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Características de los hijos únicos

Características de los hijos únicos

Los hijos únicos suelen ser calificados como malcriados, agresivos, mandones, solitarios y hasta inadaptados. Este mito se ha perpetuado a lo largo de los años, pero no existe ninguna evidencia científica que lo respalde.

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Para establecer qué características son las propias de los hijos únicos se han hecho numerosas investigaciones, las cuales han ido estableciendo otros parámetros en el análisis. Esto ha llevado a nuevas y más exactas apreciaciones de la condición de ser hijos únicos, demostrando que estos, si bien tienen algunas características particulares, no son muy diferentes a los niños que tienen hermanos.


La personalidad del hijo único depende más de cómo es criado que del hecho de no tener hermanos, por lo que el papel de los padres es un factor muy importante. Deben aprender a mantener un equilibrio en la educación para no correr el riesgo de caer en una protección excesiva que perjudique el desarrollo del niño, o impida su desarrollo social. Es importante que aprenda desde pequeño a convivir con otros niños, ya sean amigos de la escuela o primos, y se fomente la cultura del deporte en equipo para no caer en un egocentrismo.


También hay que saber poner reglas y mantener la disciplina, ya que si los padres son muy permisivos podría derivar en un descontrol total de su actitud, resultando por ello un tanto despótico o tirano con ellos.

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Las características propias de cada niño, sus habilidades sociales, su comportamiento, su personalidad… están determinadas por el ejemplo que le han transmitido sus padres y las personas con quien se rodea. Hay que tener en cuenta que el hecho de no tener hermanos no indica que sea un niño conflictivo.


Aunque generalmente se suele tener prejuicios sobre ellos, calificándolos de egoístas, mimados y complicados, no todos desarrollan esas características. Es cierto que cada hogar es un mundo y que, por lo tanto, cada hijo único es diferente a todos los demás, pero existen unas características comunes que suelen marcar a estos niños:

Son afectuosos y muy unidos a sus padres. Comparten mucha intimidad con ellos y los lazos que los unen son muy fuertes. Los niños admiran a sus padres, los imitan en todo, comparten gustos, opiniones y forma de ser, aunque esto puede ocasionar que, en la adolescencia, cuando los niños necesitan rebelarse contra los padres para asumir su propia identidad, los hijos únicos tarden más en hacerlo, y esta falta de sana rebeldía puede ocasionar una importante carencia de imagen propia en unos años claves para su desarrollo personal.

Son más seguros de sí mismos. Al no tener competidores en casa y recibir todos los estímulos y todas las alabanzas, hace que crezcan con una buena autoestima. El riesgo que esto puede suponer es que lleguen a pensar que son niños superiores a los demás o que su manera de actuar es la única posible. Esto les hará mostrarse intolerantes, testarudos y poco comprensivos.

Son responsables e inteligentes. El contacto constante con los adultos los lleva a manejarse bien en el mundo de los mayores. Son maduros para su edad, se expresan muy bien y suelen ser buenos alumnos. Esto hace que quieran relacionarse más con adultos que con niños e imitar sus comportamientos, lo que los lleva a poder comportarse con soberbia y encajar mal el fracaso.

Suelen tener excelentes habilidades de lenguaje como resultado de la constante interacción con los adultos. En cuanto a su pensamiento, tienden a ser más lógicos y prácticos en la resolución de problemas. Reúnen los hechos y la información pertinente y luego analizan las cosas hasta llegar a una conclusión satisfactoria. Lo negativo de esto es que, al tener estas habilidades, tienden a ser reacios para aceptar las ideas de los demás o a admitir que están equivocados.

Son más prudentes. Durante los primeros meses de vida, la madre siente un fuerte apego hacia su bebé. Si no nacen más hermanos, este vínculo permanece invariable a lo largo de la infancia. Con frecuencia, los padres temen con mayor intensidad que a su hijo le pase algo, lo que hacen que actúen con más prudencia e intenten evitar los riesgos incontrolados. El riesgo de esto es que sin darse cuenta y tal vez por un "exceso" de cariño, los padres pueden poner trabas a su autonomía por temor a que se aleje de ellos y de la protección que ejercen.

Generalmente están altamente motivados. Se exigen mucho a sí mismos y suelen fijarse metas altas. Por lo cual tienden a ser responsables, organizados y meticulosos para alcanzar sus metas.

El lado negativo de esto es que, al ser tan ambiciosos, sus expectativas pueden ser muy altas, lo que causa estrés en ellos y en los demás. También pueden volverse estrictos e impacientes con aquellas personas que no estén a la altura de sus estándares.

Son líderes naturales y pueden llegar a ser "personas influyentes”. Al pasar más tiempo solos, tienden a ser más autoritarios, y al estar con los demás niños imponer sus normas. Esto no hace que tengan menos amigos, los hijos únicos suelen tener el mismo número de amigos que los niños que tienen hermanos.

El nivel educativo suele ser más alto. Sacan mejores notas en los exámenes y consiguen mayores niveles de logros educativos y profesionales. Esto podría ser resultado de contar con la ventaja de tener todos los recursos financieros de sus padres para ellos solos y no ser repartido entre sus hermanos. Pero por otro lado los padres suelen ser muy exigentes con ellos y pueden sentirse presionados constantemente, generando algún tipo de ansiedad o temor al fracaso.

Tienden a ser perfeccionistas y esperan que los otros hagan las cosas correctamente. Cuando esto no ocurre, pueden frustrarse. Este perfeccionismo puede dar lugar a que sean demasiado críticos e intolerantes consigo mismos y con los demás. Con frecuencia se suele observar una tendencia a ser procrastinadores (dejar las cosas siempre para más tarde), ya que temen que su trabajo no sea lo suficientemente bueno.

 Al no tener que competir con sus hermanos por la atención de sus padres, son menos celosos y envidiosos. El riesgo de esto es que algunos pueden crear mucha dependencia de los padres o estos de él, por lo que en algunos momentos que suponen la separación, como ir a la escuela, dormir en casa de un amigo, ir a un campamento, etc. se vuelven sumamente difíciles tanto para los niños como para los padres.

Desarrollan más su imaginación y creatividad. Al pasar más tiempo solos o sin otros niños, hacen que a la hora de jugar tengan que inventarse sus propios trucos.


Fuentes

- Estudio.Behavioral characteristics of the only child vsfirst-born and children with siblings http://www.scielo.br/pdf/%0D/rbp/v26n1/en_a07v26n1.pdf

-Estudio Only-child and non-only-child exhibit differences in creativity and agreeableness: evidence from behavioral and anatomical structural studies. https://link.springer.com/article/10.1007/s11682-016-9530-9

Fecha de actualización: 13-12-2018

Redacción: Cristina Rodríguez

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