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El sueño del bebé por edades

El sueño del bebé por edades

El sueño es muy importante tanto en los adultos como en los bebés, el cuerpo humano necesita descansar para reponer la energía que ha gastado durante la jornada. Un buen descanso contribuye a que al día siguiente rindamos bien, estemos de mejor humor y menos estresados.

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Los bebés necesitan dormir muchas horas para su buen desarrollo: los niños que duermen bien ganan peso más rápido, el sueño favorece la maduración de sus órganos y refuerza su sistema inmunitario, si no descansan bien al día siguiente estarán irritados y nerviosos, además, durante el sueño se segrega la hormona del crecimiento. 

 

Los bebés tienen una rutina del sueño diferente a la de los adultos, entran primero en la fase del sueño ligero, luego en una fase de transición y por último en la fase de sueño profundo. Es muy frecuente que se despierten varias veces durante la noche y por eso una de las mayores preocupaciones de los padres es que los pequeños no descansen, lo importante es establecer unas rutinas del sueño para que los bebés adquieran unos buenos hábitos.

 

Según pasan los meses, el sueño del bebé va evolucionando hasta que se empieza a parecer al sueño de los adultos:

 

- Recién nacidos: necesitan dormir unas 16 o 20 horas diarias por periodos de entre 2 y 4 horas. Cuando son muy pequeños sus necesidades se reparten entre alimentarse y dormir pero su estómago es muy pequeño así que las tomas son muy frecuentes. No es necesario despertar a los bebés para alimentarlos porque suelen hacerlo ellos solos pero tampoco es recomendable que los niños estén más de 5 horas sin comer.

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Durante las primeras semanas los recién nacidos no tienen horario establecido y dormirán indistintamente durante el día o la noche porque no lo saben distinguir, aproximadamente a los 4 meses habrán aprendido a hacerlo.

 

Es importante que desde pequeños se les inculque unos buenos hábitos del sueño, un mal descanso puede ser muy agotador e irritante tanto para los padres como para los bebés. Lo más recomendable es que hasta los 3 o 4 meses duerman en la misma habitación que los papás pero después lo mejor es que dispongan de un espacio propio y agradable donde aprendan a dormir solitos.

 

A los pequeños les cuesta conciliar el sueño o no saben hacerlo por lo que hay que establecer unas rutinas diarias que interiorizan: darles la toma, bañarlos y acostarlos, por ejemplo. Una buena idea para que aprendan a dormirse solos es mecerlos o amamantarlos hasta que se relajen pero hay que evitar que se duerman en brazos, lo mejor es dejarles en la cuna mientras están aún despiertos. Hasta los 6 meses los bebés siempre deben dormir boca arriba o de lado.

 

- De 6 a 12 meses: a partir del medio año los bebés ya dormirán unas 14 horas repartidas entre tres siestas durante el día de una hora cada una y el resto durante la noche. Ya sabrán distinguir entre el día y la noche aunque habrá que poner en práctica algunos trucos para ayudarles a hacerlo: las siestas diurnas no deben ser a oscuras, es mejor que sea en habitaciones luminosas para que no se confundan; lo mismo pasa con los ruidos, tampoco hay que evitarlos pues el ambiente tranquilo y silencioso es propio de la noche.

 

Las fases del sueño con 6 meses son prácticamente iguales a las de los adultos y seguramente empiecen a dormir más horas seguidas durante la noche. Primero entran en la fase del sueño profundo y después pasan al sueño ligero, en el que se suelen despertar. Los hábitos inculcados son importantes porque si los bebés se han acostumbrado a dormir en brazos cuando se despierte en mitad de la noche, llorarán angustiados; si ya saben dormirse solitos, seguramente se tranquilice y vuelvan a conciliar el sueño.

 

A partir de los 8 meses suele comenzar la fase conocida como “ansiedad por la separación” y es probable que vuelvan a empezar a despertarse por las noches y a reclamar la atención paterna. Es bueno atenderles porque la angustia podría ir a más, pero sin cogerles, con tranquilizarles hablando será suficiente.

 

Con un año ya dormirán mejor por las noches, es bueno ofrecerles un muñeco o peluche de apego para que se sientan acompañados. La rutina de antes de dormir debe mantenerse para que los niños se tranquilicen y concilien el sueño solos, por ejemplo, el baño o leerles un cuento hasta que entren en somnolencia y luego marcharse.

 

- Entre 2 y 3 años: a partir de los 24 meses se puede hacer la transición de la cuna a la cama, los niños ya dormirán entre 10 y 13 horas con 1 hora o 2 de siesta después de la comida.

 

En esta etapa suelen empezar los miedos nocturnos y muchos niños se negarán a irse a la cama. Hay que seguir con las rutinas y horarios estipulados y otorgarles un espacio que consideren seguro y a su gusto. Es importante ser firme a la hora de que vayan a la cama y si tienen miedo tranquilizarles pero no dejarles que duerma con los padres, es muy fácil que esto se convierta en un hábito. Para las pesadillas se puede dejar encendida una luz tenue y ofrecerles muñecos que les acompañen. La etapa de los miedos nocturnos puede extenderse hasta los 6 años.

 

En caso de rabietas es necesario mantener la calma y volver a meterles en la cama las veces que sea necesario.

 


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Fecha de actualización: 05-05-2015

Redacción: Irene García

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