La piel de tu bebé

La piel de tu bebé
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Frágil, tersa, suave y vulnerable, la piel de tu pequeño demanda protección y cuidados constantes para evitar los problemas más comunes que sufren en esta edad

Al nacer, la piel, increíblemente vulnerable, está recubierta por una sustancia grasosa denominada vernix, un material fundamental durante el parto sin el cual sería prácticamente imposible que el pequeño se deslizase a través del estrecho útero materno. Al nacer, esta grasa se convierte en una capa aislante, temporal, que ayuda al recién nacido a superar el cambio de temperatura, actuando además como barrera protectora ante las infecciones menores durante los primeros días del niño en el mundo. Sin embargo, mientras que unas madres prefieren dejarla hasta que se cae de forma natural unos días después, otras prefieren limpiarla cuanto antes. Aunque en la actualidad, gracias a la higiene existente, la prematura eliminación de esta capa protectora no afecta de ningún modo al recién nacido.

Asimismo, antes de que se produzca la cubierta de protección, los folículos capilares del feto comienzan a activarse, lo que conlleva el rápido crecimiento del vello corporal del feto, denominado lanugo. Todos los bebés, cuando aún están en el útero, tienen este vello fino, ya que es una fase natural del ciclo de la vida y desaparece casi siempre antes del parto, dejando únicamente la capa grasosa para facilitar el nacimiento.

Principales problemas

En su primer año de vida, el bebé puede presentar diversos problemas en la piel que habrá que tratar con delicadeza, entre los que destacan especialmente:

    • Eccemas: son muy comunes cuando los bebés tienen la piel seca, apareciendo áreas rojizas y pruriginosas. Son consecuencia de una respuesta defensiva excesiva del cuerpo frente a irritaciones exteriores y la desprotección del recién nacido.

    • Dermatitis del pañal: es causada por la humedad que queda si no se realiza un correcto secado después de la higiene, tras las deposiciones. Causa un enrojecimiento en la zona del pañal, produciéndose generalmente en los primeros meses de vida del pequeño.

    • Dermatitis atópica: suele darse entre los 2 y los 18 meses de edad, produciendo en el bebé enrojecimiento de la piel, sequedad, descamación y, ocasionalmente, picazón.

    • Costra láctea o dermatitis seborreica: tiende a aparecer en los bebés menores de 3 meses, provocando una erupción roja, picante y escamosa generalmente en la zona del cuero cabelludo.

    • Acné: es producido por la exposición a las hormonas de la madre y suele aparecer entre las 2 y las 4 primeras semanas de vida, aunque puede originarse hasta los 4 meses después de su nacimiento.

    • Miliaria: es causada por la obstrucción de los poros de las glándulas sudoríparas, reteniendo el sudor en la piel y causando pequeñas protuberancias o ampollas.
 
    • Millium facial: Elementos puntiformes y amarillos, como comedones o quistes sebáceos, que salen en las aletas de la nariz.
 
 

 


Fuentes: “Baby” de Desmond Morris.

Redacción: Silvia Paredes

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