Separación matrimonial y manipulación de los hijos

Separación matrimonial y manipulación de los hijos
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Los trámites de separación de una pareja o de un divorcio y la situación familiar posterior a ellos puede producir en los niños impactos emocionales fuertes y un estrés adicional, causantes a su vez de daños irreversibles en su desarrollo psico-evolutivo si no se trata la situación con sumo cuidado.

Existe una tendencia errónea en los padres de pensar que sus hijos, de corta edad, no son conscientes de lo que está pasando en casa, y no es así. La especie humana necesita a sus progenitores más tiempo que cualquier otra especie, dependemos de ellos, y si se percatan de que el núcleo familiar está en crisis su identidad perderá el significado que tenía y notarán falta de apoyo y calor.

 

Es necesario que entiendan que se recurre al divorcio para disolver legalmente el vínculo conyugal de los padres y que no hay nada que pueda romper a la vez el “vínculo parental” que los une a los hijos.

 

La estructura familiar también se modifica, ahora se pasa a un entorno binuclear: por un lado la casa de la madre y, por el otro, la del padre. Esto tendrá éxito siempre y cuando se ejerza en funciones de coparentalidad, compartiendo en armonía las cuestiones de crianza de los niños.

 

Un estudio que publicó UNICEF en el año 2003 especificaba que las consecuencias de los divorcios pueden ir de moderadas a graves o de transitorias a permanentes, y que dependen de:

 

- Grado de conflicto previo en el que se vea involucrado el niño.

 

- Buen o mal ejercicio de la coparentalidad.

 

- Efectos a nivel económico y nuevo estilo de vida que se debe adoptar por defecto.
 

 

Legislación

 

Artículo 92 de la “Ley de divorcio” (Código Civil)

 

La separación, nulidad y el divorcio no eximen a los padres de sus obligaciones para con los hijos.

 

¿Qué ocurre tras el divorcio?

 

Si de por sí asumir una separación de mutuo acuerdo es complicado, hacerlo sin que la madre o el padre estén conformes o, directamente, que no quieran hacerlo, es mucho más complicado aún. Las tensiones y peleas que se generan entre ellos afectan directamente al estado emocional del hijo.

 

Actualmente, y con el fin de asegurar la normalidad en el desarrollo de los hijos, se dictamina custodia compartida de éstos siempre y cuando haya mutuo acuerdo y no existan causas físicas y psicológicas de alguno de los progenitores que les impida cuidar de sus pequeños.

 

En torno al 90% de los españoles se muestra conforme con esta medida, frente al 3% que la rechaza. Según el Centro de Investigaciones Sociológicas en España, en la última década el número de divorcios ha aumentado un 47% mientras que el de separaciones matrimoniales lo ha hecho en un 50%. Es una triste realidad sabiendo que, además, 1 de cada 3 parejas no sobrepasa los 15 años de enlace con su cónyuge, y la mayoría de ellos ya tiene hijos.

 

Bien es cierto que el incremento de estos porcentajes se ha visto ralentizado en los dos últimos años debido a la crisis económica que afecta al país. Ya sea por el factor dinero o no, esta situación no conviene alargarla demasiado porque es muy posible que se den situaciones conflictivas dentro de la convivencia en casa.

 

Afecta de manera muy negativa a los hijos, que se encuentran con episodios completamente adversos y estresantes como peleas, discusiones… infelicidad en general. Los niños quieren sentir que sus padres son felices,  aunque sea cada uno por separado.

 

 

Custodia compartida

 

Desde el decanato del Colegio de Psicología de Madrid se afirma que la custodia compartida de los hijos es “una buena medida” que debe aplicarse siempre que sea posible.

 

Pero… ¿qué implica? Supone que el menor, físicamente, se mantendrá de forma conjunta en compañía de la madre y el padre debiendo atenderle y ayudarle ambos en las mismas proporciones e intentando permanecer con los dos el mismo tiempo con el fin de no perder el vínculo afectivo y emocional que les une.

 

Por lo general, los padres poseen domicilios separados y es el niño el que se desplaza a casa de sus progenitores según lo estipulado en el acuerdo de divorcio. Al principio le puede parecer extraño al pequeño ir a visitar a su padre o madre, pero si la situación que vive en casa es de normalidad y de respeto entre ellos puede que incluso este niño se sienta feliz por saber que tiene dos casas donde le quieren.

 

Es importante no mudarse lejos de la zona habitual de residencia para no cambiarle sus hábitos, y entorno, de una manera brusca. No te preocupes por su rendimiento en el colegio, Francisca Fariña, catedrática de la Universidad de Vigo, en el departamento de Psicología Jurídica del Menor, afirma que la custodia compartida frente a la exclusiva, aporta beneficios a los niños en su rendimiento escolar.

 

“Están más adaptados porque reciben mayor apoyo parental y sienten la implicación directa de sus padres en el desarrollo de sus conocimientos”. Y es que en el 45% de custodias exclusivas, los niños tienen mayor probabilidad de fracaso en el colegio porque tienen mala relación con alguno de los dos progenitores o porque apenas les ve.

 

 

Síndrome de Alienación Parental (S.A.P.)

 

Sucede cuando los conflictos son el hecho imperante en un divorcio. Las peleas, las discusiones, estar en desacuerdo con la otra parte, etc.

 

Definición: proceso por el cual uno de los progenitores manipula a los hijos que comparte con la otra persona para que le odie, y que así el dolor causado por el propio proceso sea aún mayor.

