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Síndrome de dependencia: no le ayudas, le haces dependiente

Síndrome de dependencia: no le ayudas, le haces dependiente

En la consulta con la familia, o desde el centro escolar, es frecuente escuchar este tipo de información sobre los niños: “Demanda la continua atención del adulto, trabaja muy bien cuando hay una profesora con él (aunque no le digamos nada, solo estar sentada a su lado), pero no cuando debe hacerlo solo...". Esta es una de la señales el síndrome de dependencia… ¿Quieres saber más?

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Índice

 

¿Qué es el síndrome de dependencia?
 

"...Le cuesta reconocer sus errores y resolver conflictos. En las asambleas, en un primer momento se enfada, intenta culpabilizar a otros y es muy hábil en conducir el problema por otro lado para acabar hablando de otros. Cuando ya no encuentra excusas, hace muchos gestos y se muestra como víctima (todos contra mí, yo siempre…), haciendo gestos muy infantiles..."

"...Tiene poca tolerancia a la frustración y se muestra siempre como víctima; tiende a resolver con pataletas o llorando..."

Este comportamiento, tan frecuente tanto en casa como en la escuela, son síntomas del síndrome de  dependencia, lo muestran muchos niños y muchas veces se confunde con dificultades de aprendizaje, que es frecuente que se den al mismo tiempo, pero es importante saber que siempre hay componentes de falta de control personal y emocional.

Un pobre autoconcepto, baja autoestima, la dependencia del adulto, la inestabilidad emocional, la frustración inmediata, hipersensibilidad y en ocasiones el aislamiento, estos niños se consideran incapaces de controlar sus resultados escolares porque no perciben la relación entre el esfuerzo realizado y los resultados obtenidos.

El éxito es atribuido a sus padres, a un tutor, piensan que sin su ayuda no lo hubieran logrado, y esto lo fomentamos cuando como padres, decimos que “hemos aprobado” como si hubiéramos realizado el examen, y cuando es un suspenso, pasa a ser “su” suspenso.

Esto les lleva a aceptar sus fracasos, los asumen y se ven como malos estudiantes, y sin embargo, cuando sacan una buena nota o aprueban, no le dan apenas importancia, no se reconocen el mérito, puede parecer como si no les importara.

Los niños con dependencia exagerada suelen hacer preguntas no muy específicas de una materia sino dirigidas a atraer la atención de la madre, el padre, quien suele encargarse de ayudarle con las tareas, o de su tutor, tutora en clase.

Trabajan mucho mejor o casi exclusivamente en los casos más extremos, con un adulto cerca tanto en casa como en el colegio, muestran mejoras con el ánimo y el apoyo del profesor durante un examen, no parece que muestren mejoras cuando las explicaciones son colectivas, dirigidas a “todos”.

Cuando se les solicita una nueva tarea suelen manifestar lenguaje corporal autocompasivo, como lágrimas o actitud de desamparo, de desesperación, de “¡Yo con esto no puedo! ¡No sé hacerlo!”.

La atención inmediata del profesor mejora estos síntomas, los lloros, las quejas, las llamadas de atención, las rabietas y la baja deportividad. La conducta autocompasiva aparece con algunos profesores, no con todos, solamente con los que obtienen una respuesta de atención exclusiva.

Atiende casi exclusivamente cuando se le dan las instrucciones paso a paso de forma individual, cuando tiene toda la atención y la presencia a su lado de forma casi constante.
 

¿Cómo actuar ante este problema?


Debemos hacer que la experiencia del éxito se refuerce a través de varias pautas. Una de las más importantes es alejarnos y confiar, aunque parezca extremadamente difícil, si no les soltamos y dejamos que vuelen, como padres, les estamos transmitiendo nuestra falta de seguridad en ellos, de confianza. Debemos transmitirles que la equivocación y el error es parte del aprendizaje, del camino hacia la consecución de sus objetivos y un reto a superar.

Otra estrategia es el empleo de recompensas por el trabajo bien hecho. La administración correcta de la recompensa es lo que le da eficacia, que sea algo valorado por él, como tiempo libre para usar el ordenador, actividades en familia, en el aula si le gusta dibujar darle la oportunidad de ilustrar un trabajo grupal...

En casa se debe seguir un sistema de educación flexible, pero firme, coherente. La pauta más a tener en cuenta es, sobre todo, no sentarse a su lado de forma permanente cuando los niños comienzan a traer deberes a casa, es importante que comprendan que ellos deben intentarlo solos, porque pueden conseguirlo, aunque no sea de inmediato, y que si tienen preguntas por supuesto los padres van a ayudarles, pero básicamente están practicando conocimientos que les han dado en clase.

Si es una dinámica ya habitual, habrá que ir retirándose poco a poco y “confiar” atendiendo sus preguntas pero dándole tiempo a que encuentre la solución.

Ayudarles es dejar que se equivoquen.

Ayudarles es dejar que encuentren las respuestas por sí mismos, o pregunten al profesor en clase.

Ayudarles es “demostrarles” que tienen nuestra confianza estando lo menos posible pegado a ellos mientras leen, realizan sus deberes o estudian.


Pedagoga. Especialista en dificultades de aprendizaje y desarrollo.Consulta on line / presencial. Formación en reflejos primitivos para padres y profesorado www.pedagogiamadrid.com

Fecha de actualización: 27-09-2020

Redacción: Susana Mezquida

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