manos y las rodillas alineadas (como si fueras una mesa). Trata de controlar la respiración y de realizar el movimiento lentamente, sin brusquedades , estirando y creciendo para movilizar la columna.

- Equilibrio con brazo y pierna inverso en alto: partimos la posición anterior. Coloca la espalda paralela al suelo apoyando rodillas y manos, separadas y los brazos bien alineados con los hombros y mantén la cabeza neutra, mirando al suelo. Este ejercicio consiste en elevar simultáneamente el brazo y la pierna contraria. Si tienes buen equilibrio podrás mantener la posición un tiempo de 15 o 20 minutos, después debes bajar lentamente y repetir con el otro brazo y la otra pierna.

Recuerda que para que estos ejercicios te sirvan como reeducación postural debes hacerlos despacio para que tu columna se estire. Si notas alguna molestia debes dejarlo. Con buenas posturas y con estos ejercicios de reeducación postural, seguro que te empiezas a sentir mejor muy pronto.
 

¿Qué hacer si el dolor no cesa?

Durante la lactancia son pocos los medicamentos que están contraindicados, por lo que un analgésico podrá servir para aliviar el dolor en un momento dado. En cualquier caso, antes de tomarlo consúltalo con tu médico.

Además, si los dolores son muy intensos, lo mejor es que consultes con un traumatólogo para que haga un diagnóstico del origen para saber la causa y poder decidir un tratamiento adecuado. Normalmente se trata de una cuestión de reeducación postural, con la que tu cuerpo recuperará las buenas costumbres.


Fuente: Guía de lactancia materna, Asociación Española de Pediatría. http://www.aeped.es/sites/default/files/7-guia_baleares_esp.pdf

Fecha de actualización: 14-06-2020

Redacción: Irene García

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