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Cómo enseñar trabalenguas a niños

Cómo enseñar trabalenguas a niños

Los trabalenguas tienen numerosos beneficios en los niños. El uso más conocido es como terapia para aprender a pronunciar aquellas letras que no consiguen terminar de pronunciar bien, pero además de eso favorecen la imaginación y la memoria.

 

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Índice

 

¿Qué son los trabalenguas?

Los trabalenguas son oraciones o textos breves, que pueden ser en cualquier idioma, que están diseñados para que la pronunciación en voz alta sea difícil de articular. Con frecuencia se usan como ejercicio para desarrollar una dicción ágil y expedita.

Los trabalenguas son un tipo de literatura popular de naturaleza oral. Suelen ser juegos de palabras que combinan fonemas similares, y con frecuencia con aliteraciones y rimas con dos o tres secuencias de sonidos que se idearon con el objetivo de confundir a aquellos que intentan pronunciarlos de forma rápida.

¿Qué beneficios tiene enseñarle trabalenguas a los niños?

- Sirve de terapia: este tipo de juego es útil par los niños, ya que ayuda a conseguir que los niños tengan una correcta pronunciación (sobre todo en los niños que tienen problemas para pronunciar determinadas letras).

- Desarrolla la imaginación y el interés por la lengua: la pronunciación o la elaboración de trabalenguas hace que su imaginación se desarrolle para ir aumentando progresivamente la dificultad de los juegos. Esto puede ayudar a aumentar su entusiasmo por el lenguaje y a encontrar sus propias palabras que completen su trabalenguas. Esto tiene una reacción muy favorable en los primeros acercamientos del niño a la lengua y que hará que en el futuro tenga un vocabulario más amplio y pueda hablar con propiedad.

- Ayuda a la memoria: los trabalenguas estimulan la memoria ya que estos deben ser memorizados con el fin de decirlos lo más rápido posible sin errores. Esto hace que desarrollen la habilidad de hablar más rápido en oraciones con mayor dificultad. Además, le ayuda a hablar con precisión y a pensar lo que se tiene que decir mientras lo dicen rápido y correctamente.

Les divierte: aparte de servir para aprender, para la memoria, etc. es algo que a la mayoría de los niños les parece divertido. Los trabalenguas son un juego entretenido, los errores en los trabalenguas son comunes y esto provoca risas entre todos los participantes.

- Fomentan la competitividad con uno mismo: practicar los trabalenguas hacen que su afán por superarse crezca con el fin de pronunciar los trabalenguas que antes no podía pronunciar y que les hace querer superarse día a día.

¿Cuándo y cómo puedo empezar a enseñarle trabalenguas a mi hijo?

Los niños pueden empezar a aprender trabalenguas desde preescolar. Es una buena manera de que practiquen el habla. Piensa que los niños con esa edad no saben hablar con precisión por lo que a la hora de enseñarle un trabalenguas tendrás que tener paciencia.

Lo primero que tienes que hacer es escoger un trabalenguas adecuado a su edad y a sus capacidades oratorias. Lo mejor es empezar por uno muy sencillo (en cuanto a extensión y dificultad de palabras) para que pueda entender de qué trata esto.

Cuando hayas escogido el trabalenguas, léelo tú, despacio, el niño necesita entenderlo bien antes de empezar a pronunciarlo él. Repítelo cuantas veces sea necesario o cuantas veces te lo pida.

Cuando se lo hayas repetido en numerosas ocasiones, dile a tu hijo que es su turno. Explícale antes de empezar que, si no le sale a la primera, es algo totalmente normal, que este juego es precisamente para poder llegar a conseguirlo en algún momento.

Cada vez que se equivoque tienes que hacer que lo perciba como algo gracioso, para eso puedes equivocarte tú alguna vez. Así vera que cometer errores es algo totalmente normal.

Puedes ponerle un objetivo, por ejemplo, aprenderse 2 o 3 trabalenguas diferentes sin equivocarse. Cuando lo consiga tendrá una recompensa que puede ser escoger la película cuando vayáis al cine, escoger algo en el supermercado, escoger el siguiente juego en familia, etc.

Lo más importante es que no te desesperes, puede que a tu hijo al principio le cueste aprenderse los trabalenguas, pero no le desanimes. Es importante que le apoyes para que no pierda el interés. Si te desesperas viendo cómo no es capaz de hacerlo, puede que esto no sea una actividad para ti, recuerda que esto tiene que ser algo divertido.

¿Qué trabalenguas puedo enseñarle a mi hijo?

- Pablito clavó un clavito. ¿Qué clavito clavó Pablito?

- Si al pronunciar te trabas con las palabras, practica con trabalenguas, porque trabalenguando, trabalenguando, te irás destrabalenguando.

- El cielo está enladrillado ¿quién lo desenladrilará? El desenladrillador que lo desenladrille, buen desenladrillador será.

- Pepe pela patatas para una tortilla y para la ensalada. Pepa pela que pela, pela que pela y se empapa.

- El hipopótamo Hipo está con hipo ¿Quién le quita el hipo al hipopótamo Hipo?

- Pedro Pérez Pita pintor perpetuo pinta paisajes por poco precio para poder partir pronto para París.

- Compra pocas capas, pocas capas paga, como yo compré pocas capas, pocas capas pago.

- Erre con erre guitarra, erre con erre, carril: rápido siena los carros, rápido el ferrocarril.

- Me han dicho que has dicho un dicho que he dicho yo. El sur lo ha dicho, mintió. Y en caso que hubiese dicho ese dicho que tú has dicho que he dicho yo, dicho y redicho quedó. Y estaría muy bien dicho, siempre que yo hubiera dicho ese dicho que tú has dicho que he dicho yo.

- Cuando cuentes cuentos, cuenta cuántos cuentos cuentas, porque si no cuentas cuántos cuentos cuentas, nunca sabrás cuántos cuentos sabes contar.

- Había una caracatrepa con tres caracatrepitos. Cuando la caracatrepa trepa, trepan los tres caracatrepitos.

- Me trajo Tajo tres trajes, tres trajes me trajo Tajo.

- Como poco coco como, poco coco compro.

- El perro de San Roque no tiene rabo porque Ramón Ramírez se lo ha robado. Y al perro de Ramón Ramírez ¿quién el rabo le ha robado?

- María Chuchena su choza techaba, y un techador que por allá pasaba le dijo: -Chuchena, ¿tú techas tu choza o techas la ajena?


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