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¿Qué es el retraso escolar y cómo evitarlo?

¿Qué es el retraso escolar y cómo evitarlo?

¿Cuántas veces nos hemos preguntado si nuestros hijos estarán bien o no en el colegio? O si estarán por encima o por debajo de la media de la clase… Pues bien, la primera pregunta se resuelve de manera sencilla: simplemente hay que preocuparse por ellos, por sus estudios, acudir a las reuniones con el tutor o la tutora del cole y prestarles la suficiente atención, y la segunda no tiene respuesta sino simplemente una afirmación: ¡NO LE COMPARES!

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Índice

Hablamos de retraso escolar cuando un niño no alcanza los objetivos curriculares y se produce un desequilibrio entre sus capacidades y la exigencia escolar, derivando en uno o varios suspensos. El retraso escolar, además, acarrea tensiones emocionales que van a repercutir en el desarrollo personal y en la socialización, necesaria, de todo alumno.

Por eso, es tarea de los profesores, de los padres, aunque también de toda la sociedad, buscar soluciones para superar esta insatisfacción que se produce y para ayudarle en uno de los mejores medios para desarrollarse como persona, que es la educación y el aprendizaje.
 

Las causas más frecuentes del retraso escolar

Las causas que provocan que un alumno no alcance el nivel de rendimiento y pedagógico esperado para su edad son muy variadas. La desmotivación, la falta de concentración, la desorganización, la ansiedad ante un examen, los problemas de memoria, la falta de autoestima, etc. Todas ellas pueden dificultar que el menor estudiante obtenga los resultados académicos esperados tanto por él como por sus familiares:

1. Déficit cognitivo o de la capacidad intelectual: los estudiantes que tienen una menor capacidad intelectual suelen tener fracaso escolar o académico, aunque pueden tener otras capacidades o “inteligencias” para otro tipo de cualidades.

2. Déficit de atención: los niños con trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad (TDAH) suelen fallar en la atención sostenida y la atención selectiva pudiendo el menor “ausentarse mentalmente” de la explicación del profesor y fallar en la comprensión. Si esto continúa alargándose en el tiempo inevitablemente aparecerá el retraso escolar.

3. Déficit neurológico o sensorial: una enfermedad neurológica o sensorial puede condicionar el seguimiento de las explicaciones de los profesores en clase.

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4. Falta de motivación para el estudio y algunos problemas psicológicos: la desmotivación se produce cuando no se obtiene el rendimiento adecuado, pero también la monotonía y la rutina de la escuela facilitan el desinterés. Los problemas del estado de ánimo o una baja autoestima lo pueden facilitar aún más.

5. Falta de supervisión familiar: un estilo educativo permisivo y con escasa implicación tanto en las tareas escolares como en las entrevistas con los profesores también puede conducir al retraso.

6. Separación de los padres y otros problemas emocionales: esta situación también puede influir y desestabilizar al niño. Recordemos que las separaciones traumáticas pueden repercutir en los estudios de los menores.
 

¿Se puede prevenir el retraso escolar?

Aquí entra en juego el papel del profesor, que debe ser el buscador diario de nuevas estrategias con las que desarrollar su materia de una forma más motivadora. Además, sería ideal también que los padres pudieran asimilar los contenidos impartidos en el aula. No obstante, quizás el trabajo más importante sea que el alumno pueda lograr el autoaprendizaje. Pero ¿cómo hacerlo posible?

- Hay que actuar ante la aparición de las primeras dificultades. No es bueno pasar por alto las malas notas una y otra vez sin poner medidas para solucionar los problemas de base.

- Hay que concebir el curso como una carrera de fondo y conseguir buenas calificaciones desde el inicio de curso.

- No permitir que se instalen en el papel de perdedores. Aunque las notas suelan ser malas hay que cuidar siempre su autoestima para que no sientan el fracaso como algo esperado y normal. Lo mejor, por tanto, comprensión.

Además, será necesario también valorar su comportamiento dentro y fuera de la escuela conociendo sus amistades y hablando periódicamente con sus profesores. Si fuera necesario para mantener el nivel de sus compañeros también deberían clases de apoyo y refuerzo en clases extraescolares.
 

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¿Y mejorar el fracaso escolar?

El retraso escolar puede superarse con la implicación de todos los factores que conforman el pleno desarrollo del niño.

- La familia debe coordinarse con la escuela y comprometerse a acudir al centro para mantener entrevistas con los profesores de sus hijos.

- Los niños deben saber que tienen responsabilidades que asumir para aprender y formarse.

- Y los profesores, por su parte, dar la voz de alarma a la familia ante los primeros síntomas de retraso o falta de adecuación al contexto escolar.

Aunque los padres son, sin duda, su gran apoyo sobre todo para los menores que están pasando por algún motivo una mala etapa o bien se trata de niños que desde el principio suelen tener dificultades para el estudio. Para ello se necesita de los padres lo siguiente:

Motivación. Delante del menor se debe hablar siempre bien del colegio, de la vida académica y de lo bonito que es aprender y estudiar. Fomentar el gusto por hacer bien el trabajo, cumplir las metas que se proponga y alabar el esfuerzo.

- Lectura. Es la base de cualquier conocimiento. El gusto por leer y comprender lo que se lee es la base y a su vez también el fundamento del estudio y del aprendizaje.

- Estudio. Estar delante de un libro durante un tiempo no es estudiar. A estudiar también se aprende y por eso resulta fundamental que los más pequeños conozcan técnicas de estudio que les estimulen y les diviertan.
 

Niños con baja capacidad cognitiva

Este, como ya veíamos más arriba, puede ser también un motivo de retraso escolar. Los niños con baja capacidad cognitiva o límite son aquellos niños que, tras una evaluación psicológica, presentan un cociente intelectual de 70 o algo inferior al mismo.

Esto significa que, por ejemplo, a la hora de aprender diferentes contenidos en el colegio tienen dificultades. Son lentos en la asimilación de las ideas, les cuesta realizar ejercicios de lógica, les supone gran esfuerzo sintetizar o resumir las ideas principales de un texto, pero hay que tener claro que el hecho de tener menor capacidad cognitiva no siempre supone que tengan mermadas otras capacidades o inteligencias, que además se pueden y se deben explorar.

¿Cómo detectar un niño con baja capacidad cognitiva?

Los padres o el tutor del cole son los primeros que se dan cuenta de las dificultades de los niños. Lo primero en ese caso será descartar cualquier otro déficit y para ello habrá que realizar al menor una evaluación psicopedagógica y analizar los diferentes factores que pueden incidir en un bajo rendimiento debido a una capacidad intelectual baja.

¿Cómo ayudarle?

- En el colegio: existen los profesores de apoyo, que son aquellos que, de forma individualizada o en pequeños grupos, ayudan a los niños reforzando los contenidos escolares de las principales asignaturas.

- En la familia: los padres deben ayudar a sus hijos con los deberes escolares. Es necesario reforzar los contenidos de forma diaria.

- Y, finalmente, a través del juego: en ocasiones, estos niños realizan un esfuerzo superior al del resto de sus compañeros. Juegos como las sopas de letras, el juego de la baraja o los crucigramas sirven para desarrollar aptitudes deficitarias como la atención, el cálculo numérico o la memoria.


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