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Mis hijos se pelean mucho

Mis hijos se pelean mucho

Rivalidades, envidias, celos y traición han constituido episodios míticos y reales que han regido la vida de los hermanos a través de los siglos. Pero, ¿es un mito la agresión entre hermanos?

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La rivalidad entre hermanos

A decir del Dr. José de Jesús González Núñez, presidente honorario del Instituto de Investigación en Psicología Clínica y Social (IIPCS), la rivalidad es una realidad que se presenta todos los días y en muchas familias. “Las relaciones más agresivas, e incluso destructivas, pueden darse entre hermanos; pero por otro lado estas relaciones, cuando son maduras y se han edificado en un ambiente sano y equilibrado, pueden ser muy estrechas y sólidas”.

“Los hermanos son aliados y cómplices en todo, porque estas relaciones en la infancia son más íntimas que entre los propios padres, pero en ocasiones la agresión entre hermanos se vuelve demasiado frecuente”, subraya el doctor.

Hasta cierto punto es normal escuchar que los padres de familia comenten frases como “siempre se están peleando” al hablar de sus hijos. Y es que la rivalidad entre hermanos es tan natural como inevitable, porque en este vínculo afectivo habitan simultáneamente sentimientos agresivos y amorosos, pero tienen su función en el proceso de socialización y la rivalidad generalmente se supera cuando se llega la etapa adulta, dando paso a una mayor unión y una relación de amistad.

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En los niños, según afirma González Núñez, los celos entre hermanos son comprensibles, pues el par representa una amenaza ante el temor a perder el afecto de los padres: “Los niños sienten que sus padres son de su propiedad y se frustran cuando poco a poco renuncian a ello por la presencia de un hermano. En una relación sana este proceso se asimilará; sin embargo, en ocasiones esta rivalidad puede generar agresividad que se manifestará desde la infancia, y por ende, se acentuará durante la adolescencia y podría recrudecerse en la edad adulta.”

Por desgracia algunos de los padres de familia fomentan, inconscientemente, la rivalidad, por ejemplo, al dar la preferencia a uno de los hermanos: “Si esta conducta es constante puede generar resentimientos en el otro hermano, ocasionando situaciones agresivas que pueden ser verbales e incluso físicas. Por lo tanto, si se traslada este cuadro a la adolescencia se tendrá una relación entre hermanos sumamente hostil. Éste sería el origen de las traiciones, de los odios y rencores que en ocasiones son insuperables”.

 

¿Qué actitud deberían tomar los padres?

La tarea de los padres debe ser fomentar el compartir y no el competir. Ayuda detectar las necesidades personales de cada uno, y no cometer el error, para evitar la rivalidad, de querer dar a todos lo mismo, pues esto puede incluso incrementar esa rivalidad. Es preferible dar a cada uno lo que necesita. Además hay que aprender a respetar las diferencias entre uno y otro y evitar comparaciones entre ellos, ya que cada uno tiene sus tiempos, predilecciones y deseos particulares. No obstante, si no se logra este equilibrio y las cosas se salen de control, sería necesario acudir a un especialista en la materia que ayude a la familia a encontrar las soluciones de los conflictos entre hermanos”, comenta.

De lo contrario este problema se trasladará a la edad adulta, donde los conflictos se recrudecen, lo cual se puede constatar en diversas familias e incluso en empresas familiares donde los hermanos pueden llegar a convertirse en verdaderos enemigos.


Fecha de actualización: 09-06-2020

Redacción: Irene García

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