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¿Cómo conseguir que los hermanastros se lleven bien?

¿Cómo conseguir que los hermanastros se lleven bien?

No, no es lo mismo hermano que hermanastro ni a veces tampoco es fácil conseguir que estos últimos conviviendo juntos en casa (y no desde que nacen) se lleven bien, pero ¿hay alguna forma de lograrlo?

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Índice

 

Consejos para las familias reconstituidas

Hermanastro es aquel que es hijo del padrastro o de la madrastra de una persona. Sin embargo, la Real Academia Española (RAE) reconoce otra acepción de hermanastro, pues según lo detallado en su diccionario, hermanastro es sinónimo de medio hermano, es decir, el sujeto que, con otro individuo, tiene en común a su padre o a su madre, pero nunca a ambos.

Aunque se ha de tener en cuenta también que muchas veces en el lenguaje coloquial se habla simplemente de hermano sin necesidad de especificar si se trata de hermanastro, medio hermano, etc. Además, cuando existe una relación cercana y afectiva entre los hermanastros suele ser bastante habitual considerarse hermanos entre sí dejando cualquier diferenciación de este tipo a un lado y evitando usar términos que pueden resultar despectivos u ofensivos.

Sin embargo, en muchas ocasiones esa relación cercana y afectiva no es tan común, y para muchos padres y madres puede ser algo difícil conseguir que dos hermanastros se lleven bien. De hecho, normalmente cuando esto sucede ambos niños tienen ya unos gustos, valores e ideas distintas. Además, la forma de crianza y la educación podría ser también diferente.

Formar una familia tras atravesar, por ejemplo, una separación o divorcio puede ser un proceso algo difícil cuando ambos miembros de la pareja tienen hijos con otras personas. Muchas veces los niños y adolescentes no entienden o simplemente no están dispuestos a convivir en casa con un nuevo “hermano” o “hermana”, con quien deberá compartir muchas cosas y que la rutina quizás ya no será la misma. Sin embargo, y a pesar de todos estos inconvenientes, es posible lograr una familia sana y feliz, aunque antes de ello haya que explicarles a ambos “hermanastros” algunas cosas importantes:

- Explicarles los cambios que van a vivir. Si van a vivir a otra casa, si se van a cambiar de escuela… Todos estos cambios les pueden abrumar en un principio y para sobrellevarlos mejor deberán contar con vuestro apoyo en casa.

- No tratar de minimizar lo que sienten. Lo peor que se puede hacer es pensar que ya se les pasará o que simplemente hacen rabietas para llamar vuestra atención. Cualquier persona tiene derecho a sentirse triste ante ciertas situaciones así que nada de recriminarles esto. Lo único que se necesita en casos como estos es comprensión.

- Tratar de buscar cosas que puedan compartir. Si no han empezado su relación demasiado bien se deben encontrar intereses en común es la mejor forma de impulsar la convivencia.

- Permitir conservar algo de tiempo a solas con vosotros. Que se haya agrandado la familia no significa que de vez en cuando no puedan hacer algo ellos solos con “su” padre o “su” madre. Es muy saludable para fortalecer el vínculo que debe existir siempre, además.

- Respetar sus pertenencias y sus tiempos. Si ya es complicado que los niños se adapten a una nueva familia, no es necesario exigirles que compartan absolutamente todo con sus nuevos hermanos. Lo mejor: que nazca de ellos.

Además, hay que saber que según algunos expertos, los hermanastros podrían llevarse bien entre ellos siempre y cuando no haya celos, es decir, que puede lograrse si se evitan las comparaciones, si los miembros de la pareja acuerdan que cada cual dará el mismo trato a uno que a otro, y no mimar simplemente al menor pues, aunque sean de distintas edades, el o la mayor también debe recibir el mismo trato y cariño.

Otros consejos para conseguir que los hermanastros se lleven bien

Existen, no obstante, algunos otros consejos importantes para conseguir un buen lazo afectivo entre hermanastros:

1. Establecer y hacer cumplir las reglas. Para lograr orden y paz en casa siempre se han de establecer siempre una serie de reglas que todos deben conocer, entender y cumplir.

2. Que ambos tengan sus responsabilidades. Ambos hijos han de tener responsabilidades en casa y deben cumplirse.

3. Saber actuar ante una discusión. Cuando peleen entre ellos es importante que ambos tengan claro que nada se arregla a gritos y golpes, que las cosas se resuelven hablando, así que nada que sobrepase los límites ni llegar a faltar el respeto ha de estar permitido ni dentro ni fuera de casa.

4. Ofrecer mucho cariño y amor (y siempre a partes iguales). Sabemos que no es igual el amor que siente un padre o una madre por su hijo propio que por otro ajeno, pero el amor es el remedio de todos los males y a su vez la pieza clave que necesita cualquier familia para seguir adelante. Por lo que, si quieres a tu pareja, querrás también todo lo bueno y mejor para su hijo, aunque no sea tuyo por lo que ofrece y da amor a ambos hijos en casa.

5. Evitar las comparaciones. Cada persona es especial a su manera y es algo que debemos inculcar a los más pequeños. Puede que haya diferencias entre hermanastros, que a uno le vaya mejor en las cosas de las que el otro no disfruta y viceversa. Ser distintos está bien, pero cada uno debe sentirse apoyado en casa.

6. Procurar que haya igualdad. Si deseas formar una familia realmente saludable, debes tener en cuenta que ahora tienes que pensar en alguien más que tu hijo o hija. Los privilegios han de ser de manera completamente equitativa.

7. Marcar los límites con la pareja. Sí, la responsabilidad es compartida, pero lo más probable es que haya algunos asuntos que deben resolverse de manera “más individual”.

8. Abrir las vías de comunicación. Nunca se debe olvidar que los problemas se resuelven hablando y que resulta fundamental que los hermanastros lo comprendan antes de llegar a los golpes. Enseñarles a resolver cualquier malentendido expresando cómo se sienten.


Fuente:

Coleman, Paul (2001), ¿Cómo decirlo? A los niños, México, Pearson Educación.

Fecha de actualización: 04-02-2021

Redacción: Ana Ruiz

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