Consejos para padres de niños zurdos

Consejos para padres de niños zurdos
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Entre un 12 y un 15% de la población mundial es zurda, un fenómeno que es más habitual entre los chicos que entre las chicas, sobre todo si alguno de los padres, abuelos o tíos es también zurdo. La lateralidad, es decir, el lado dominante del cerebro, no se fija hasta los 4 años, así que puede que no supieras que tu hijo era zurdo hasta que ha empezado a escribir en el colegio. Y, ahora que lo sabes, te preguntas cómo ayudarle a superar ciertos problemas a los que se enfrentará en un mundo de diestros.

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Hasta hace unos años, ser zurdo era considerado algo malo y, tanto en caso como en el colegio, se obligaba a los niños a usar la mano contraria a la que su cerebro le indicaba que debía usar, lo cual era perjudicial para ellos, ya que era ir en contra de su naturaleza.

Y es que ser zurdo no es ni bueno ni malo, simplemente es una condición que viene fijada en nuestros genes. Hasta ahora, se pensaba que el ser diestro o zurdo estaba determinado por el hemisferio dominante en el cerebro (así, las personas con hemisferio izquierdo dominante eran diestras, y viceversa). Sin embargo, una última investigación publicada en la revista LIFE afirma que no es el cerebro quien determina la zurdera sino la médula espinal, pues, según estos mismos autores, la actividad génica en la médula es asimétrica ya en el útero, y la preferencia por la mano derecha o la izquierda puede rastrearse hasta esa asimetría.

Sea como sea, lo que está claro es que el predominio de una u otra lateralidad es algo condicionado por nuestros genes. De hecho, los estudios afirman que un niño cuyo padre es zurdo tiene en torno a un 10% de probabilidad de serlo también; este porcentaje aumenta al 20% si es la madre la zurda y al 50% si lo son ambos.

Asimismo, una teoría elaborada por genetistas del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos planteaba la hipótesis de que el 80% de las personas tiene un gen dominante que les hace ser diestros, pero que a un veinte por cierto le faltaba dicho gen, por lo que tienen una probabilidad al azar de ser diestro o zurdo al cincuenta por ciento. Por lo tanto, el niño no elige ser diestro o zurdo, es algo con lo que nace.

Lo que sí es cierto es que la zurdera es un fenotipo minoritario de la especie humana, por lo que la gran mayoría somos diestros, y tan solo entre el 8 y el 13% de la población mundial es zurda. Y ¿por qué hay tan pocos zurdos? Según un estudio publicado en el año 2012 por la revista Journal of the Royal Society Interface, “el hecho de que seamos una especie que coopera para sobrevivir tiene mucho que ver con la prevalencia de los diestros, pues la cooperación favorece el uso de una misma mano para poder compartir las herramientas".

Por último, la lateralidad no se fija hasta los 3 o los 4 años, por lo que, hasta este momento, muchos niños usan indistintamente una u otra mano para agarrar as cosas, comer, pintar, etc. Para saber si un niño es zurdo o diestro hay que observar qué mano, pie u ojo utiliza cuando hace diversas acciones como cepillarse los dientes, coger un vaso, mirar por un caleidoscopio, escribir o chutar a la pelota.

¿Qué problemas se encontrarán los niños zurdos?

Para empezar, nunca se debe corregir la lateralidad de un niño, ya que obligarle a usar la mano contraria a la que viene determinada por genética puede causarle frustración, baja autoestima, problemas para escribir, dificultades para distinguir la derecha de la izquierda, dislexia e incluso tartamudez.

No obstante, hay que ser conscientes de que encontrará ciertos problemas para realizar ciertas tareas en un mundo dominado por los diestros. Por ejemplo, al recortar hacerlo con una tijera normal y con la mano izquierda es casi imposible. También puede tener problemas para escribir correctamente y tener buena letra. Al tener que escribir con la izquierda, pero hacia dentro y no hacia fuera como sería lo natural para él, es normal que coja una mala postura, tenga mala letra y se le agarrote y canse la mano antes, lo que puede afectar a sus tareas y deberes. También es frecuente que se confunda más al leer.

Consejos para ayudarles en un mundo de diestros

El no poder hace ciertas tareas como el resto de los niños, incluso algunas tan sencillas como cortar o sacar punta al lápiz, puede causarles frustración, ansiedad o incluso falta de confianza, por lo que debes ayudarle desde pequeño:

1- Enséñale a sentarse correctamente y agarrar bien el lápiz. Para no mancharse ni emborronar lo que escribe, lo mejor es que lo haga con la mano “en gancho”, cogiendo el lápiz un poco más lejos de la punta e inclinando siempre un poco el papel hacia la derecha.

2- En clase, si el compañero es diestro, debe sentarse en el lado izquierdo para que su mano tenga mayor movilidad. Y si son sillas con pupitre incluido, darle una para zurdos. También es bueno evitar que la luz le venga siempre por el lado derecho.

3- Los niños zurdos usan mejor los lápices y los bolígrafos triangulares que los cilíndricos, por lo que procura que use esos.

4- Explícale qué es ser zurdo y por qué unas personas lo son y otras no para que no piense que es algo malo o que le hace menos capaz que sus compañeros.

5- Cómprale herramientas para zurdos para que no se sienta frustrado al intentar usar las normales y pueda hacerlo igual de rápido que los demás. Tijeras, sacapuntas, cuchillos, cuadernos… hay todo un mundo para zurdos.

6- Cuando le enseñes diversas tareas, como abrocharse los cordones, guíale como un espejo para que tu derecha sea su izquierda. Si uno de los dos padres es zurdo será todo mucho más sencillo, ya que podrá ir contándole sus dificultades y trucos.

7- Sé paciente cuando algo le cueste más por su condición de zurdo y apóyale siempre para que se sienta bien consigo mismo.


Fuente:

Healey, Jean M (2006), El niño zurdo, Ed. Agapea.

Redacción: Irene García

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