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¿Cómo ayudar a mi hijo en una separación?

¿Cómo ayudar a mi hijo en una separación?

Una separación o ruptura de una pareja siempre es complicada, pero lo es mucho más cuando hay niños de por medio. Los niños solo quieren que sus padres estén juntos y que la familia siga unida, pero esto no siempre es posible y, para evitar que el pequeño sufra, lo mejor es decirle la verdad cuanto antes y ayudarle en todo el proceso para que su vida cambie lo menos posible.

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Seguro que lo has oído mil veces, pero es totalmente cierto: “Los que se separan son los padres, no los hijos”. Esto significa que, a pesar de que los padres se divorcien o dejen de vivir juntos, los niños no deben dejar de tener contacto o relación con ninguno de sus padres. Para ayudar a los niños lo más posible a superar este trance y evitar problemas es importante que la rutina del niño varíe lo menos posible y que si los martes iba papá a llevarle a judo, siga haciéndolo.


Los psicólogos coinciden en que el niño, ante la separación de sus padres, experimenta una verdadera crisis de ansiedad y angustia y una gran inseguridad emocional, por eso hay que llevar todo el proceso con tacto y cariño.


Además, es importante que le expliques al niño o niños cuanto antes lo que está pasando. Eso no significa que debas hacerle partícipe de todas vuestras discusiones, pero si tenéis claro que os vais a separar, debéis decírselo cuanto antes. Por muy pequeños que sean los niños se dan cuenta de todo, por lo que enseguida notarán que algo raro ocurre, sobre todo si mamá o papá ya no duermen en casa. Si se dan cuenta de que algo pasa y les mientes, perderán la confianza en ti y en todo lo que les digas después, lo que puede hacer que ya no te crea cuando le digas que “mamá y papá te siguen queriendo igual”.

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Es necesario que os sentéis con ellos para explicarles que, aunque os seguís queriendo, ya no de la misma forma y por eso uno de los dos ya no va a vivir en casa. Pero debéis hacerles ver que solo se rompe el vínculo legal, no la familia. Aunque ya no viváis todos juntos, seguís siendo una familia. Los niños tienden a pensar que todo es culpa suya, así que debéis hacerles entender que no es así y que los seguís queriendo por encima de todo.


Por supuesto, también debéis explicarles las cosas que van a ser diferentes, como que papá o mamá ya no dormirá en casa o que en vacaciones y Navidades se irán unos días con cada uno. No obstante, siempre que se pueda y los padres se lleven bien, es conveniente que al principio los cambios sean los menos posibles y que paséis fechas significativas todos juntos, como cumpleaños. Responded a todas sus preguntas con honestidad y, si algo no tenéis claro cómo va a suceder, decídselo abiertamente.


Fortaleced la relación de todos los niños con cada uno de los padres por separado con diversas actividades para que los hijos se den cuenta de que no pierden a ninguno de sus padres y seguirán teniendo relación con ambos.


Las consecuencias de una separación o divorcio pueden ser más o menos serias según se lleve. Por ejemplo, un informe de UNICEF advertía que estos efectos negativos dependen del grado de conflicto que exista entre los progenitores, el buen o mal ejercicio de la coparentalidad y los efectos que la separación provoque a nivel económico. Es importante que, hasta que el niño acepte la nueva situación y se acostumbre a los cambios, estéis juntos, pendientes de cualquier cambio o problema y que le deis mucho amor.


La edad del niño influye en la forma de aceptarlo y, generalmente, cuanto más pequeño es más sencillo, aunque la forma de ser del niño y cómo se lleve la ruptura también influirán en que el niño lo acepte mejor o peor. Si notáis regresiones, cambios de comportamiento, agresividad o cualquier otro problema, debéis buscar la ayuda de un psicólogo infantil cuanto antes.


Lo mejor es que los niños estén en régimen de custodia compartida y que sigan viendo casi a diario a ambos padres. Además, estos deben llevarse lo mejor posible para que puedan estar unidos frente a los problemas. Las normas y límites deben ser consensuadas, no pueden ser diferentes con cada padre.


Uno de los puntos más importantes para que el divorcio no afecte negativamente a los hijos es no hablar jamás mal del otro progenitor delante de los niños. En los últimos años se ven muchos casos de Síndrome de Alienación Parental (S.A.P.) tras los divorcios, algo muy perjudicial para el niño. Este síndrome sucede cuando uno de los progenitores manipula a los hijos que comparte con la otra persona para que le odie, y que así el dolor causado por el propio proceso sea aún mayor. Esto hace que los hijos se comporten con ese padre de manera rara e incluso agresiva, que no quieran verlo y que desarrolle sentimientos negativos hacia él.


Todo este proceso puede causar en el niño depresión crónica, sentimientos de culpabilidad, pérdida de identidad, hostilidad, falta de integración social, malestar general, etc. Para evitarlo, hay que tener siempre presente que en una separación los hijos son lo más importante y que, a no ser que haya casos de maltrato o abuso, los niños necesitan a sus dos padres, por lo que nunca se les debe manipular para que odien a uno de ellos y se separen de él.


Foto: Freepik.com


Fuentes:

Álava, Silvia (2016), Queremos que crezcan felices, Madrid, Actitud de Comunicación.

Coleman, Paul (2001), ¿Cómo decirlo? A los niños, México, Pearson Educación.

Fecha de actualización: 19-09-2018

Redacción: Irene García

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