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Consejos para padres que tienen hijos rebeldes

Consejos para padres que tienen hijos rebeldes

Todos los niños pasan por diferentes etapas de rebeldía a lo largo de su desarrollo psicológico y emocional. Las más complicadas para los padres, sin duda, son la de los 2 años y la de la adolescencia. Durante estas fases, los niños se muestran constantemente desafiantes, desobedientes, exigentes… lo cual hace muy complicado su educación y crianza ya que, hasta la más mínima cosa, exige confrontación. Por eso, es importante que, si tu hijo es un rebelde, sepas cómo actuar.

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Todos somos rebeldes en algunos casos o situaciones, pero algunos lo somos más que otros. Además, los niños, en su desarrollo, pasan por diversas fases en las que refuerzan su personalidad y su independencia, lo que los hace enfrentarse a la autoridad, especialmente a los padres. En estas fases, o en otros momentos, se muestran desobedientes por costumbre, no acatan las normas, desafían a sus padres o profesores, se muestran exigentes… y lo hacen por cualquier nadería, no solo por temas importantes, por lo que hasta conseguir que se vistan es una lucha constante.


Esta actitud es más habitual en algunos niños que son más rebeldes por naturaleza, pero también en diversas fases de crecimiento y desarrollo, como los terribles 2 años, llamados así justamente por esto, o la adolescencia, cuando el chico afianza su forma de ser y se enfrenta a sus padres buscando su propio sitio en el mundo.

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La llegada de los exámenes finales causa insomnio, molestias estomacales, irascibilidad o nervios tanto en niños como adolescentes porque se juegan tener todas las vacaciones para disfrutar sin preocupaciones y olvidar la convocatoria de septiembre. Para evitar estas situaciones, los padres deben ser conscientes de ello y tratar de crear un ambiente idílico en el hogar y ayudar y motivar en todo lo que puedan a sus hijos.

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Asimismo, hay que tener en cuenta que la rebeldía puede presentarse de 3 formas diferentes:


1- Rebeldía regresiva: en este caso, el niño es pasivo y no protesta, solo se recluye en sí mismo.


2- Rebeldía agresiva: totalmente opuesta a la anterior. El chico sí se expresa y lo hace de manera violenta y agresiva.


3- Rebeldía progresiva: no tiene nada que ver con las anteriores, el chico, en este caso, no tolera las injusticias y busca una manera digna de vivir. Este tipo de rebeldía podría decirse que está justificada y se da en circunstancias difíciles o de agravio.


Generalmente, los niños suelen presentar una rebeldía agresiva, aunque también puede presentarse la otra en niños más inseguros y tímidos.


¿Por qué se comporta así?


Tanto en chicos que se comportan así de manera habitual, como en aquellos en los que se presenta solo en una fase concreta de su desarrollo, las causas principales de la rebeldía son:


- Afianzamiento de la personalidad y desarrollo de la propia autonomía.

- Educación permisiva de los padres.

- Niños sobreprotegidos.

- Cambios importantes en casa que causan esta rebeldía como protesta, como la llegada de un nuevo hermano, una mudanza, el divorcio de los padres, etc.

- La llegada de la adolescencia, cuando los chicos se dan cuenta de que sus padres no lo saben todo y se creen que ellos mismos saben mucho más de lo que realmente saben, lo que los lleva a enfrentarse constantemente con sus padres.

- El sexo, ya que es un problema más habitual (hasta tres veces más) en los chicos que en las chicas.


¿Qué pueden hacer los padres?


1- Establece una serie de normas y límites desde el principio, siempre adecuadas a la edad de tu hijo y ve modificándolas a medida que crezca y madure. Nunca cedas ante esas normas que no deben ser muchas ni muy exigentes, pero sí muy claras y concretas para que el niño sepa hasta dónde puede llegar en cada caso y las consecuencias si sobrepasa los límites. Es importante también que comprenda el porqué de las normas para que valore que son por su bien y no por “fastidiarle la vida”.


2- Fomenta la responsabilidad en tu hijo dejándole elegir en ciertas situaciones para que se sienta más implicado en las rutinas diarias y sea más propenso a cumplirlas ya que “las ha elegido él”. Es importante que el chico entienda desde pequeño que cada acto tiene sus consecuencias y que aprenda a aceptarlas y a saber pedir perdón cuando falle. No debemos obligarles, sino ayudarles a comprender las consecuencias de los actos y por qué se debe elegir la opción correcta.


3- Intenta ponerte en su lugar y comprender por qué está actuando de esta manera de repente. Quizá le ocurra algo en clase, esté preocupado por algo o, simplemente, esté atravesando una fase de desarrollo. Antes de enfadarte y ponerte a gritar porque no te hace caso, intenta comprender por qué no te está haciendo caso. La comprensión es el primer paso para solucionar el conflicto. Intenta escuchar a tu hijo y preguntarle por qué actúa así antes de castigarle. Escúchale antes de juzgarle.


4- Los premios y las recompensas, que no tiene que ser materiales, funcionan mejor que los castigos, así que premia a tu hijo cuando se porte bien y verás cómo va aprendiendo que es mejor obedecer y aceptar las normas que incumplirlas y estar siempre castigado o de riña.


5- Acepta siempre a tu hijo se porte como se porte y muéstrale siempre amor y cariño con actos y palabras. Nunca le critiques ni le digas cosas malas, ni siquiera cuando él actúe así contra ti. Debes mostrar un mejor control de las situaciones y de las emociones para que aprenda con el ejemplo. Si te muestras agresivo y enfadado constantemente, es normal que él actúe de la misma manera.


6- Fomenta una buena relación con tu hijo siempre, que os ayudará en estos conatos de rebeldía. Dialogar y emitir críticas constructivas en el momento oportuno puede hacer que el niño las considere positivas a la hora de reforzar su conducta.


7- Ten mucha paciencia y calma para evitar los confrontamientos duros, que solo dañarán vuestra relación y empeorarán el comportamiento de tu hijo, verás cómo siguiendo estos consejos poco a poco va mejorando su actitud.


Y, si nada funciona y la actitud de tu hijo empeora y cada vez es más agresiva, debes buscar la ayuda de un psicólogo especializado en estos casos.

 

 


Fuente:

Álava, Silvia (2016), Queremos que crezcan felices, Madrid, Actitud de Comunicación.

Domènech, Montse (2015), Edúcame bien, Ed. Plaza & Janés.

Fecha de actualización: 13-02-2019

Redacción: Irene García

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