¿En qué casos se usa y para qué sirve una incubadora para recién nacidos?

¿En qué casos se usa y para qué sirve una incubadora para recién nacidos?
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Las incubadoras se usan principalmente para proporcionar unas condiciones específicas (similares a las del útero materno) para niños prematuros o de bajo peso, aunque también pueden usarse en casos de insuficiencias respiratorias, alteraciones en el sistema de termorregulación u otras condiciones que requieran unos cuidados especiales tras el parto.

Breve historia de la incubadora


La primera incubadora, muy primigenia, data de 1878 cuando el ginecólogo parisino Stéphane Tarnier modificó una cámara con un calentador basándose en una incubadora para la cría de pollos. Tarnier sabía que uno de los principales problemas de los bebés prematuros era la regulación de la temperatura, por eso creó este aparato con el consiguió reducir en un 30% las muertes de bebés nacidos antes de tiempo.


Después, en 1891, Alexander Lyons aportó importantes avances para estas primeras incubadoras que habían empezado a fabricarse años antes.


Poco a poco se fueron introduciendo en Inglaterra o Estados Unidos.


Ya en el siglo XX, Julius Hess, jefe de Pediatría del Hospital Muchael Reese, se convirtió en el principal experto estadounidense en prematuros e inventó "la incubadora de Hess", una caja de oxígeno que se calentaba con unos contenedores de agua caliente.


Y en 1938 el doctor Charles Chapple diseñó una incubadora infantil moderna, que permitía altos niveles de oxigenoterapia, pero, por el contrario, aumentaba la tasa de retinopatía de la prematuridad.

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Alrededor de mediados del siglo XX se produjeron importantes avances científicos y médicos que hicieron perfeccionar las incubadoras y los servicios en neonatología. Esto permitió que la tasa de mortalidad descendiera hasta un 75% desde 1950 hasta 1988.


Además, a finales de la década de los 70 surgiría el método canguro como alternativa a la incubadora para ciertos bebés, lo que aumentó aún más la esperanza de vida de estos pequeños luchadores.


Desde entonces, son muchos los avances que se han hecho en este campo, permitiendo que la supervivencia cada vez sea mayor, desde edades más tempranas y con menos complicaciones posteriores, mejorando la calidad de vida de los que logran salir adelante.


¿En qué casos se usan las incubadoras?


Las incubadoras se usan principalmente para proporcionar unos cuidados intensivos a bebés nacidos con bajo peso o prematuros, que no siempre es lo mismo ya que todos los bebés nacidos antes de la semana 37 tienen un peso menor de lo recomendable al no haber completado su gestación, pero también hay bebés que nacen después de esta semana y nacen con bajo peso debido a otros problemas (problemas de la madre en el embarazo, deficiencias en la placenta o el cordón umbilical, etc.).


Se considera que un bebé tiene bajo peso cuando su peso es menor de 2.500 gramos, aunque hay bebés que están rondando ese peso y no necesitan ir a la incubadora si el resto de sus funciones están correctas.


Además, también se usan para bebés que han nacido a término o no, pero tienen otros problemas:


- Falta de madurez de los pulmones.

- Alteraciones en el sistema de termorregulación que les impide tener la temperatura corporal adecuada (36º-37º C).

- Sistema inmunológico deprimido que les hace más susceptibles a padecer infecciones.

- Fragilidad ósea o tono muscular débil.

- Déficit en el desarrollo neurosensorial y cognitivo. 

- Problemas con el reflejo de succión.


¿Cómo funciona la incubadora?


La incubadora no es un tratamiento en sí misma, sino que es una máquina que funciona casi como un útero artificial (salvando todas las distancias con el útero humano) para conseguir unas condiciones parecidas a las del interior de la mamá y permitir así que el bebé siga creciendo y desarrollándose fuera en las mejores condiciones posibles hasta que sea capaz de vivir sin ayuda.


Esto se consigue antes o después según el peso del bebé al nacer, la edad gestacional y otros posibles problemas que pueda presentar. Por eso, hay bebés que tan solo pasan unas horas en la incubadora y otros que pueden estar meses y meses.


Además, hay incubadoras abiertas y cerradas según las necesidades del pequeño. Generalmente, las abiertas se usan para bebés a los que hay que estar atendiendo constantemente porque presentan diversos problemas y para niños que ya pueden estar en contacto con sus papás. Y las cerradas para bebés de menos de 1.500 gramos que no pueden estar en contacto con ninguna corriente de aire frío.


Las incubadoras presentan una serie de funciones para cuidar al bebé:


- Control de temperatura. Las incubadoras tienen un sensor que mide la temperatura corporal del bebé para mantenerla siempre entre 36 y 37º C. Si el sensor, llamado servocontrol, que va pegado a la piel, nota que su temperatura baja, aumenta el calor. Si nota que sube por encima de 37º C, lo desciende.


- Control de humedad. También es importante mantener un grado de humedad constante que no sea muy seco ya que la sequedad favorece la deshidratación. Por eso, cuenta con unos humidificadores muy sutiles que se activan si notan que la humedad no es la correcta.


- Aislamiento del exterior. La incubadora mantiene al bebé aislado y protegido de posibles agresiones externas, virus y patógenos, muy importante en bebés inmunodeprimidos.


- Control de peso. La incubadora cuenta con una pesa electrónica que lleva un registro continuo del bebé, lo que permite ver su evolución sin necesidad de sacarle fuera para pesarle y así ver si coge peso o no.


- Oxígeno. Los prematuros presentan muchas veces enfermedades pulmonares o tienen riesgo de desarrollarlas, por lo que es necesario muchas veces proporcionarles oxígeno extra. En lugar de usar una mascarilla, la incubadora crea una atmósfera especial rica en oxígeno para favorecer su desarrollo pulmonar.


- Vía intravenosa. Colocar una vía intravenosa al bebé para proporcionarle alimentación o determinados fármacos es muy complicado, por eso las incubadoras permiten dejar una vía intravenosa colocada temporalmente para cuando sea necesario usarla no estar pinchando al bebé.


- Monitorización. La superficie de la incubadora cuenta también con unos electrodos capaces de registrar las funciones vitales del bebé y así tener todo el tiempo controlada su corazón, su respiración y su actividad cerebral.


- Ventilación mecánica. En casos graves en los que el bebé no puede respirar por sí solo o está en coma, la incubadora cuenta con una bomba que realiza la respiración por ellos, para evitar su muerte.


- Luz ultravioleta. Por último, todas las incubadoras cuentan con una lámpara de rayos UVA que sirven para activar la vitamina D en el bebé (evitando así que desarrolle raquitismo al no tener contacto con el sol) y tratar la ictericia neonatal. De hecho, algunos bebés nacidos sin problemas pero que desarrollan ictericia en los primeros días de vida necesitan pasar unas horas en estas incubadoras con rayos UVA para curarse. 


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