¿Cómo ayudar a mi hijo inquieto?

¿Cómo ayudar a mi hijo inquieto?
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No es malo ser inquieto y movido, de hecho, puede ser bueno para algunas actividades y tareas, pero, si no se sabe controlar esa inquietud, puede causar problemas al niño ya que no será capaz de estarse quieto en clase o de sentarse a estudiar, lo que puede perjudicar su rendimiento escolar, su aprendizaje y la relación con sus compañeros de clase.

Las personas inquietas son aquellas que no son capaces de estarse quietas en un mismo sitio mucho tiempo y que, cuando se ven obligadas a hacerlo, mueven las manos, los dedos, las piernas o el culo en el asiento como si algo les molestara.


Normalmente, las personas inquietas lo son física y emocionalmente, es decir, no es solo que no paren quietas mucho rato, sino que tienen muchos intereses e inquietudes y saltan de una actividad a otra intentando llenar ese vacío que sienten todo el rato. La parte buena de este tipo de personalidad es que pueden realizar muchas cosas y ser muy activas, la parte mala es que, si no saben centrarse y controlar esa inquietud nunca lograrán acabar nada ni alcanzar sus propósitos. Por eso, si tu hijo es muy inquieto tienes que saber cómo ayudarle en su desarrollo y aprendizaje para explotar la parte buena de esta forma de ser y minimizar la mala.


Otros rasgos característicos de los niños inquietos es que siempre quieren ser los primeros en todo, agotan la paciencia de sus padres y profesores, son muy efusivos e impulsivos, suelen tener discusiones y problemas con otros niños y en clase por su forma de ser, tienen facilidad para sufrir accidentes. 


Si tu hijo es así, es probable que su temperamento se deba a la herencia genética ya que los niños inquietos suelen tener uno de sus padres nervoso e inquieto, lo que te puede ayudar a saber cómo tratarle y ayudarle si tú o tu pareja sois así. Si no, tendrás que armarte de paciencia y aprender a controlarle y calmarle para que su temperamento no afecte a su desarrollo y su aprendizaje. 


Consejos para educar a un niño inquieto


1- Quiere a tu hijo tal como es y acéptale.


2- No lo etiquetes ni te pases el día quejándote por lo inquieto que es o diciendo que no para de moverse. Cuanto más etiquetamos a una persona, más la obligamos a ser de esa forma sin dejarla cambiar su forma de ser o comportarse de otra manera.


3- Explícale claramente qué es lo que molesta de su comportamiento sin decirle que él es malo. Por ejemplo, si no para de dar golpes en la mesa, dile que eso no puede hacerse porque puede molestar a otros. O si se levanta cada 5 minutos, explícale que hay que saber mantenerse sentado. Debe entender qué es lo que hace mal para poder corregirse, así que sé concreto y conciso.


4- Busca actividades en las que pueda desfogarse y canalizar todas sus energías como deportes de equipo, artes marciales, etc. Es importante que no pase mucho tiempo encerrado en casa o aburrido ya que en esas situaciones se pondrá más nervioso y puede acabar causando algún accidente o problema.


5- Las manualidades suelen calmar y ayudar a los niños inquietos a centrarse y mejorar su concentración. Pintura, escultura, cocina… busca algo que le guste a tu hijo y en lo que pueda pasar un buen rato entretenido.


6- Cuando se porte bien o consiga estar un rato tranquilo, alábale y elogia su comportamiento y dale algún pequeño premio o recompensa como un abrazo, elegir el postre o la película del domingo.


7- Las técnicas de relajación son imprescindibles para este tipo de niños. Si no sabes mucho sobre el tema apuntaos a algún taller o clase en el que os enseñen este tipo de técnicas para que luego podáis practicarlas en casa juntos.


8- Una alimentación sana y el descanso adecuado ayudan a los niños inquietos a estar más tranquilos. Procura que duerma las horas necesarias para su edad y, si sufre insomnio o problemas para dormir, consulta a su pediatra qué remedios puede tomar para favorecer su descanso. Algunos alimentos ayudan a mejorar la concentración y conseguir la calma, como el extracto de avena, las semillas de lino, la leche o el plátano.


9- Haz las cosas con tiempo para evitar llegar tarde a todas partes ya que eso solo aumentará vuestros nervios y hará que el niño se ponga más inquieto. 


10- Las rutinas aportan seguridad y tranquilidad a los niños, así que asegúrate de establecer y cumplir a diario unos horarios y rutinas que ayuden al niño a saber qué viene después.


11- Evita los sitios ruidosos y con mucha gente, luces y estímulos ya que pueden aumentar su nerviosismo. 


12- Cuando estéis en casa, busca actividades relajantes que le ayuden a bajar el ritmo, como leer un cuento, dibujar, inventar juntos una historia, escuchar música relajante o sonidos de la naturaleza, etc. 


13- Si tú también eres muy inquieto, procura estar tranquilo en su presencia y permanecer calmado para que intente imitarte. 


14- No desesperes y potencia sus habilidades y capacidades, procurando minimizar sus defectos.


15- Si tiene problemas en el colegio, habla con sus profesores para ver cómo puedes ayudarle. Puede que necesite un profesor particular o un poco más de tiempo para realizar ciertas tareas.


16- Si nada funciona y ves que tu hijo se atrasa en su aprendizaje, busca ayuda profesional. 

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Fuentes:

Álava, Silvia (2016), Queremos que crezcan felices, Madrid, Actitud de Comunicación.

Domènech, Montse (2015), Edúcame bien, Ed. Plaza & Janés.

Redacción: Irene García

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