¿Por qué crean adicción las nuevas tecnologías?

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Todo lo que está relacionado con Internet, los móviles y los ordenadores en general, llama poderosamente la atención de nuestros hijos, por muy pequeños que sean, hasta el extremo de que en muchas ocasiones no saben parar.

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La motivación: Elemento clave en la vuelta al cole

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Tras un verano distendido, repleto de actividades de ocio y diversión, la vuelta al colegio no siempre resulta fácil, tanto para los padres como para los niños. Kumon, red de centros de enseñanza, cuyo programa está diseñado para alcanzar el máximo rendimiento del alumno, recomienda la motivación como un elemento clave a tener en cuenta para ayudar a los hijos a iniciar un nuevo curso escolar e incorporarse a la rutina de la realización de los deberes.

Ellos se sienten completamente cómodos con la tecnología y totalmente incómodos cuando no tienen cerca una conexión a Internet, videojuego o cualquier otra aplicación. De todas ellas, el móvil sigue siendo el rey; lo utilizan para mandar mensajes, descargarse logos, hacer llamadas perdidas, dar toques a sus amigos y otras muchas cosas; para todo menos para hablar.

Los chavales no saben distinguir entre la realidad de la vida y la realidad digital. Y esa debe ser la labor de los padres. Hacerles ver las ventajas e inconvenientes de utilizar toda esta tecnología. El problema es que a los padres todo esto les supera. Es algo que comprobamos a diario en Adicciones Digitales (www.adiccionesdigitales.es). Nosotros damos charlas y conferencias en colegios, empresas e instituciones dirigidas a padres, profesores y profesionales en general. También a los chavales.

Cuando hablamos con los padres comprobamos su desconocimiento de una realidad que está en la calle, pero que ellos no acaban de entender. A cualquiera de ellos su hijo les convence de la necesidad de utilizar el ordenador porque estamos “hablando de la informática” y la informática es el futuro, necesario para su desarrollo académico y profesional. Pero lo cierto es que generalmente no utilizan el ordenador para trabajar, sino para chatear, pasear por las diferentes redes sociales a su alcance o para jugar con el último videojuego que han adquirido, y que suele ser de una violencia inusitada o no adecuado para su edad.

Para esta situación la solución debe venir necesariamente de la educación que los padres damos a nuestros hijos. Me preguntaba a primeros de mayo un padre en una charla que impartí en un colegio de Sevilla cómo lograr enseñarles a distinguir entre utilizar un aparato o que un aparato les utilice y esclavice a ellos. La respuesta no es difícil, lo complicado es llevarla a la práctica en función del chico del que se trate. Porque lo cierto es que las nuevas tecnologías pueden suponer un peligro para chavales con una personalidad débil porque son muy atractivas; enganchan desde el primer momento y podemos dedicar a ellas mucho tiempo sin darnos cuenta.


Este padre decía que su hijo pasa muchas tardes enganchado al ordenador, aunque no cree que esté haciendo cosas inadecuadas o peligrosas. Yo le respondí que quizá habría que matizar el concepto de peligro porque parece bastante probable que sí sea peligroso que se enganche tantas horas frente a la pantalla. Parece claro que el chaval no utilizaba su tiempo correctamente y es ahí donde surge el peligro, cuando no ponemos cuidado ni caemos en la cuenta del tiempo que gastamos o malgastamos en esas actividades. Esto puede llevarnos a la adicción, a no saber vivir sin esos aparatos y a estar pegados todo el día y buena parte de la noche a ellos.


Llegados a este punto un amigo de ese padre preocupado le explicó la clara diferencia que existe entre el uso, el abuso y la adicción a las nuevas tecnologías. Mientras el uso es algo saludable y racional, el abuso no significa que estemos todos los días enganchados sino que en ciertas ocasiones podemos pasar demasiadas horas delante del ordenador. La adicción, sin embargo, implica que necesitamos realizar esa actividad de forma constante, no podemos pasar sin ella. Se produce el síndrome de abstinencia.

El padre no tuvo más remedio que reconocer que su hijo tenía algunos de los síntomas que provoca la adicción a la tecnología, como es el aislamiento social y el abandono de su círculo tradicional de amistades. Ahora sólo quería estar en su habitación con Internet. El niño había cambiado su vida en la calle por una realidad virtual que es la que a él le gustaba vivir. Había utilizado una excelente herramienta de forma inadecuada.


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Muchas personas se preguntan "¿cómo calcular la altura futura de un niño?". De manera orientativa se puede calcular la estatura final tomando en consideración la altura de los progenitores. Pero si se desea un resultado más preciso, es necesario realizar una serie de pruebas prescritas por un médico tales como radiografías, análisis de hormonas, etc.


Fuente:

Urra, Javier (2011), Mi hijo y las nuevas tecnologías, Madrid, Ed. Pirámide.

Fecha de actualización: 06-07-2009

Redacción: Irene García

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