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10 prácticas de estimulación para tu bebé que le encantarán

10 prácticas de estimulación para tu bebé que le encantarán

Durante sus primeros meses de vida tu bebé observa más que interactúa, pero no por ello debemos dejar que solo mire aquello que tienen delante en ese momento. Esta época es determinante para su futuro, ya que las conexiones cerebrales están formándose y necesitan estimulación temprana.

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Índice

 

Importancia de la estimulación en bebés


Cuando un bebé nace en su cerebro ya hay 100 mil millones de neuronas preparadas para desarrollarse y acumular información. Durante sus primeros años de vida, en el cerebro de tu bebé se desarrollarán billones de conexiones entre células cerebrales, llamadas sinapsis neuronales.

Para que el número de conexiones realizadas sea el óptimo, el cerebro debe de estar en funcionamiento desde las etapas más tempranas. Las sinapsis que no están "conectadas entre sí" mediante la estimulación se pierden durante los años escolares de un niño. Aunque el cerebro de un bebé tiene cierto cableado neurológico, como la capacidad de aprender cualquier idioma, es más flexible y más vulnerable que el cerebro de un adulto. Y, sorprendentemente, el cerebro de un niño pequeño tiene el doble de conexiones neuronales que el de un adulto.

Cuando le brindas a tu bebé nuevas experiencias, estás dándoles a las conexiones y vías neuronales de su cerebro más oportunidades para conectarse entre sí. A su vez, adquirirá un lenguaje rico, razonamiento y habilidades de planificación.
 

10 prácticas de estimulación para tu bebé


Ahora que ya sabes que la estimulación forma parte esencial en el desarrollo de tu bebé seguro que quieres ponerte manos a la obra. Aquí te damos 10 ideas de estimulación con las que tanto tú como tu bebé lo pasaréis en grande y estrecharéis lazos:

- Bla, bla , bla… : a tu bebé le encanta que le hables, se siente atendido y comprendido. Poco a poco, con sus primeros balbuceos parecerá que incluso mantenéis una conversación. Contéstale siempre, y narra todo aquello que vais haciendo. Además, si tu expresión facial es algo exagerada y se corresponde con lo que estás diciendo, llamarás más la atención de tu peque.

- Pequeño lector: fomenta una pasión temprana por los libros. Elige libros con dibujos grandes y coloridos. Reserva un momento del día para tumbarte en la cama o el sofá con tu bebé y sumergirte de lleno en la experiencia. Señalar ciertas imágenes o incluso hacer ruidos que se correspondan con el libro, como “guau guau” cuando ve un perro, modular el tono de voz, simplificar las historias o buscar finales distintos… anima a los bebés a estar más atentos y a interactuar cada vez más.  

- Atención conjunta: un bebé se enfrenta a lo largo de su día a cientos de estímulos, algunos nuevos y otros ya conocidos. El acompañamiento de tu bebé en este proceso puede hacerte ver a qué cantidad de estímulos reacciona y cuáles le llaman más la atención. Sigue su mirada y comenta lo que ve, acércaselo o, si ya gatea o anda, ponlo en un lugar más accesible para que sea él mismo quien se acerque y lo agarre.

- Manos y palmas: realiza juegos que involucren manos. Taparte la cara con las manos y dejar que tu bebé las aparte para descubrirte detrás, utiliza marionetas para contar una historia y luego dejar que tu bebé se la ponga en la mano también... El uso de las manos les muestra a los bebés cómo interactuamos físicamente con nuestro mundo, además, ¡las actividades prácticas son simplemente más divertidas para ambos!

- Responder a sus lloros: si el bebé llora, atiéndelo: cálmalo y acarícialo para que construya un circuito cerebral positivo en el área límbica del cerebro, que está involucrada en las emociones. Las caricias y abrazos tranquilos y tu compromiso diario con tu bebé son señales de seguridad emocional para el cerebro.

- Juguetes interactivos: elige juguetes que permitan a los bebés explorar e interactuar. Los juguetes, como una caja llena de sorpresas o bloques apilables, ayudan al bebé a aprender las relaciones de causa y efecto y el razonamiento "si-entonces". Por ejemplo, si un niño apila demasiados bloques sin enderezarlos, se caen. Si apila bloques uno encima del otro, "conecta" esa información.

- Juegos boca abajo: coloca a tu bebé boca abajo para que juegue durante períodos cortos varias veces al día. En la cama, en la alfombra… los bebés sentirán la superficie de otra manera, intentarán arrastrarse, girarse…

- Masajes relajantes: estos pueden reducir los niveles de estrés del bebé y mejorar sus sentimientos de bienestar y seguridad emocional. Los masajes cariñosos incluso promueven el crecimiento de los bebés pequeños: las investigaciones han demostrado que los bebés prematuros que reciben masajes tres veces al día están listos para salir del hospital días antes que los bebés que no reciben masajes.

- “¡Música, maestro!”: canta esas canciones infantiles que recuerdes. Cuando puedas, agrega movimientos corporales y juegos con los dedos. Esto ayuda al bebé a conectar los sonidos con acciones motoras grandes y pequeñas. Las canciones también mejoran el aprendizaje de ritmos, rimas y patrones de lenguaje.

- “El amor está en el aire”: amas a tu bebé incondicionalmente, pero debes demostrárselo. Un bebé que se siente querido y atendido responde mejor a los estímulos. Abrázale, dale besos… deja que tu lenguaje corporal hable por ti. Tu bebé irá desarrollando los signos de afecto hacia otras personas con el tiempo.
 

¿Estoy sobreestimulando a mi bebé?


La sobreestimulación ocurre cuando un niño se ve abrumado por más experiencias, sensaciones, ruido y actividad de los que puede afrontar.

Por ejemplo, un bebé recién nacido puede inquietarse mucho después de una comida familiar en la que ha sido el centro de atención y ha ido pasando de brazo en brazo continuamente. Un niño en edad preescolar puede tener una rabieta después de un gran evento como una fiesta de cumpleaños. Un niño en edad escolar puede estar de mal humor si va a la escuela, luego a clases extraescolares de inglés y luego a una lección de natación.

Los niños sobreestimulados se cansan y pueden sentirse abrumados. Cuando esto sucede, necesitan un momento de tranquilidad y un ambiente familiar y tranquilo.

Algunos signos de sobreestimulación en bebés son:

- Estar de mal humor o cansado

- Llorar más a menudo

- Apretar los puños, agitar los brazos o patear

- Estar molesto o girar la cabeza hacia el lado contrario

- Moverse de manera desigual

Si notas que tu bebé ha llegado al punto de estar sobreestimulado llévalo a un lugar tranquilo donde pueda calmarse, por ejemplo, su cuna. Si te encuentras fuera de casa puedes ponerlo en el cochecito y cubrirlo con una manta o un abrigo ligero.

Envolver a los recién nacidos y bebés puede ayudarlos a calmarse porque reduce las sensaciones físicas. A tu bebé también le puede resultar reconfortante sentirte cerca y escuchar tu respiración calmada.


Fuentes:

National Healthcare System UK

Fecha de actualización: 19-10-2020

Redacción: Laura Abad

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