Niños caprichosos y cómo evitar berrinches

Niños caprichosos y cómo evitar berrinches
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Los niños son caprichosos y demandantes por naturaleza, sobre todo cuando son pequeños y no son capaces de comprender que no se les puede dar todo lo que quieren al momento. No obstante, la forma en la que los educamos desde pequeños también puede influir en que sean más o menos caprichosos, lo cual a su vez influirá en que tengan más o menos berrinches cuando no consiguen lo que quieren. ¿Cómo evitar este círculo y lograr que un niño no sea muy caprichoso?

Los niños nacen pidiendo: comida, afecta, cuidados… Esta es su forma de satisfacer sus necesidades y, cuando no saben hablar, piden mediante el llanto y las rabietas, ya que pronto comprueba que haciendo eso captan la atención de sus padres rápidamente.

A medida que crecen siguen pidiendo y pidiendo, aunque no siempre cosas que realmente necesitan. Y, como están acostumbrados a que les demos lo que piden, cuando no lo consiguen, se sorprenden, se enfadan y montan un berrinche. Esto es algo normal en el desarrollo de los niños, sobre todo de los 18 meses a los 4 años, ya que a esta edad se dan una serie de circunstancias que hacen que estas rabietas sean habituales.

1- No saben controlar sus emociones, por lo que cualquier pequeño imprevisto les hace llorar, enfadarse, ponerse rabiosos…

2- No tienen tolerancia a la frustración, es una capacidad que se desarrolla con la edad.

3- No tienen paciencia ni saben esperar, por lo que quieren todo al momento.

4- No tienen noción del tiempo, ellos solo entienden el aquí y ahora, si les dices que tienen que esperar 1 minuto, les parecerá tanto como si les dices que tienen que esperar 5.

5- Comienzan a socializar y a ver lo que tienen otros niños, lo que hace que ellos quieran los mismos juguetes que tienen los demás.

Por lo tanto, es normal enfrentarse a una etapa en la vida de nuestros hijos en la que se vuelven muy caprichosos, pero nuestra forma de actuar desde el primer momento hará que se vuelvan más o menos mimados y protestones, por lo que debes tener cuidado y saber cómo actuar desde el primer berrinche para evitar que esta forma de comportarse se perpetúe con el tiempo. Aunque nos cueste decir “no” o poner límites, en realidad los niños los necesitan y, en el fondo, los berrinches son una forma de pedir límites y normas que les den seguridad y los enseñen a comportarse.

Asimismo, una vez los niños montan un berrinche es muy complicado calmarlos, sobre todo porque nosotros acabamos poniéndonos nerviosos, especialmente si montan la pataleta en algún lugar público o delante de otras personas. Por eso, el mejor consejo es conocer a tu hijo, saber cuándo puede montar un berrinche o por qué y evitarlo.

¿Cómo evitar los berrinches?


1- Los padres somos el ejemplo a seguir y la guía de los niños, por lo que es importante que no os pongáis nerviosos y mantengáis la calma siempre. Si gritáis u os enfadáis ante cualquier contratiempo, es normal que él haga lo mismo.

2- Cuando le digas “no” ante una de sus demandas, luego no puedes ceder, por lo que es importante que valores antes la respuesta para no mostrarte cambiante y contradictorio ante él. Y es que no hay que decir “no” siempre a los niños, muchas veces se les puede conceder lo que piden. Por ejemplo, si te pide quedarse 5 minutos más en el parque, y no tenéis prisa, dile que sí. Él se sentirá feliz y más propenso a obedecer otras veces. Si te dice que le dejes coger un cuchillo jamonero para partir el jamón él solo, por supuesto la respuesta es no. Valora lo que te pide para contestarle en consonancia.

3- Además de valorar lo que te pide, debes tener en cuenta cómo lo hace. Si te pide las cosas con calma y tranquilo, siempre debes escucharle e intentar darle lo que te pide, si es posible. Si grita, llora, se tira al suelo o monta una pataleta, dile que se calme y se tranquilice, que mientras se porte así, no le puedes entender ni hacer caso. De esta manera, se acostumbrará a no montar una rabieta para lograr lo que quiere, si no lo contrario.

4- No te rías de su forma de actuar, ya que eso le hará sentirse mal y ofendido. Aunque a veces resulte cómica su forma de actuar, hay que permanecer serios y no dar más importancia a la rabieta para que no la utilice en el futuro de nuevo para lograr lo que quiere.

5- Cada vez que monte un berrinche, dile que no vas a hacerle caso mientras está así y ayúdale a calmarse. Muchas veces ellos solos no pueden, por lo que debes buscar una forma de ayudarle a tranquilizarse, como darle un abrazo, ayudarle a respirar hondo, contar juntos hasta 10, etc.

6- Pon una serie de límites y normas claras adecuadas a su edad y madurez. Es mejor que al principio sean pocas normas para que pueda interiorizarlas. Estas normas, además, deben estar consensuadas con tu pareja para que los dos mandéis el mismo mensaje al niño.

7- Cuando vayáis a hacer algo, explícaselo claramente para que luego no se decepcione. Por ejemplo, si vais a ir a comprar y sabes que te va a pedir algo que no le quieres comprar, dile claramente que solo vais a coger lo de la lista. O si vais a la calle, pero no podéis ir al parque, explícale por qué para que no insista luego ni se enfade.  

8- Premia y elogia su buen comportamiento y cuando pida las cosas adecuadamente con cariños, halagos, un pequeño premio, etc. Los premios son mucho más útiles que los castigos.

9- Explícale la diferencia entre querer y necesitar para que comprenda que no todo lo que te pide, es necesario ni se le puede conceder. Cuando le digas “no” a algo, también debes decirle por qué no se lo puedes conceder, y “porque yo lo digo” nunca es una respuesta adecuada.

10-  No le sobornes para que se porte bien, si no, te pasarás la vida teniendo que darle chuches u otra cosa para conseguir que te haga caso.

11- Aprende a evitar las rabietas apuntando las situaciones en las que se pone nervioso. Por ejemplo, si sabes que monta un berrinche cuando está cansado o tiene hambre, vete en cuanto notes las primeras señales de cansancio o hambre. Si no le gusta compartir su juguete favorito, no lo lleves al parque.

 

 


Fuente:

Álava, Silvia (2014), Queremos hijos felices, Madrid, Actitud de Comunicación.

Domènech, Montse (2015), Edúcame bien, Ed. Plaza & Janés.

Redacción: Irene García

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