¿Zurdo o diestro?

¿Zurdo o diestro?
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Hasta hace unos años, ser zurdo era considerado un problema y se obligaba a los niños a dejar de serlo. Hoy en día, se ha descubierto que la lateralidad es algo normal y no un signo de torpeza, y que prohibirles usar la mano fuerte puede acarrearles dificultades al escribir, al leer…

¿Por qué un niño es zurdo o diestro?

La respuesta está en una configuración cerebral diferente. El hemisferio derecho dirige los movimientos del lado izquierdo de nuestro cuerpo y el hemisferio izquierdo los del derecho. En la mayoría de niños (diestros), el hemisferio izquierdo es el dominante, pero en otros, prima el derecho (zurdos).

Cuando nacen, los niños son ambidiestros, pero una tendencia suele manifestarse en un periodo corto de tiempo. A los dos meses se empieza a producir un reparto de responsabilidades entre la mano de trabajo y la mano creativa, pero sólo a partir del segundo año se puede afirmar con algún grado de seguridad que un niño es zurdo o diestro. No obstante, entre los 2 y los 7 años se atraviesa un periodo de quirilancia, más conocido como ambidiestrismo, durante el cual todavía puede inclinarse por cualquiera de los dos lados. Una vez que empieza a escribir, se completa el proceso de laterización.

Sin embargo, recientes estudios de investigadores de la Universidad de Queen, en Belfast, han puesto en entredicho esta opinión. Sus hallazgos indican que los fetos, con 10 o 12 semanas, comienzan a mover más su mano derecha o izquierda y en esta preferencia espontánea se puede desarrollar la lateralidad para el resto de su vida.

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Adquieren una mayor autonomía y empiezan a crear su primer grupo de amigos. Ya se pueden vestir y lavar solos, comen sin ayuda y son capaces de distraerse durante largos periodos de tiempo con sus juguetes. Poco a poco se van independizando de vosotros



¿Debo cambiar su inclinación?

Durante años, ser zurdo estaba muy mal visto, y tanto en casa como en el colegio, a los niños se les obligaba a usar sólo la mano derecha.

En la casi totalidad de los idiomas, derecho o diestro es sinónimo de correcto, justo, recto, hábil, listo, es decir, cualidades positivas. De izquierdo o siniestro no se puede decir lo mismo, ya que en los diccionarios significa también torcido, no recto, viciado, infeliz y hasta funesto. Esa evolución de ambos términos demuestra la asociación negativa que se tenía con la zurdera, y el motivo por el que se prohibía.

Sin embargo, hoy en día se he demostrado que no es malo ni influye en el aprendizaje y la inteligencia de la persona. Un niño no es más ni menos listo por ser diestro. De hecho, obligarle a cambiar de mano es perjudicial, ya que implica que use la mano más débil y menos hábil para realizar sus tareas, lo que le hará torpe, inefectivo y lo agotará innecesariamente haciendo que el aprendizaje sea más dificultoso y frustrante. Así lo apunta Jane M. Healey, neuropsicóloga infantil y autora del libro El niño zurdo: "cambiar las preferencias laterales del niño puede conllevar desventajas, como dificultades para distinguir la derecha de la izquierda, trastornos en la escritura, dislexia e incluso tartamudez".

Los problemas de un zurdo en un mundo para diestros

Lo que sí es cierto es que las personas zurdas se encuentran con problemas a la hora de utilizar diversas herramientas ideadas para diestros (tijeras, cuadernos, sacapuntas, etc.).

Los zurdos suman el 10% de la población y ven el mundo desde otra posición. Actividades que para los niños diestros no suponen un esfuerzo especial (como cortar siguiendo una línea de puntos o escribir) tienen un grado de dificultad añadida para los zurdos. Estos pequeños problemas cotidianos pueden generar frustración, ansiedad o incluso falta de confianza, puesto que por su edad no son capaces de reconocer la verdadera causa de su torpeza. Por eso, el niño zurdo necesita que le enseñen a desenvolverse como zurdo, no basta con dejar que se las arregle solo.

Consejos

- Guíale como un espejo. La mejor manera de ayudar a un niño a aprender a realizar actividades sencillas, como abrocharse los cordones de los zapatos o utilizar un tenedor, es sentarse frente a él e ir guiándolo como si fuera la imagen ante un espejo, de este modo podrá imitarlo con más facilidad.

- Compra objetos especiales para zurdos en alguna de las tiendas específicas para ellos. Tijeras con los filos invertidos, cuadernos con la espiral a la derecha, sacapuntas con la cuchilla al revés, reglas invertidas, etc.

- Intenta que su profesor sea consciente de su situación y le facilite las cosas dándole un pupitre para zurdos (si lo hay), sentándolo en el lado derecho de la clase en relación a la pizarra, enseñándole a coger el lápiz en forma de gancho para que escriba mejor…
 

Fuente: El niño zurdo, Jane M. Healey
Redacción: Irene García

 

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