¿Cómo conseguir que un niño no grite?

¿Cómo conseguir que un niño no grite?
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No cabe duda de que la educación que les inculquemos a los hijos desde pequeños va a influir en su futuro mucho. Sin embargo, hay que tener en cuenta que a lo largo de su vida va a haber diferentes etapas que habrá que entender y llevar con algo de paciencia.

Alrededor de los dos y tres años los niños pequeños entran en una etapa que podría denominarse como una “mini adolescencia” porque está llena de negativismo y de independencia, pero, especialmente, de conseguir lo que quieren, subiendo el tono de voz e incluso gritando. Pero ¿por qué?


Es cierto que en muchas ocasiones cuando los niños “gritan, chillan o se portan mal” es porque están cansados, tristes, nerviosos o incómodos, aunque suele ser mucho más habitual cuando se encuentran en esa etapa en la que ya son capaces de desplazarse de forma autónoma sin demasiadas dificultades, en las que ya andan, comen prácticamente de todo y ellos solos empiezan a dejar el pañal y también el chupete, etc. Esto provoca, por tanto, que sean (o al menos lo intenten) cada vez más autónomos e independientes surgiendo las primeras rabietas y conflictos.


Quieren hacer las cosas por sí mismos sin necesidad de que ninguna persona les ayude, empiezan a imponer su “no” a todo lo que se les dice, y en las rabietas que tienen comienzan a aparecer los gritos y chillidos hacia sus progenitores.

¿Cómo hacer para que un niño deje de morder?

¿Cómo hacer para que un niño deje de morder?

Seguro que te ha pasado más de una vez que has ido a recoger a tu hijo a la guardería y la profesora te ha comentado que ha mordido a un compañero. O al contrario, has ido a recoger a tu peque y te le has encontrado con un buen mordisco en la mejilla. ¿Por qué muerden los niños? ¿Qué se puede hacer para conseguir que dejen esta fea costumbre?


¿Por qué gritan los niños? ¿Cómo actuar?


Esa etapa de negatividad y necesidad de independencia por parte de los niños, en la que se verán capaces de afrontar situaciones sin ayuda de ningún tipo hará que tarde o temprano llegue la frustración al no conseguir siempre que lo desean sus objetivos. Reclamarán, por tanto, la atención de sus progenitores a base de gritos y chillidos y, aunque es cierto que la intensidad va a depender de cada niño puesto que no son iguales, la gran mayoría recurrirá a ese grito de manera eficaz y rápida.


Es normal que los padres y madres de estos niños se desesperen a veces. Por eso resulta fundamental saber cómo actuar adecuadamente ante este tipo de situaciones. Hay que recordar que gritar y castigar a los niños pequeños no va a servir de mucho, e incluso puede ser perjudicial en el futuro. Lo que un padre o madre debe hacer es no ceder nunca a los caprichos de los niños que solamente utilizan gritos y chillidos para conseguir sus objetivos, jamás chillar o subir el tono de voz para quedar por encima de ellos para que se asombren y nos presten atención, y una vez estén calmados explicarles suavemente que no se debe gritar.


Y, sobre todo, tener mucha paciencia. Es decir, que si gritan o tienen una rabieta no respondáis con lo mismo porque lo único que conseguiréis es que esto lo acabe tomando finalmente como modelo y lo haga frecuentemente. Ante todo, control y mucha calma para transmitírselo también al niño que tarde o temprano tendrá que comenzar a ser paciente, y a ser consciente también de que uno no siempre puede conseguir lo que desea ni tampoco en el momento que se quiere.


¿Qué pueden hacer los padres para cambiar el mal comportamiento de sus hijos?


Con frecuencia tanto padres como madres tienden a hacer caso a sus hijos cuando estos se portan mal. Sin embargo, cometen un grave error y es básicamente dar por hecho que cuando se portan bien es porque es “su deber como niños” cuando en realidad no debería ser así. ¿Por qué? Pues bien, sencillamente porque no solamente hay que prestar atención a las conductas malas de los hijos sino también a las conductas buenas. De hecho, si los padres lo hacen conseguirán mejores resultados en el comportamiento de sus hijos. ¿Por qué les regañamos continuamente si se portan mal, pero nunca elogiamos su buen comportamiento? Lo ideal sería que los adultos identificasen y elogiasen el buen comportamiento de sus hijos, y les brindasen el apoyo suficiente y una atención positiva consiguiendo así reforzar dicho comportamiento y aumentando también la probabilidad de que estas se repitan.


Además, es importante también que los padres de estos niños sean conscientes de la importancia que tiene mejorar la relación con ellos. ¿De qué manera? Se puede comenzar en primer lugar por redirigir la atención a los comportamientos que se valoran y se quieren incrementar. Si el niño se muestra cada vez más independiente lo mejor será elogiar ese comportamiento (siempre que no se les ponga en peligro) y también acompañarlos de la expresión corporal con, por ejemplo, una sonrisa o un abrazo. También es bueno elogiar todos sus esfuerzos y no solamente los logros. Cuando se le plantea un determinado “reto o tarea” es importante elogiarle inmediatamente, especialmente cuando al menos se ve que lo está intentando.


No hay que olvidarse tampoco de hacer de cada momento un plan especial. Esto es algo que, sin duda, permite a los padres y madres acercarse a sus hijos y, sobre todo, tener siempre en cuenta lo importante que es que los niños participen en la elección de las diferentes actividades porque realmente les hace especial ilusión.


Finalmente, intentar reconocer algunas emociones como el miedo o la inseguridad en lugar de enfadarse con ellos o reprochárselo. De esta manera, se facilita una conducta alternativa a esa “conducta-problema”. Cuando no quiera compartir un juguete, por ejemplo, pero al menos lo intente, también se le reforzará. Y no olvidarse nunca de que no hay que ceder a sus chantajes y caprichos, especialmente cuando lo que intenta conseguir lo hace a través de sus gritos. Si esto se permite los niños constantemente utilizarán este método para conseguir sus objetivos.

 

 


Fuentes:

AEP EnFamilia “Comportamiento de los niños: qué pueden hacer los padres https://enfamilia.aeped.es/edades-etapas/comportamiento-ninos-que-pueden-hacer-padres

 

Redacción: Ana Ruiz

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