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¿Qué decirle a un niño cuando llora su mascota?

¿Qué decirle a un niño cuando llora su mascota?

Los niños son muy sensibles y es habitual que se preocupen o sufran por cosas que para los adultos pueden no tener mucha importancia, pero nunca debes hacer de menos sus preocupaciones ni ignorar su sufrimiento, o perderá su confianza en ti.

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Índice

 

Las mascotas y los niños

Tener una mascota es muy beneficioso para los niños, por lo que, si estás pensando en adoptar un perro o un gato y tienes hijos en casa, no lo dudes. Y si ya tienes mascotas y vas a ser mamá o papá, estos son algunos de los beneficios que las mascotas pueden aportar a tus hijos:

- Desarrollan la inteligencia emocional

- Ayudan a los niños a ser más compasivos y empáticos

- Fomentan la responsabilidad

- Potencian la autoestima

- Favorecen las futuras relaciones interpersonales

- Desarrollan el lenguaje verbal y el no verbal

Por lo tanto, tener una mascota en casa, sobre todo si hablamos de una mascota como un perro o un gato, que permiten una mayor interacción, es muy beneficioso para el desarrollo emocional y personal del niño.
 

¿Las mascotas también lloran?

Tanto los perros como los gatos tienen la capacidad de llorar, aunque no como lo hacemos los humanos. Es decir, ellos pueden expresar tristeza por medio de gemidos en el caso de los perros y de aullidos y maullidos en el caso de los gatos; no sueltan lágrimas por los ojos cuando se sienten tristes, pero su sonido es muy característico y deja claro cómo se sienten.

Un perro o un gato pueden llorar por muchas razones: se sienten abandonados, se ha muerto un ser querido cercano, dolor físico a causa de un golpe o una enfermedad… Y, al igual que hacemos con los humanos, si notamos que nuestra mascota está llorando debemos hacerle caso y averiguar la causa para ponerle solución.
 

¿Qué decirle a nuestro hijo si su mascota está llorando?

Por muy bien que cuidemos a nuestra mascota, es normal que, a lo largo de su vida con nosotros, que puede durar hasta 20 años si lo adoptamos de bebé, tenga más de un episodio de llanto. Y debemos prepararnos y preparar a nuestro hijo para ello, ya que da mucha pena oír llorar a un perro o a un gato.

Lo primero que debemos hacer cuando oigamos a nuestra mascota llorar es explicarle a nuestro hijo qué pasa para que aprenda a reconocer ese sonido con la emoción que la mascota está experimentando. Para los niños muy pequeños es complicado reconocer las emociones, tanto propias como ajenas, por eso es bueno que le expliquemos que, cuando el perro o el gato gimen o aúllan de esa forma, están tristes y nos lo quieren hacer saber mediante ese sonido, al igual que los bebés lloran para que sepamos que algo les ocurre.

Es normal que, en ese momento, tu hijo también se sienta triste al saber que a su mascota le ocurre algo malo que le hace sentirse así, por lo que debes prepararte para que tu hijo también llore o se sienta muy mal. No le digas que no debe llorar o sentirse triste, nunca debemos coartar las emociones de nuestro hijo ni impedir que fluyan, sino que debemos ayudarle a reconocerlas y superarlas de manera adecuada.

En este caso, lo mejor es decirle que, efectivamente nuestra mascota está triste, así que debemos averiguar por qué para ayudarle a dejarse de sentir así. Buscad juntos la causa de la tristeza del perro o gato y, una vez lo hayáis descubierto (o penséis que puede ser esa la causa), ponedle juntos solución; eso hará que se sienta mejor la mascota, y también el niño.

En cuanto la mascota deje de llorar, lo normal es que el niño haga lo propio y se sienta mucho mejor. Si no es así, pregúntale qué le pasa y te diga lo que te diga, aunque te parezca algo nimio o sin importancia, no lo menosprecies e intenta reconfortarle con palabras de ánimo y buscando una solución a su tristeza. Es posible que se sienta mal por pensar que no cuida bien de su mascota y que por eso esta ha llorado. Hazle ver que no es culpa suya y que la tristeza es una emoción normal que todos experimentamos a veces y que no es mala en sí, lo malo es no saber superarla y continuar tristes.

Por eso, tanto si la tristeza es nuestra como si es de nuestra mascota, lo mejor siempre es averiguar la causa y tratar de solucionarlo y, cuando no se pueda, simplemente mostrar apoyo y cariño al que sufre, eso siempre nos hace sentir mejor a todos, animales y humanos.


Fuentes:

Coleman, Paul (2001), ¿Cómo decirlo? A los niños, México, Pearson Educación.

Fundación Affinity

Fecha de actualización: 04-05-2021

Redacción: Irene García

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