Cómo criar a un niño de 6 años

Cómo criar a un niño de 6 años
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¿Habéis notado últimamente que vuestro hijo está algo diferente? Acaba de cumplir seis años y sentís que algo ha cambiado. Probablemente sus cambios se deban a la “crisis de la personalidad de los seis años” de la que muchos expertos hablan. Los mismos que, además, afirman que se trata de la sufrida a los doce y a los cuarenta, aunque esta no es tan radical en la expresión de sus emociones y actitudes.

Para criar a un niño de seis años lo primero que hay que tener en cuenta es que la crisis de la personalidad a esta edad puede surgir en cualquier momento y cualquier padre o madre ha de estar preparado para ella. Las reacciones propias de las crisis de la madurez tienen su origen en el acelerado desarrollo de su sistema nervioso, ante el cual el niño reacciona con todo su cuerpo atravesando el espectro de emociones. Dichas reacciones, además, han de ser interpretadas como síntomas de su crecimiento que tendremos que orientar de forma adecuada.


Cuando esto suceda lo mejor será comprender su situación e intentar ofrecer al niño puntos de apoyo y rituales inalterables. Aquí será imprescindible respetar su deseo de intimidad, aprovechar los momentos en los que quiere hablar y hacer que se interese por diferentes actividades que requieran mucha concentración como, por ejemplo, la lectura. Después, cuando el padre o la madre note un aquietamiento de su actitud, será cuando el niño haya finalizado este episodio de “crisis de personalidad”. El niño se volverá más introvertido y mucho más maduro cuánto más empeño hayan puesto y más cariño le hayan demostrado sus padres.

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¿Cómo se podría averiguar si realmente está sufriendo esta crisis de personalidad?


El niño de seis años probablemente comience a revelarse para imponer su voluntad sobre la de los demás, no aceptará la autoridad, reirá y llorará hasta perder el control, se comportará de manera caprichosa, se sentirá desorientado e incómodo y será por ese motivo por el que reaccionará también de forma desproporcionada y casi siempre entre los dos extremos. No va a ser un niño reflexivo, las alternativas le abrumarán y tendrá poca capacidad de decisión. La respuesta a casi cualquier exigencia que le hagáis será “no” y comenzará a mostrar una actitud desafiante. Serán, además, los niños más que las niñas, quienes pasen al estado de “no parar”. Crecerá el activismo en esta etapa.


¿Hay factores que agravan la crisis de personalidad a los seis años?


Como ya veíamos esta irritabilidad estará presente en la gran mayoría de los casos, aunque es cierto que no todos experimentan la crisis de la personalidad a los seis años de la misma manera. Algunos, por ejemplo, no la sufrirán de una manera tan drástica y otros, sin embargo, se revelarán de una forma mucho más radical. No obstante, existen algunos factores que predisponen a que esta situación se agrave bastante:


- Los niños que suelen tener un temperamento difícil, inseguridad, baja autoestima, impulsividad y dificultades evolutivas.

- Los niños en cuyas familias hay mucho estrés y falta de tiempo de intimidad entre padres e hijos.

- Los niños a los cuales sus compañeros les rechazan o aquellos que cuentan con amigos problemáticos a su alrededor.

- Y también los niños con un bajo rendimiento académico y con una gran dificultad de ajuste al entorno escolar.


Consejos para actuar y pensar ante la crisis de los seis años de sus hijos


Es normal que los padres y las madres deseen tener algunas soluciones ante esta crisis de personalidad que su hijo probablemente sufra a los seis años. Para ello es importante que se cumpla con un horario básico y unas rutinas marcadas, algo que sin duda les aportará seguridad. También será fundamental aprovechar el momento de acostarle para enseñarle a reflexionar y para lograrlo es importante crear un hábito de confidencia.


Comienza, por ejemplo, por contarle cosas tuyas. De esta manera notarás cómo va a ir teniendo confianza para contarte él también cosas. Intenta hacer que pase más tiempo con sus hermanos pequeños (si los tiene) y, si es el más pequeño, dale alguna responsabilidad adaptada a su edad. Y dadle afecto, muchos besos y caricias, y en caso de que los rechace no pasa nada porque lo más importante en ese caso será respetar su intimidad y volver a intentarlo en otra ocasión.


¿Y cuando se enfaden?


Los padres y las madres de estos niños deben ser modelos de cómo reaccionar cuando se está enfadado con el único objetivo de enseñarle al niño a mostrar y expresar sus emociones de manera adecuada. La técnica del moldeado es, al menos para la Asociación Americana de Psicología, la más adecuada. Esta se basa en:


1- Enseñar a identificar diferentes emociones y las situaciones que las causan.

2- Ayudar a reconocer las señales de enfado que les envía su cuerpo.

3- Enseñar que los sentimientos hacia otros se han de expresar con palabras moderadas y totalmente adecuadas, pero nunca con las manos y mucho menos con insultos.


¿Por qué es tan importante? ¿Cómo es su mundo emocional a esta edad?


Alrededor de esta edad, los niños comienzan a darse cuenta de aquello que sienten y comienzan a expresarse ya con caras y gestos, que seguirán sujetos siempre a interpretación de los demás. Hasta esta edad lo cierto es que para los padres y las madres de estos niños era pura magia saber lo que sentían, pero con seis años la cosa cambia pues van a descubrir que todo se basa en la sonrisa, en su ceño fruncido, en su tono de voz o en sus bostezos.


A partir ya de los siete años el niño comprende que lo que siente no es algo que dura siempre y que, por supuesto, no tiene la misma intensidad. Sus emociones antes eran intensas y permanentes y era por eso por lo que lloraban desconsoladamente cuando los padres se iban o cuando se les regañaba con dureza, pero ya no.


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Fuentes:

Álava, Silvia (2016), Queremos que crezcan felices, Madrid, Actitud de Comunicación.

Fecha de actualización: 13-03-2019

Redacción: Ana Ruiz

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