¿Cuándo se recomienda bañar a un recién nacido?

¿Cuándo se recomienda bañar a un recién nacido?
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Hasta hace unos años se bañaba al bebé nada más nacer y se le entregaba a la madre ya limpito. Sin embargo, diversos estudios han descubierto que es mucho mejor no bañar al pequeño hasta su segundo día de vida y que lo que hay que hacer nada más nacer es poner al bebé al pecho de su mamá. ¿Quieres saber por qué?

Las costumbres y protocolos de los hospitales y centros maternales van cambiando a medida que se descubren nuevas actividades que pueden resultar beneficiosas para el pequeño. Por ejemplo, antes se cortaba el cordón umbilical nada más nacer, ahora se recomienda dejarlo un par de minutos. De igual modo, antes se limpiaba al bebé nada más salir del canal de parto y se le quitaba la capa de sangre y restos con los que nacía, pero ahora se le deja tal cual nace y solo se limpian sus ojitos y su boca si es necesario. Esto se debe a tres motivos:

1- Para dejar que la capa de vérnix caseosa le proteja

La vérnix caseosa es una sustancia blanquecina y pegajosa que protege al bebé dentro del útero de las rozaduras y el agrietamiento al estar constantemente en un ambiente líquido. Esta sustancia está compuesta por agua (80%), grasa (10%) y proteínas (10%), y empieza a formarse a partir de la semana 20 de gestación. Se cree que también tiene propiedades bactericidas y todos los bebés nacen con ella, aunque algunos con más y otros con menos. A partir de la semana 36 la producción de vérnix va disminuyendo, por eso los bebés que nacen antes de la semana 38 suelen estar más cubiertos por esta sustancia que los que nacen en la 41.

Antes se eliminaba esta capa nada más nacer, pero se ha descubierto que sigue siendo beneficiosa para el bebé cuando nace y que no se debe quitar, al menos durante el primer día de vida. Por una parte, ayuda a regular la temperatura corporal del bebé, uno de sus grandes problemas cuando llega a este mundo mucho más frío que el interior de su mamá. Además, aporta hidratación y elasticidad a la piel, lo que reduce la posibilidad de desarrollar problemas como eccemas o dermatitis.

2- Para fortalecer el vínculo con la madre

Nacer es muy duro para el bebé. Pasa de estar en un medio caliente, silencioso y oscuro a un mundo frío, lleno de luz y de ruidos. En ese momento, lo único que necesita es a su mamá para que le dé calor, seguridad y amor. Desde hace unos años, se potencia este primer contacto del bebé con la mamá ya que se ha descubierto que es lo mejor para la salud del pequeño y tiene efectos beneficiosos a corto y largo plazo. Por eso, siempre que no haya problemas con el pequeño, te lo pondrán al pecho nada más nacer, piel con piel, para que fortalezcáis vuestro vínculo. El pequeño enseguida reconocerá tu olor, tu calor y tu voz y se sentirá a salvo y seguro. Y si te han hecho una cesárea y no pueden ponerte al pecho al bebé en este primer momento, se debe hacer el piel con piel con el papá.

3- Para fomentar la lactancia materna

En los primeros momentos de vida el bebé nace con un fuerte reflejo de succión, por lo que se debe aprovechar para colocar al bebé al pecho, dejarle que repte él solo hasta las mamas y se enganche y empiece a mamar. Así, se favorece el correcto establecimiento de la lactancia materna.

Según un estudio realizado en el año 2013 en el Boston University School of Medicine y el Boston Medical Center, los bebés que fueron bañados 12 horas después en lugar de dos horas después del parto tenían un 39% más de posibilidades de ser alimentados con lactancia materna exclusiva y un 59% más de probabilidades de lograr una lactancia materna casi exclusiva. Además, las posibilidades de empezar con la lactancia materna eran 166% mayor.

Entonces, ¿cuándo bañarlo?

De acuerdo a estas razones y estudios, no se debe bañar al bebé al menos hasta el segundo día de vida para obtener estos beneficios antes comentados. Y luego, los expertos aún no se ponen de acuerdo en cuándo es el mejor momento para sumergir completamente al pequeño en agua. Algunos aconsejan hacerlo el segundo o tercer día de vida, mientras que otros afirman que es mejor esperar a que se caiga el cordón umbilical y la vérnix desparezca por completo, lo que retrasaría el baño hasta dos o tres semanas más tarde. Mientras, un baño con esponja en seco sería suficiente para mantener limpio y aseado.

Por lo tanto, como aún no hay un consenso, lo mejor es que hagas lo que te indique el pediatra o las matronas en el hospital, respetando el tiempo mínimo de 24 horas para sumergirlo completamente en agua.

¿Cada cuánto bañarlo?

En esto tampoco se ponen de acuerdo. Algunos opinan que lo mejor es bañarlo a diario para crear una rutina que favorezca el sueño y el descanso del pequeño, mientras que otros opinan que hasta los 8 o 9 meses, cuando el bebé comienza a gatear y mancharse, vale con bañarlo cada dos o tres días y, entre medias, limpiar bien sus partes genitales con agua y jabón tras cada cambio de pañal.

Por lo tanto, lo ideal es que hagas lo que mejor se adapte a tu familia y lo que compruebes que va mejor para el bebé. Si le gusta bañarse cada día y le relaja, adelante. Si no le sirve de nada, puedes hacerlo solo 2 o 3 veces por semana.

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Fuente:

“Aseo en el recién nacido”, https://enfamilia.aeped.es/edades-etapas/aseo-en-recien-nacido

Redacción: Irene García

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