Dra. Victoria Verdú, coordinadora de Ginecología de la Clínica de Fertilidad Ginefiv

Dra. Victoria Verdú, coordinadora de Ginecología de la Clínica de Fertilidad Ginefiv
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¿Preservar la fertilidad? El creciente número de mujeres que decide postergar la maternidad, ya sea por motivos sociales, económicos o de salud, ha provocado un aumento paralelo de la demanda de los tratamientos de fertilidad y reproducción asistida. Y es que, ya lo advierten los expertos, la edad juega en contra de aquellas mujeres que desean concebir. A partir de los 35 años, la calidad de los óvulos desciende estrepitosamente, dificultando el embarazo. Por suerte los avances en materia de reproducción asistida permiten crioconservar los gametos, tanto femeninos como masculinos, cuando su calidad aún es alta, y utilizarlos posteriormente.

Para acercarnos a estas técnicas de preservación de la fertilidad y resolver las dudas más frecuentes, entrevistamos a la doctora Victoria Verdú, coordinadora de Ginecología de Ginefiv.

 

TodoPapás: Doctora, ¿en qué consisten exactamente las técnicas de preservación de la fertilidad?

 

Dra. Victoria Verdú: Son técnicas que permiten conservar los óvulos o los espermatozoides cuando aún presentan unas cualidades óptimas para poder ser utilizados en la concepción. Esto es posible mediante las técnicas de vitrificación, que consiste en una solidificación celular a bajas temperaturas y muy rápida, impidiendo de esta forma que se produzcan formaciones de hielo. Inmediatamente después de su vitrificación, los gametos son almacenados en dispositivos especialmente diseñados para su conservación y con garantías de éxito, donde permanecerán identificados hasta que sean requeridos.

 

En el caso de la mujer, la vitrificación de ovocitos permite conservar los óvulos para ser fecundados más adelante. Para ello, hay una primera fase de estimulación ovárica de la que se extraen mediante punción los ovocitos que han madurado y que, finalmente, son crioconservados a la espera de que sean requeridos.

 

Para los hombres, las técnicas de preservación se realizan mediante la criopreservación o congelación del semen para usarlo posteriormente. La muestra puede permanecer congelada el tiempo que sea necesario, siendo siempre apta para su fecundación.

 

En la actualidad, y gracias a los avances en reproducción asistida, es posible también la congelación de tejidos, que abre nuevas posibilidades en el ámbito de su aplicación clínica para superar diversas patologías en la reproducción gracias a los bancos de tejido ovárico y la vitrificación de estos tejidos. Sin embargo, todavía se debe seguir avanzando en este proceso puesto que se cuenta con ciertas limitaciones debido a que tras la congelación del tejido, hay que implantarlo y llevar a cabo una estimulación del óvulo y, durante este proceso, en ocasiones, no llega a término porque es complejo que el tejido implantado y revascularizado pueda cumplir sus funciones.

 

TPP: ¿En qué casos se aconseja preservar la fertilidad con este tipo de técnicas?

 

VV: Estos tratamientos se indican, sobre todo, para pacientes con ciertas enfermedades o que van a someterse a tratamientos médicos, como pacientes diagnosticados de cáncer que van a recibir un tratamiento oncológico y que puede afectar a su fertilidad, así como aquellas posibles intervenciones quirúrgicas necesarias que pueden afectar zonas anatómicas relacionadas con la reproducción.

 

No obstante, la preservación de la fertilidad no solo se lleva a cabo por indicaciones médicas. Cada vez hay más personas que recurren a este tipo de técnicas para posponer la maternidad. Gracias a la preservación de la fertilidad, las mujeres pueden vitrificar sus ovocitos para poder utilizarlos posteriormente para conseguir el embarazo.

 

TPP: ¿Se puede, entonces, recurrir a estas técnicas de preservación de la fertilidad sin tener ninguna patología, simplemente por el deseo de aplazar la maternidad?

 

VV: Sí, como previamente se ha indicado, las técnicas de preservación de la fertilidad no tienen porqué utilizarse únicamente cuando la mujer o el hombre se ve afectado por algún tipo de enfermedad o afección en su sistema reproductivo. También se puede recurrir por razones sociales. Hoy en día hay mujeres que pueden pensar que el momento actual no es el más adecuado para tener un hijo por cuestiones sociales o económicas, pero no descarta en un futuro el deseo de ser madres. Y consciente de que el paso del tiempo afecta en su nivel reproductivo, decide recurrir a estas técnicas para poder crioconsevar sus gametos y poder utilizarlos posteriormente, optando más adelante a ser madre.

 

TPP: ¿Cuál es el mejor momento para someterse a esta técnica? ¿Hay una edad límite?

 

VV: Hay que tener en cuenta que la edad es un factor clave y de suma importancia en la reproducción, por lo que desde Ginefiv aconsejamos acudir a los especialistas cuando se es menor de 35 años. La mejor edad para congelarlos es en la época más fértil de la mujer, es decir, entre los 20 y los 35 años, ya que a partir de los 35 años comienza un deterioro del sistema reproductivo de la mujer que produce una caída de la reserva ovárica y una bajada en la calidad ovocitaria, influyendo en los niveles de conseguir el embarazo o incluso el incremento de anomalías cromosómicas en los ovocitos. Es fundamental concienciar sobre la influencia que tienen la edad en el sistema reproductivo.

 

TPP: En una pareja que está pensando en preservar la fertilidad porque desea tener hijos en un futuro ¿deben someterse ambos a este tipo de técnicas de preservación? ¿Qué técnica concreta se recomienda en estos casos?

 

VV: No es necesario que los dos se sometan a técnicas de preservación de fertilidad, pero si deciden acudir a ellas, podemos evitar que aparezcan problemas por alguna de las partes a la hora de buscar el embarazo en un futuro. Las técnicas que recomendamos son la vitrificación de ovocitos en el caso de la mujer; y la criopreservación o congelación del semen para el hombre.

 

TPP: ¿Qué tasas de éxito tienen estas técnicas?

 

VV: La tasa de éxito de estas técnicas es muy elevada, ya que aunque los gametos o los embriones estén congelados y a bajas temperaturas, se consiguen excelentes resultados. No obstante, hay que advertir de que la preservación no es un seguro de por vida, ya que, por ejemplo, los gametos que se extraen, tanto femeninos como masculinos, pueden no presentar la calidad suficiente, así como la persona puede presentar ciertas anomalías que pueden dar lugar a no tener las condiciones óptimas en momento del tratamiento para conseguir la gestación.


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