¿Cómo cuidar a un niño en la playa?

¿Cómo cuidar a un niño en la playa?
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Llega el verano y el buen tiempo, lo que para muchos significa irse a la playa. La brisa del mar, el agua fresquita...todo suena idílico, pero cuando se va con los más pequeños a la playa no se puede estar tan relajado. Dependiendo de la edad, quizás la playa no es el mejor destino de todos.

Ir a la playa con los pequeños puede ser una tremenda odisea, pero si se tiene todo bajo control no habrá problemas, más allá de haberte olvidado la ropa de recambio en casa, claro. La sombrilla, la crema solar, el agua y los juguetes son los objetos que no puede faltar en un día de playa. Pero la seguridad de los menores en la playa es fundamental para poder pasar un día agradable.

 

-Si es la primera vez que se acude a una playa es imprescindible no confiarse. Es importante analizar la situación de la costa y del mar antes de entrar con los pequeños, ver hasta donde se hace pie, la fuerza de la corriente, si las aguas están revueltas o no, etc. Lo mejor es escoger aquellas playas que sean aptas para pasar el día en familia.

-De igual modo, cuando se va a la playa con los pequeños de la casa no es tampoco un buen momento para ponerse a experimentar, ya que ellos querrán hacerlo también. Si se quieren conocer los límites que se tienen con respecto a la natación y las corrientes es mejor hacerlo en otro momento. Además, si pensáis que la corriente es demasiado fuerte, hasta para uno mismo, lo mejor es no arriesgarse.

-Tampoco es buena idea colocarse cerca de una zona de piedras ya que en función de la altura de la marea probablemente no sean visibles todas y si los peques se caen se pueden hacer bastante daño. En el peor de los casos, quizás sea necesario comenzar con tareas de rescate, aunque la ubicación rocosa solo complicaría estos trabajos.

-Es preciso no perder de vista a los niños y las niñas en la playa ni fuera ni dentro del agua, aunque sean más mayores y sepan nadar. Las aguas y las corrientes pueden ser muy traicioneras, además si la playa está muy saturada de gente los pequeños pueden desubicarse y perderse con facilidad. Hay que tener presente que si se están bañando y jugando en el agua la corriente puede ir moviéndolos de lugar sin que se den cuenta, por lo que es mejor tenerlos vigilados.

-Por otro lado, es indispensable renovar la protección solar con la frecuencia adecuada para evitar quemaduras, y esta hay que aplicarla varias veces a lo largo del día. Mismamente, la utilización de manguitos o cualquier dispositivo de flotación debe ser el adecuado para cada edad y la constitución física de estos. Si no saben nadar es importante que hagan uso de ellos.

-Una manera educativa de disfrutar del día de playa es enseñarles los diferentes animales que se pueden encontrar en el agua. Además, es una forma de enseñarles cuales hay que evitar, como las medusas o los cangrejos. Otra manera de enseñar valores y civismo a los pequeños es acostumbrarlos y enseñarles a que hay que recoger los desechos y mantener la playa limpia. Cuidar el medio ambiente es cosa de todos y enseñarlo desde la infancia es imprescindible.

-Cuando se va a pasar el día completo a la playa es mejor no llevar comidas que se puedan ver afectadas por el calor. Comidas que no necesiten refrigeración es lo más adecuado, así como evitar alimentos como la mayonesa que se pueden echar a perder y sentar mal.

 

Hay que tener muy presente que los niños menores de seis meses no deben ir a la playa ya que no es adecuado que tomen el sol directamente, incluso el propio reflejo debajo de una sombrilla puede ser dañino para ellos. A partir de los ocho meses sería la edad adecuada para comenzar a llevarlos a la playa, aun así, es mejor limitar el horario. Las horas menos fuertes de sol son el mejor momento para que los bebés disfruten de la arena y el mar, entre las 9 y las 10 de la mañana o a partir de las 5 de la tarde es lo más oportuno.

 

Asimismo, cuando son tan pequeños es mejor llevarlos a la playa con una camisa y una gorra para que el sol no les pueda hacer daño, aunque estén bajo la sombrilla. La arena refleja los rayos del sol y por eso es mejor tomar bastante precaución. También los adultos deben ser bastante precavidos cuando los vayan a acercar al agua y hacerlo poco a poco para que no se asusten y le terminen cogiendo miedo.


Fuentes:

Blog Nido de Nestlé y la Asociación Española de Pediatría (AEPED).

 

Redacción: Andrea Rivero

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