Mi hijo se porta mal

Mi hijo se porta mal
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A partir de los 36 meses controlar el comportamiento de tu hijo debería ser más sencillo que antes. Su capacidad de comprensión está más desarrollada y ya puedes razonar y explicarle por qué debe portarse bien, en lugar de afirmar y ordenar sin más. Lo que no significa que deje de comportarse inadecuadamente y cuestione tu autoridad.

El objetivo de la disciplina cumplidos los 3 años será ayudarle a comprender por qué sus acciones tienen consecuencias, buenas o malas.

El control del comportamiento no os servirá solo a vosotros como padres, si no que es esencial para el desarrollo social y la seguridad del niño. Es el inicio de su desarrollo moral, aprenderá a respetar y a conocer los peligros. El autocontrol es importante para una vida familiar y social feliz, pues si el niño no sabe comportarse corre el riesgo de aislarse socialmente o ser rechazado por sus compañeros en el futuro.

¿Cuáles son las maneras más eficaces para disciplinarle?

Los expertos apuestan por recompensar al niño cuando se porte bien, e ignorarle cuando lo haga mal. Además, en caso de desobediencia continuada o extrema, el principio esencial será el de separar al niño de su comportamiento inadecuado para darle tiempo para reflexionar y “enfriarse”.

A partir del tercer año las técnicas sobre las que hay que centrarse son el refuerzo positivo (elogiar lo que quieres que se repita) y el castigo negativo (retirar la atención de lo que quieres que no se repita).

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¿Piojos en la cabeza de tu hijo?

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Molestos, negros y, aunque no miden más de 4 milímetros, todo el mundo ha oído hablar de ellos o ha sufrido su presencia en alguna ocasión. Cuando los niños comienzan el colegio, es extraño el curso en el que no se da la voz de alarma por la presencia de piojos o “pipis”, un método de prevención para que las madres puedan evitar la infestación por parte de estos inquilinos tan indeseables

El refuerzo positivo: Las consecuencias positivas de su comportamiento pueden ser recompensas no necesariamente muy sofisticadas ni materiales. Un abrazo, un elogio, dejarle elegir la cena, leer un cuento, o ponerle una pegatina en el póster de portarse bien bastarán para que el niño sepa que actuar bien tiene su recompensa.

El castigo negativo: Retirar algo positivo reduce el mala conducta; además esta consecuencia negativa tiene dos objetivos, la primera que el niño asocie su mal comportamiento a un efecto desagradable, por ejemplo retirándole su juguete, y otro es aumentar la distancia entre el niño y el mal comportamiento, por ejemplo ignorándole o poniéndole a pensar. Una consecuencia negativa no implica que le grites o le pegues, los cachetes no educan ni modifican la conducta del pequeño, solo emiten un mensaje: la violencia es aceptable. Ignorarle para que sea consciente de que sus acciones no dan ningún fruto es suficiente. A esta edad las consecuencias negativas no deberían extenderse más de 3-5 minutos.

Ponerle a pensar

Esta técnica debe utilizarse solo como último recurso y a partir de los 3 o 4 años, cuando el niño ya es capaz de comprender las consecuencias de sus actos. Consiste en retirar inmediatamente al niño de la situación o el objeto que está siendo molesto o peligroso. Es una extensión del procedimiento de ignorar. Y puede utilizarse cuando éste haya fallado.

Cuando el niño tenga un mal comportamiento, e ignorarle no haya funcionado, dile que debe ir un tiempo a pensar o llévale tú, apartándole del lugar. Debe hacerse inmediatamente.

Acompáñalo a su habitación o a un lugar seguro y cierra la puerta de manera que quede aislado de la situación anterior que ha provocado su comportamiento. Dile que debe pensar en lo que ha hecho y pedir perdón. Puedes hacerle notar tu presencia al otro lado aunque le ignores, para que vea que no le has encerrado. Déjale 3 minutos (un minuto por cada año que tenga) y una vez transcurrido el tiempo mírale sin enfadarte y habla con él de lo que ha hecho mal. Si se niega a calmarse repite el proceso, sin perder los nervios ni enfadarte.

Cuando pida perdón termina dándole un abrazo.

El póster de portarse bien

Este “juego” es un excelente incentivo o recompensa al buen comportamiento de tu hijo. Es una manera muy clara de que entienda de una forma inmediata las consecuencias positivas que acarrea portarse bien. Puedes hacer uno general o uno más específico si quieres mejorar un comportamiento concreto (dejar los pañales, pedir las cosas por favor, comportarse en la mesa, irse a la cama cuando se le pide…).

Pinta en una cartulina o imprime un calendario con casillas en blanco para los días de cada mes y compra pegatinas pequeñas con estrellas, corazones o motivos infantiles, de esas que venden en los bazares, papelerías o jugueterías, y mejor si son de sus personajes preferidos. Cada vez que el niño se porte bien, pida las cosas educadamente, etc. coloca con él una pegatina en el día correspondiente. Si la mejora o la buena acción han sido especialmente significativas podrá ganar varias. El mal comportamiento no tendrá pegatina. Prométele una recompensa tangible cuando tenga un número determinado de ellas, como llevarle al zoo, ir a ver una peli, etc.

A los niños les encantan las pegatinas y esta es una divertida forma de que vean de un solo vistazo lo bien o mal que se están portando. Otra opción es crear un álbum con un cuaderno, en vez de un póster, en el que vaya acumulando y coleccionando pegatinas según su comportamiento. Así se implicará más y, al considerarlo suyo, se preocupará más por ganarse las pegatinas.

 

 


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Fuente:

Domènech, Montse (2015), Edúcame bien, Ed. Plaza & Janés.

Fecha de actualización: 05-10-2011

Redacción: Lola García-Amado

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