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La importancia de la estimulación del bebé

La importancia de la estimulación del bebé

La estimulación del bebé es muy importante para el desarrollo de su cerebro, pero tienes que saber cuándo hacerlo. Los bebés no siempre están dispuestos a prestarte atención, aprovecha los momentos en los que está haciendo.

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Índice

 

¿Por qué debo estimular a mi bebé?

A pesar de que la estimulación no es necesaria para crecer sano y feliz, la estimulación y el movimiento son los únicos alimentos que necesita su cerebro, y tú eres su mejor herramienta de aprendizaje. En casa y sin ninguna preparación especial, puedes ofrecer a tu bebé una buena base sobre la que reposar sus futuros conocimientos. El primer año de vida es importante, después nunca adquirirá tantos conocimientos en tan poco tiempo, ni tan importantes para su desarrollo.

No te agobies, tu bebé es más listo de lo que parece. Como todos los bebés, llega al mundo con una serie de reflejos primitivos que le empujarán a gatear cuando le toque, a sentarse o a ponerse erguido, todo esto cuando esté preparado.

Tú solo tienes que acompañarle en ese proceso y ofrecerle un entorno seguro donde desarrollar sus capacidades. Su cerebro es una esponja y, para aprender, solo se necesita que le ofrezcamos la posibilidad de experimentar y que le animemos a descubrir el mundo por sí mismo.

La estimulación temprana ayuda a fortalecer el cuerpo y a desarrollar las emociones y la inteligencia del niño. Por eso, es un requisito básico para el óptimo desarrollo del cerebro del bebé, ya que potencia sus funciones cerebrales en todos los aspectos (cognitivo, lingüístico, motor y social) y su aprendizaje. 

El bebé precisa recibir estímulos de calidad a diario, desde el momento de su nacimiento, para potenciar sus capacidades y habilidades. Si recibe estímulos pobres, de una forma irregular o en cantidad insuficiente, el cerebro no desarrolla adecuadamente estas capacidades y puede no alcanzar todo su potencial.

No obstante, eso no significa que debas estar todo el día estimulándolo o haciendo cosas. También debe tener momentos de descanso. Recuerda por último que todo es un estímulo para el bebé, desde una caricia hasta una nana.

 

¿Cuándo se debe estimular al bebé?

Si estás buscando los mejores resultados, debes saber que no se puede estimular al bebé en todo momento, se debe esperar a que esté atento.

Puedes pensar que en tus ratos libres puedas aprovecharlos para interactuar con tu bebé estimulándolo, pero no hay tantas oportunidades. Una vez que tu bebé esté activo o alerta, es muy probable que sus propias acciones lo distraigan. Además, la sobreestimulación y el exceso de repeticiones pueden cansarlo (incluso dormirlo).

Entonces, para estimularlo, lo primero que tienes que hacer es enfocarte en captar su atención. Así, estará en sintonía con los estímulos que le presentes, eliminando las posibles distracciones. También debes tener en cuenta el estado del bebé, es decir, que no esté llorando, enfadado o somnoliento.
 

¿Cómo puedo saber si mi hijo me está prestando atención?

Para saber si estás captando la atención de tu hijo, puedes observar los siguientes movimientos o señales:

- Gira su cabeza hacia el estímulo

- Sonríe o hace alguna expresión facial

- Dilata sus pupilas y agranda los ojos

- Fija su mirada en el objeto de su interés durante 4 a 10 segundos

- Estira sus dedos como queriendo tocar el estímulo

- Disminuye su frecuencia cardíaca 6-8 latidos por minutos cuando está alerta

- Relaja el abdomen

- La frecuencia de succión disminuye si está chupando algo
 

¿Cómo puedo estimular a mi bebé?

