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¡Mi hijo me odia!

¡Mi hijo me odia!

Muchas situaciones complicadas de la vida (divorcios, traslados forzosos por causa del trabajo) o incluso errores pasados pueden hacer que nuestros hijos nos odien o nos echen en cara que les hayamos “abandonando” o no les hayamos “querido” lo suficiente, o no hayamos estado presentes en momentos de su vida importantes para ellos como en los cumpleaños. ¿Cómo afrontar esta animadversión? ¿Cómo hacer frente al hecho de que tu hijo te diga “Te odio”? ¿Cómo lograr que te vuelva a querer?

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Indice

 

Es común que los niños digan que te odian o que están enfadados contigo. Eso no quiere decir que realmente te odien; solamente odian lo que ha sucedido y cómo se sienten. Estar enfadados contigo es mucho más seguro para ellos que hacer frente al hecho de que sus padres se han separado o de que te has ido de casa. “Te odio” es la única manera que ellos tienen para comunicar sus sentimientos de confusión, miedo y dolor.

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¿Qué hacer cuando un niño afirma odiar a alguno de sus progenitores?

- Habla con él de sus sentimientos. Intenta averiguar por qué está enfadado, triste o preocupado. Qué ha motivado ese sentimiento hacia ti e intenta hacerle ver por qué has tenido que tomar esa decisión. A los niños les gustaría que sus padres siempre vivieran juntos y felices, no entienden que tengan que divorciarse o mudarse o que discutan y se peleen. Pero tienes que hacerle ver que al igual que él se enfada con sus amigos de clase y tiene problemas con sus compañeros, tú también los tienes y eso te lleva a tomar ciertas decisiones difíciles que pueden disgustarle.

- Explícale que él no tiene nada que ver con esa situación tensa que estáis viviendo, que sus padres siempre le querrán pase lo que pase y que vuestro amor por él está por encima de todo.

- Pasa con él todo el tiempo que puedas haciendo actividades que le gusten y hablando mucho de cualquier tema. La comunicación es fundamental para una buena relación. Hablar de sus amigos, sus deberes, sus aficiones, sus sueños… Cuéntale también tú cosas a él. Compartir tiempo juntos es fundamental para que ese “odio” se le pase.

- Demuéstrale cariño mediante gestos (abrazos, besos) y palabras. No basta con que tú sepas que le quieres mucho, tienes que demostrárselo a él.

- No te lo tomes como algo personal ni te enfades con él. Desbes comprender por qué lo hace y ponerte en sus zapatos.

- Nunca le contestes diciéndole “yo tampoco te quiero”, ya que así solo conseguirás que lo siga diciendo.

- Controla y regula tus emociones. No chilles, le grites o le conteste mal. Respira hondo, si hace falta cuenta hasta 10 y enséñale a controlar sus emociones de igual forma que lo haces tú.

- Ayúdale a identificar las emociones que siente para que sepa expresarlas sin necesidad de enfadarse o decirte te odio.

- Ofrécele herramientas para calmarse como dibujar, practicar técnicas de respiración, etc.

- Comparte con él cómo te has sentido para que comprenda que esas palabras hieren y sienta empatía hacia ti para no repetirlas más.

- Si la situación empeora por parte de ambas partes, busca ayuda de un profesional de psicología antes de que sea adolescente. 
 

¿Por qué mi hijo me dice que me odia?

Este mensaje incomoda a cualquier padre o madre que lo recibe por parte de sus hijos en la infancia, aunque suele ser más bien un instante que se ha producido como consecuencia de una rabieta o en un momento de frustración. El niño expresa su enfado a través de palabras hirientes como estas que además van a producir mucho dolor en los padres. Muchas veces pasa que el padre o la madre en cuestión intentan hablar con él sobre sus sentimientos, pero la cosa no cambia demasiado. Aquí el papel que juega el progenitor es fundamental pues es el adulto en este caso quien debe aceptar los sentimientos del niño. Aceptar los sentimientos del niño significa comprender el motivo de su enfado.

Por lo tanto, debes tener claro que, en la mayoría de los casos, aunque tu hijo te diga “te odio” realmente no te odia, solo está enfadado contigo o frustrado y quiere que comprendas hasta qué punto está disgustado.

También es importante no tomar al pie de la letra las palabras del menor. Esto significa, por tanto, no tomar esto como algo personal si tu hijo te dice que te odia o que ya no te quiere. En esos momentos está molesto contigo por el motivo que sea y lo expresa así. Y, sobre todo, ten paciencia. Llegará un momento (más tarde o más temprano) en que tenga que racionalizar ese motivo por el cual en un momento dado te fuiste de casa o por el cual tu pareja y tú os divorciasteis. En muchos casos será un proceso largo, pero con ayuda profesional puede ser muchas veces un proceso más fácil.

Y sí, quizás tu hijo ahora no te dice que te quiere, incluso te dice todo lo contrario o te odia, pero ¿por qué no se lo dices tú? Así es, dile que le quieres. Refuerza a tu hijo en el mensaje positivo del afecto, al margen por completo de lo que haya ocurrido. Muchas veces tu respuesta puede ser la mejor demostración de amor incondicional hacia él.

¿Por qué es tan importante decir “te quiero” a los hijos?

La frase “te quiero” aumenta la conexión emocional formando un canal de confianza y también de diálogo entre quienes lo dicen. Y, por eso, cuando le dices “te quiero” a tu hijo estás generando un ambiente de tranquilidad, pero también por supuesto de seguridad y felicidad. Además, esa es, sin duda también, la base de la salud mental para todos nosotros.

La importancia del “te quiero” está también en reconocer sus aciertos y alentar las conductas que le sean beneficiosas a través del “te quiero”. Asimismo, el “te quiero” permite construir una relación positiva donde uno se siente respetado y aceptado.

Finalmente, recuerda también que tu hijo reproducirá tarde o temprano tu forma de expresar emociones o afectos así que no olvides ser un buen ejemplo, un modelo asertivo, amoroso, cariñoso, etc., pero, sobre todo, no tengas miedo de exteriorizar tus emociones (en este caso positivas) para que cuando él pueda entender la situación que sea pueda también exteriorizarlas.

¡Suerte!


Fuente:Domènech, Montse (2015), Edúcame bien, Ed. Plaza & Janés.

Fecha de actualización: 14-06-2022

Redacción: Irene García

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