Cómo hablar de reglas a los niños

Cómo hablar de reglas a los niños
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Los niños y las niñas no vienen con un manual de instrucciones que enseñe a los padres a cómo manejarlos ni educarlos. Asimismo tampoco vienen programados para comportarse adecuadamente ni para saber que hacer en algunas situaciones o lugares, eso lo aprenden con el tiempo y, por lo general, sus progenitores son sus mayores mentores.

Convertir a los más pequeños de la casa en personas autónomas, independientes, civilizadas, sociables y tolerantes es una tarea que se comienza desde la infancia. Para ello, se deben establecer una serie de normas, pautas y límites. 

 

-Las normas son un conjunto de ordenaciones que regulan la vida cotidiana y el comportamiento que se debe tener en un grupo social determinado.

-Las pautas son una serie de ayudas o guías que orientan y regulan el comportamiento pero no de manera normativa, es decir, no son obligaciones, más bien recomendaciones. 

-Los límites son los extremos que se ponen en las acciones o comportamiento tanto con las demás personas, con uno mismo, con las cosas, los lugares, etc. No se deben sobrepasar. 

 

Las normas son muy importantes en la vida y en la infancia tienen aún mayor relevancia. Estas sirven para  desarrollar sentimientos de autoestima cuando se consiguen las metas que las normas o límites presentan, para desarrollar sentimientos de pertenencia a un grupo social, escolar o familiar. También ayudan a gestionar el autocontrol y la autorregulación y generar sentimientos de autonomía y seguridad en sí mismo. Ademas, ayudan en el aprendizaje de conductas y hábitos adecuados a cada edad. 

Tolerancia, cómo enseñarla a los niños

Tolerancia, cómo enseñarla a los niños

Todas las personas somos diferentes y, a lo largo de su vida, los niños se encuentran con gran diversidad: de raza, religión, apariencia… Aunque todos somos en teoría iguales y se deberían respetar todas estas pequeñas diferencias, la realidad es que solemos unirnos a aquellas personas que piensan como nosotros y rechazamos lo que no conocemos o entendemos. En la sociedad global en la que vivimos, ser tolerante y abierto de mente es esencial para respetarnos unos a otros y poder convivir sin problemas

 

Muchas veces son los propios progenitores o adultos quienes fallan a la hora de poner normas y reglas a los más pequeños. Por lo general, esto se debe a que no se quiere que los niños sufran lo mismo que los adultos, a que no se quiere o no se sabe decir claramente que no, a no querer defraudarlos ni tampoco frustrarlos. Además, los mayores tienen miedo a ser considerados autoritarios o bordes, tampoco quieren tener un conflicto ni a sufrir las malas caras de los peques. Otro error es querer compensar la falta de tiempo y dedicación siendo más permisivos y, en muchas ocasiones, no hay ganas para corregir a los niños o reflexionar sobre su conducta. 

 

Hay que tener presente que en función de la edad de los menores las normas o límites a imponer son diferentes y que, a medida que crecen, deberían ir cambiando. 

 

1. Entre los 2 y los 4 años lo más importante es establecer hábitos y rutinas. Hay que enseñarles qué y cómo deben hacer ciertas cosas, así como hacerles entender que es lo que se espera de ellos. Al ser tan pequeños es normal tener que repetir las normas varias veces ya que, probablemente, no las cumplan a la primera. Lo importante es transmitirles seguridad y confianza para luego añadir los límites. 

2. Entre los 4 y los 6 años se recomienda reconocer a los pequeños los logros que consigan, sobre todo, los relacionados con la escuela, así como utilizar recompensas para estimular al niño o la niña. En esta etapa hay que mantener las rutinas y hábitos establecidos anteriormente y empezar a fomentar algunos límites. 

3. Entre los 6 y los 12 años en esta fase ya han madurado lo suficiente como para entender las consecuencias de sus acciones, por lo que se establecen dichas consecuencias al incumplimiento de los límites que se le imponen. Estos ya son claros y están centrados en la conducta que se quiere conseguir. 

4. Entre los 12 y los 15 años ya se puede comenzar a negociar ciertas normas y siempre hay que escuchar lo que ellos tengan que decir. Es importante dejar todas las normas, límites y consecuencias claras para que los jóvenes sean conscientes de hasta donde pueden llegar, aunque es probable que rompan alguna regla de vez en cuando. 

 

A la hora de inculcar normas hay que tener en cuenta que el comportamiento de los más pequeños no siempre va a ser perfecto. Hay que ir moldeándolo poco a poco y conseguir que ellos mismos se den cuenta de la necesidad se cumplir con las reglas y de no sobrepasar los límites. La labor de los padres es es guiándolos con paciencia hasta que consigan su objetivo. Las normas que se fijan deben seguir una serie de patrones para que sean más fáciles de cumplir: 

 

1. Deben estar basadas en las necesidad del menor, siendo coherentes y justas. 

2. El comportamiento de los padres es el que guía a sus hijos, por lo que no se puede hacer lo contrario a lo que se le dice al pequeño.

3. Todas las normas y límites deben estar adaptados a la edad del niño, deben entenderlas por lo que si son simples y concisas mejor. 

4. Las normas en positivo mejor que en negativo. Además, no hay que humillar ni ridiculizar al pequeño.

5. Cuando se imponen reglas son para cumplirlas, los progenitores deben ser firmes y no ablandarse. 

6. Si las malas conductas se castigan, también es necesario recompensar las buenas actitudes. 


Fuentes:

Club de Padres, Laboratorios Ordesa, https://www.ordesa.es/club_padres/mi-hijo/articulo/importancia-establecer-normas-ninos/

Escuela infantil Edelweiss, http://www.escuelainfantiledelweiss.es/blog-escuela-infantil/limites-y-normas-para-los-ninos

Mar Sánchez, psicóloga, https://marsanchezpsicologa.com/2015/01/17/las-normas-y-limites-en-los-ninos/

Redacción: Andrea Rivero

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