Bebés y kéfir, ¿pueden los niños beber esta leche fermentada?

Bebés y kéfir, ¿pueden los niños beber esta leche fermentada?
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El kéfir es una bebida a base de leche fermentada con muchas propiedades beneficiosas que, al igual que la leche de vaca, se puede empezar a introducir a los bebés a partir de los 12 meses. 

El kéfir es muy popular sobre todo en la Europa Oriental, aunque cada vez está más extendido su uso en otras partes del mundo. Se cree de hecho que su origen se halla en el Cáucaso, siendo pasado de generación en generación durante siglos como un secreto, aunque gradualmente se fue extendiendo su uso debido a sus propiedades.


Existen dos tipos de bebida de kéfir, una elaborada a base de agua y otra de leche. No obstante, el kéfir de leche es más habitual y el que más se consume ya que su sabor es más agradable.


Así, los gránulos del kéfir de leche son una mezcla de bacterias y levaduras, no patógenas, que viven en estrecha simbiosis. Estos componentes son los que hacen que el kéfir tenga una serie de propiedades y beneficios para el organismo:


- Protege frente a diversas alergias. Según un estudio de la Universidad Nacional de Formosa de Taiwán, el kéfir de leche puede proteger a los bebés frente a diversas alergias ya que cuenta con una bacteria presente capaz de inhibir el alérgeno IgE también denominado inmunoglobulina E. Este alérgeno produce diversas reacciones inmunológicas ante un determinado antígeno.


Según las pruebas realizadas con ratones de laboratorio, esta bacteria tiene un gran poder inhibidor de alérgenos, aunque deben hacerse más estudios para saber cuáles son los componentes exactos del Kéfir que permiten realizar tan eficaz prevención contra las alergias alimentarias.


- Ayuda a fortalecer las defensas del organismo, evitando así contraer diversas enfermedades ya que es un probiótico como el yogur, es decir, un alimento que contiene microorganismos vivos que ayudan a fortalecer la microbiota intestinal cuando se consumen. Esto implica una mayor resistencia a la colonización de la flora intestinal por microorganismos patógenos, modulación del sistema de defensas y aporte nutricional. Es decir, que fortalece el sistema digestivo impidiendo el desarrollo de diversas enfermedades.


- Tiene propiedades antibacterianas y antifúngicas. Diversos estudios han demostrado la actividad antibacteriana del kéfir contra distintas cepas patógenas como Salmonella, Helicobacter, Shigella, E. coli, Enterobacter aerogenes y contra hongos como Candida albicans. Así, los autores de estos estudios sugieren que el biofilm del kéfir y sus compuestos polisacáridos son buenos agentes antimicrobianos, antiinflamatorios y cicatrizantes en variedad de infecciones.


¿Cuándo pueden empezar a tomar kéfir los bebés?


Hasta los 6 meses los bebés solo deben tomar leche materna y, a partir de esta edad se puede comenzar con la introducción de otros alimentos. No obstante, tanto la leche de vaca como el kéfir no se debe introducir antes de los 12 meses ya que el sistema digestivo del niño no está suficientemente desarrollado como para hacer frente a los patógenos externos que tiene esta bebida.


Eso sí, no le eches azúcar ya que un exceso de azúcares es malo y puede causar problemas al bebé como sobrepeso, caries, etc.


Y si te preocupa la graduación alcohólica que adquiere la bebida al ser fermentada, no te preocupes ya que el kéfir solo tiene un 1% de alcohol, por lo que los expertos afirman que no existe inconveniente para el bebé.


No obstante, sí que tienes que tener cuidado con la higiene ya que el kéfir suele ser un producto de elaboración casera, por lo que debes cuidar que la fabricación ha sido correcta y no se ha producido ninguna contaminación que pueda afectar a la salud del bebé.


Por último, introduce esta bebida poco a poco y comprueba que a tu bebé le sienta bien y no le causa ningún tipo de intolerancia. 


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