Pedagogía Montessori aplicada a niños de 1 a 2 años

Pedagogía Montessori aplicada a niños de 1 a 2 años
comparte

En un artículo reciente vimos cuáles eran los principios de esta pedagogía cuya base es adaptar el entorno de aprendizaje al nivel de desarrollo de cada niño para que consiga potenciar todas sus capacidades, observándole y guiándole en cada momento de la manera más adecuada. Si quieres aplicar esta pedagogía a la educación de tu hijo, te damos unas cuantas ideas que puedes llevar a cabo en casa para niños de 1 a 2 años.

La Pedagogía Montessori fue creada por María Montessori, una educadora italiana de principios del siglo XX que creía que los conocimientos no deben introducirse en la cabeza del niño sin más, sino que cada niño debe ir descubriéndolos y adquiriéndolos gradualmente. Así, sentirá curiosidad y ganas de aprender y descubrir nuevas cosas.

 

La base de esta educación es observar las capacidades del niño y guiarle y alentarle para que las potencie al máximo, adaptando las enseñanzas y el entorno a sus habilidades.

 

En la Pedagogía Montessori el entorno es fundamental y debe estar adaptado al niño, con muebles a su medida, estanterías con todos los materiales a su alcance, etc. Asimismo, los materiales didácticos deben ser autocorrectivos para que el niño reconozca sus errores por sí mismo.

 

Si los principios de esta forma de enseñanza son los que quieres aplicar a tu hijo, además de buscar un centro escolar basado en estas ideas, hay mucho que puedes hacer en casa. Te damos unos cuantos consejos para niños de 1 a 2 años de edad:

 

De 1 a 2 años suelen estar inmersos en un periodo sensible que les ayuda a potenciar el uso de objetos pequeños. También les encanta escuchar, manipular objetos, correr y trepar, explorar el mundo que les rodea y probarse hasta dónde pueden llegar.

 

- A esta edad les encantan las actividades de la vida práctica, sobre todo aquellas relacionadas con las tareas del hogar: barrer, fregar el suelo, cocinar… Seguro que has notado que muchas veces te imita al verte barrer y quiere hacerlo él también. Permítele que te “ayude”, se sentirá feliz y ¡quizá haga más de lo que pensabas!

 

- Para que no se canse de los juguetes, es buena idea que tengas unos cuantos en un baúl y los vayas cambiando periódicamente.

 

- Dale objetos que pueda manipular. Los puzles sencillos de piezas grandes y con pomo son muy útiles. También los cubos para apilar.

 

- Para fomentar la motricidad fina podéis jugar a romper papel en trocitos pequeños, meter objetos pequeños por una ranura (como una hucha), sacar y meter objetos de un bote o una cesta, etc.

 

- Para el desarrollo motriz grueso lo mejor es salir al aire libre e ir a parques donde pueda escalar, trepar, jugar con un triciclo, etc.

 

- Al igual que se recomienda en una clase, el ambiente es muy importante. En su habitación (o donde juegue) debe tener todo a su altura para que pueda cogerlo cuando quiera. Enséñale a dejarlo luego en el mismo sitio para la siguiente vez.

 

- Los instrumentos, las botellas rellenas de arena o piedras o cualquier otro objeto que produzca ruido le ayudan en su desarrollo sensorial.

 

- Pintar con diferentes materiales y texturas o cualquier tipo de actividad manual es muy recomendable.

 

- Intenta que tenga contacto directo con la naturaleza, ya sea mediante excursiones o cuidando alguna planta en casa, una mascota, etc. 


0 Comentarios

Escribe tu comentario

iniciar sesión registrarte
×


×
×
×