 

No es una cuestión que afecte más a un género que a otro ya que ambos sexos pueden tener el mismo poder de manipulación sobre los menores. Francisco Fernández Cabanillas, Presidente de la Asociación Nacional de afectados por el S.A.P incurre en que “un niño que padece éste Síndrome equivale a un niño que ha sido abducido por una secta, utilizan técnicas de lavado de cerebro muy similares”.

 

Notar un comportamiento extraño en los hijos hacia ti, puede ser uno de los principales indicadores de manipulación. El progenitor que lleva a cabo esta campaña de odio suele valerse de experiencias y sentimientos negativos para crearle al niño ese mismo dolor hacia la otra parte. Consiguen así que se posturen del lado del alienador llegando a decir que lo hacen bajo su propio criterio.

 

Si además el alienador es psicológicamente frágil la ansiedad tras el divorcio no hará más que incrementar siendo éste uno de los principales desencadenantes de la alienación. A estas personas les caracteriza una personalidad sobreprotectora, cargada de ira, son vengativos, victimistas…
 

 

Consecuencias para el niño

 

El lazo de unión que existía entre el hijo y el progenitor alienado se rompe por completo y casi de manera irreparable. Llegan a ver a este padre o madre como auténticos desconocidos.

 

Estas prácticas de manipulación pueden causar que el niño caiga en una depresión casi crónica, provocan en él sentimientos de culpabilidad pérdida de identidad, hostilidad, falta de integración y malestar general.

 

Además existen tres niveles de alienación según la gravedad de la situación:

 

Estadio I: las visitas se desarrollan con aparente normalidad pero existen dificultades a la hora de cambiar con el progenitor alienado, las manifestaciones de denigración son todavía discretas y poco aparentes.

 

Estadio II: los argumentos de descalificación se intensifican y pueden resultar incluso absurdos. El alienador es el bueno y “el otro” es el malo. Aún así, a la hora de visitar al alienado todavía reina la calma y los niños son aún cooperativos.

 

Estadio III: los niños se muestran perturbados y fanáticos de su alienador. Pueden desarrollar estados de total ansiedad y pánico con la simple idea de tener que ir a visitar al alienado.

 

Existen actualmente profesionales de la salud expertos en la identificación de este síndrome que luchan por atender a estos niños a tiempo con el fin de que los daños sean irreversibles. Se evaluará a los padres por separado y después al menor para saber quién es el que representa un verdadero peligro. Si aún así esto falla habrá que recurrir a técnicas más serias como es el sistema judicial.

 

Un tribunal no puede admitir que un progenitor estable y capaz sea privado de su derecho de jugar su papel parental. Sin intervención externa ni ayuda psicológica el hijo puede que nunca se percate de lo que ha estado ocurriendo.

 

 

¿Cómo evitarlo?

 

Hay que tener en cuenta que los niños son lo más importante, tienen derechos y necesidades básicas que deben cumplirse bajo “cualquier” situación. Si te divorcias, por cualquiera de los motivos y aunque te cueste, el niño nunca puede ser privado del derecho a visitar a su padre o madre siempre que sean totalmente capaces.

 

Para asegurarte de su buen desarrollo como persona éste debe crecer en un entorno de total y absoluta confianza y respeto. No podéis centraros solamente en vuestro dolor ya que la experiencia va a ser especialmente traumática para los pequeños.

 

Los psicólogos especializados en casos de divorcio coinciden al afirman que el niño, ante la separación de sus padres, experimenta una verdadera crisis de ansiedad y angustia y una gran inseguridad emocional.

 

Meter a los hijos por medio, querer ganárselos para la propia causa y tomarlos como moneda de cambio frente al otro progenitor, a quien se quiere castigar ¡causa mucho daño! El niño necesita saber y sentir que sus padres están a su lado en cualquier momento.
Mientras los padres permanecen unidos, el niño, ante los problemas, sabrá que ellos están ahí y puede contar con ambos.

 

 

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DECÁLOGO PARA EL BUEN DIVORCIO

1º El divorcio es algo más que un proceso legal. Es también un proceso emocional, personal y psicológico que afecta de igual forma a padres e hijos.

2º El problema no es el divorcio, sino el “mal divorcio”.La mala forma de llevarlo a cabo puede acarrear consecuencias negativas en los niños.

3º De común acuerdo todos ganan.Se favorece así el clima de diálogo y el entorno personal que deben vivir también los menores.

4º Se separan los padres, no los hijos.Hay que procurar que los hijos mantengan una buena relación con ambos progenitores.

5º La separación no supone la pérdida de ninguno de los progenitores.Los niños no deben sentirse culpables de nada.

6º Los niños no son propiedad exclusiva de la madre o del padre.Las actitudes de “posesión” sobre los hijos/as que excluyen al otro progenitor perjudican gravemente a los menores.

7º El divorcio no pone fin a las obligaciones compartidas con respecto a los hijos.Los padrestienen la obligación de consultarse y comunicarse de manera honesta, fluida, abierta y regular las decisiones importantes.

8º Lo importante es la calidad de la relación con los hijos.

9º ¡No utilizar a los hijos para enfrentarse de manera indirecta con el otro cónyuge!Es algo cruel y despiadado que puede tener consecuencias negativas e irreversibles en los hijos.

10º Facilitar la adaptación del menor a la nueva pareja.Debe hacerse con tacto y de manera progresiva pero solo cuando esa relación esté totalmente consolidada.

 


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Fuente:

Francisco Fernández Cabanillas, Presidente de la Asociación Nacional de afectados por el S.A.P

Fecha de actualización: 15-04-2011

Redacción: Almudena Villoslada

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