Hijos y divorcio

Hijos y divorcio
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Que sus padres se separen es una de las situaciones más duras que debe afrontar un niño (a pesar de que cada vez sean más comunes los divorcios). Conseguir que el pequeño lo supere y no le afecte emocionalmente es muy difícil, pero con paciencia, cuidado, comunicación y mucho amor todo es posible.

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Ada Parellada

Ada Parellada

Cocinera y escritora del libro ¡Es fácil que coman de todo!

Llegó a su profesión de cocinera de la mano de sus padres y abuelos, hoteleros y restauradores por tradición. Con 25 años abrió el restaurante Semproniana y, algo más tarde, Pla dels Àngels y Petra, los tres en Barcelona. Inquieta por naturaleza, su pasión y gran curiosidad por la cocina le han llevado a complementar la gestión de sus locales con colaboraciones habituales en varios medios de comunicación, la publicación de varios libros y con la creación de talleres de cocina para niños y niñas.

- Lo más importante es que cuando llegue el momento de decirle que os separáis, lo hagáis lo dos juntos para evitar que escuchen dos versiones distintas de los hechos, lo que ayudará a mantener una sensación de confianza. Podéis decirle: “Durante un tiempo, mamá y papá no se han llevado muy bien. Hemos tratado de que nuestro matrimonio sea feliz, pero no lo somos, por eso hemos decidido dejar de vivir juntos”. Siempre es mejor explicar las razones que los hijos conocen, que decirles algo sobre lo que no saben nada: “Nos has oído discutir muchas veces”, “Ya has visto que no nos lo pasamos bien juntos en las últimas vacaciones”. Es importantísimo recordarle también que él no es la causa de la ruptura.


- Hay que demostrarle que el amor hacia él no ha cambiado, que sus necesidades van a seguir cubiertas por un padre y una madre, que ya no viven juntos pero que van a estar a su lado y que le quieren.


- No debéis insultar ni menospreciar al otro cónyuge. El niño debe tener una buena imagen de ambos y en ningún caso escuchar los reproches que tengáis el uno del otro.


- Otra forma de ayudar a nuestros hijos es minimizar los cambios en su forma de vida; si es posible que no cambie de domicilio o, por lo menos, de colegio. Los hermanos deben mantenerse unidos y hay que evitar que las disputas sobre su custodia se prolonguen; los padres deben cooperar pensando en el bienestar de sus hijos, por encima de su beneficio propio.


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Fuente:

Álava, Silvia (2016), Queremos que crezcan felices, Madrid, Actitud de Comunicación. 

Redacción: Irene García

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