- Dándole el pecho: es sabido por todos que la lactancia materna es lo mejor para la alimentación del bebé, pero, además, también es una manera perfecta de alimentar su cerebro. Los bebés nacen con un número determinado de neuronas que tienen que hacer conexiones entre ellas y los ácidos grasos de la leche materna ayudan a este proceso. La lactancia materna también favorece la simetría corporal al cambiar el pecho con el que se le está alimentando (por eso también se recomienda alternar el lado de la toma cuando están tomando biberón).

- Tócale mucho: los bebés están acostumbrados al útero, donde se encuentran en un medio acuoso y cerrado, por eso deben saber cuáles son los límites de su cuerpo (dónde acaban ellos y dónde empieza el mundo). Cuando se masajea al bebé, se despiertan los receptores externos, esto hace que se den cuenta de dónde está. Además, al niño que tiene problemas a la hora de iniciar la lactancia le pueden ayudar unos masajes en la palma de la mano y alrededor de la boca, al que tiene el intestino perezoso, en la barriga, etc.

- Juegos de imitación: puedes pensar tu bebé es muy pequeño y parece que solo come y duerme, pero en realidad está deseando comunicarse contigo desde el primer momento. A medida que crece, el bebé va reconociendo a las personas que componen su círculo de confianza, ve que estas personas hablan, mira cómo abren la boca produciendo sonidos, los gestos que acompañan a estos sonidos, etc. Es una primera comunicación no verbal, que completará cuando respondas a sus gritos y gorgojeos, animándole a imitaros.

- No tengas miedo a que esté en el suelo: sobre los 9 meses los bebés comienzan a gatear, pero a partir de los 6 ya pueden empezar a pasar ratitos en el suelo. Lo mejor es animar al bebé con juguetes para que desarrolle la musculatura al intentar cogerlo. También es importante ponerlo boca arriba e intentar que haga movimientos laterales hacia ambos lados.

- Envuelve a tu bebé si eso le reconforta: hay bebés que se dejan envolver y otros que se agobian cuando lo haces. Si tu bebé se deja envolver, es conveniente alternar periodos de libertad, por ejemplo, solo con el pañal, con otros en los que esté envuelto, donde vuelve a la seguridad del útero materno. Ten en cuenta que llevar a tu bebé envuelto también desarrolla el tono muscular, porque los bebés hacen pequeñas presiones al intentar moverse y buscar los límites del espacio.

- Deja que investigue con cosas diferentes: no hace falta que tengas multitud de objetos sofisticados, pero sí tienen que ser de diferentes texturas, materiales o grosores. También es recomendable que tengan agarres diferentes.

- Crea una pista de obstáculos: antes de aprender a caminar, los bebés necesitan dominar todos los movimientos. Para ayudarle con esto, puedes convertir un espacio de la casa en una sala de motricidad improvisada. Pon cojines por el suelo, algún cajón, una mesa para pasar por debajo y juguetes como meta. También puedes tumbarte en el suelo para que te escale o te utilice como apoyo para ponerte de pie.

- Haz que experimente con la comida: cuando se empieza con la alimentación complementaria, es bueno dejar que experimente con los diferentes tipos de comida. Si tu bebé ya se sostiene sentado, puede ser uno más en la mesa familiar. Seguramente se sorprenda con los nuevos sabores, olores y texturas, que harán que mejore la motricidad final al intentar coger la comida con sus manos.

- Cuéntale lo que va pasando: explicándole las cosas les ayudas a descubrir el mundo, a que le vayan sonando palabra. Además, anticipar lo que va a pasar le da seguridad. Si estás en la calle enséñale algún camión, un avión, en la playa un cangrejo, si vais a la compra dile ahora vamos a coger leche, en el baño vete diciéndole que parte del cuerpo le vas a lavar, etc.


Fuentes:

Stoppard, Dra. Miriam (2006), Padres primerizos, Barcelona, Pearson.

Fodor, Elizabeth; Morán, Montserrat (2009), Todo un mundo de sonrisas, Madrid, Ed. Pirámide.

Fecha de actualización: 27-05-2021

Redacción: Sara Tizón

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