Consejos para que el niño se porte bien

Consejos para que el niño se porte bien
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El carácter y el comportamiento de los niños y de las niñas durante ciertas etapas de su crecimiento puede volverse algo complicado. Las rabietas, los berrinches, los llantos y los gritos son actitudes que todos los pequeños van a tener. La misión de los progenitores en estos casos es corregirlos y hacerles entender que su forma de actuar está siendo inadecuada, pero hay que buscar la manera correcta de enseñarles.

Es muy común que los padres y las madres pierdan los nervios cuando a sus hijos les da por portarse mal. A veces, el estrés del trabajo, las obligaciones cotidianas y el escaso tiempo libre favorecen una mala respuesta de los adultos ante estas actitudes de los más pequeños. Hay que mantener la calma y despejar la mente, pues la manera de disciplinar a los niños y a las niñas es vital para el adecuado desarrollo de sus valores y también de sus comportamientos futuros.

 

Para aprender a corregir a los más pequeños no hay que atacarlos ni hacerlos sentir mal, ya que estos sentimientos pueden derivar en que su actitud se vuelva más desafiante y agresiva o, por el contrario, se vuelvan algo retraídos e inseguros. Cuando entran en la etapa de la Educación Primaria es cuando comienzan a aparecer actitudes más negativas. Se sienten más mayores y creen que pueden hacer y obtener las mismas cosas que los adultos, cosa que no es así. Comienzan a rivalizar por ser los mejores, tanto con sus progenitores como con sus compañeros y compañeras.

 

Periodos de adaptación en el niño

Periodos de adaptación en el niño

Llegar por primera vez a un lugar nuevo, con caras nuevas, no es fácil para nadie; y menos para los niños. Conocer ese lugar, hacerlo propio, llegar a disfrutarlo es un proceso que a cada niño le lleva su tiempo. ¿Quieres conocer las claves para que el periodo de adaptación de tu hijo sea lo más fácil y rápido posible?

También hay que tener en cuenta que a estas edades la personalidad de los niños y las niñas es muy cambiante. Un día pueden comportarse de la mejor de las maneras y al otro ser unos “diablillos”. Durante esta etapa están llenos de energía y curiosidad y, tan pronto montan un berrinche que pueden ser los más cariñosos del mundo. Los padres y las madres deben ser mentalmente fuertes y tener paciencia para educarlos constructiva y amorosamente. Aquí van algunos consejos:

 

1- Es necesario que al reñirles la atención se centre en la conducta negativa que ha tenido, es decir, si ha roto algo por jugar con una pelota dentro de casa no es necesario utilizar etiquetas que lo encasillen. Por ejemplo “No debes jugar con pelotas en el salón, porque puedes romper algo como ha ocurrido” mejor que “eres un niño malo, mira lo que has hecho”.

2- Lo ideal cuando se vaya a corregir una actitud es hacerlo justo en el momento adecuado para que el pequeño relacione su mala acción con la regañina. Pero, en ciertas ocasiones es mejor esperar, como por ejemplo cuando sus amigos están delante. Se quiere mejorar su comportamiento y para ello no hay que avergonzarlo delante de nadie.

3- Hacer que el niño o la niña tema a sus progenitores solo hará que obedezca y sea disciplinado por miedo, pero no se le estarán inculcando comportamientos ni valores positivos. Lo ideal es enseñarles a discernir entre el bien y el mal, fortalecer la confianza que deposita en su padre y en su madre, y estimular su desarrollo emocional.

4- Una de las frases que más se utilizan cuando se está regañando al niño es “mira como tu hermano/primo/amigo se está portando bien”. Comparar su comportamiento con el de otro no es la mejor opción, estas frases tienden a afectar el autoestima del niño, les hacen sentir inferiores y sienten que no son lo suficientemente buenos. Hay que centrarse en su mal comportamiento y no atacarlo ni compararlo.

5- Hay que enseñarle que sus acciones tienen consecuencias. Echarle una bronca sin fundamento no le va a hacer cambiar de actitud. En cambio, explicarle lo que ha hecho mal y las repercusiones que tiene lo que ha hecho es la mejor forma de que reflexione y entienda el por qué está mal. 

6- Hay que darle la oportunidad de explicarse ya que de esta manera suelen darse cuenta ellos mismos de que lo que han hecho ha estado mal y, a su vez, aprender a reconocer sus errores y a rectificarlos.

7- Una de las reglas básicas a la hora de regañar y disciplinar a los pequeños es mantener las normas en todo momento. Es decir, los comportamientos negativos que se quieren corregir siempre hay que tenerlos en cuenta y no dejarlos pasar. Esto también quiere decir que, si se ve a otra persona haciendo algo malo, se le haga ver al niño o a la niña que es incorrecto. Es importante que los pequeños comprendan que esos comportamientos no son aceptables para nadie y que no se les regaña solo a ellos.

 

Por lo general, los niños y las niñas no se comportan mal de manera consciente o de mala fe, lo hacen porque están en una etapa de descubrimiento, tanto del mundo que les rodea, como de su mundo interior. Los progenitores deben estar presentes para ayudarles a seguir el camino más adecuado a lo largo de su desarrollo y corregirlos cuando sea necesario.

 


Fuentes:

La Asociación Disciplina Positiva España y la Asociación Española de Pediatría.

 

 

 

Redacción: Andrea Rivero

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