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¿Cómo ayudar a mi niño que no quiere estudiar?

¿Cómo ayudar a mi niño que no quiere estudiar?

Los primeros años de colegio suelen ser los más sencillos aunque hay niños que ya muestran resistencia a estudiar y aprender desde muy pequeños. No obstante, en la mayor parte de los casos los problemas comienzan en la preadolescencia, cuando el niño se niega a estudiar y a hacer los deberes, lo que acaba causando malas notas, suspensos, repetir curso y, en definitiva, fracaso escolar. Para evitar que tu hijo acabe así, debes poner remedio cuanto antes.

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Conseguir que nuestros hijos estudien porque quieren y porque entienden que es algo positivo para ellos no es tan sencillo, pero es lo realmente conveniente ya que, si no, tendremos que pasarnos el día con amenazas y castigos para lograr que hagan los deberes y estudien, lo cual nunca es realmente efectivo ya que estudiar por imposición solo sirve para salir del paso, nunca para aprender y sacar provecho de los estudios.

Los niños motivados que quieren aprender y mejorar son los que más posibilidades tienen de sacar buenas notas y estudiar en la Universidad, lo que puede proporcionarles el acceso a un trabajo mejor en el que se sientan realizados y felices. Por eso, debemos conseguir que nuestro hijo no solo se siente durante horas delante de un libro, sino que quiera estudiar y aprender porque sabe que es bueno para su presente y su futuro.

Para ello, no debes amenazarle ni ofrecerle recompensas a cambio, debes hacerle entender el valor de los estudios, por qué son buenos para él. Cuando le explicas a tu hijo las razones por las que un comportamiento suyo es satisfactorio, el niño es más propenso a valorarlo e interiorizarlo, haciéndolo propio. Debes hacerle sentir curiosidad por el aprendizaje desde pequeño, motivándole con tu ejemplo y estimulándole en todos los campos. Pero si no has conseguido hacerlo o si tu hijo, de pronto, te dice que no quiere seguir estudiando, puedes seguir estos consejos para lograr que vuelva a la senda de la educación:

1- Prepara con él su lugar de estudio para que se sienta cómodo y a gusto mientras trabaja, estudia o hace los deberes. Debe ser un lugar tranquilo y sin distracciones, con buena luz y los materiales adecuados.

2- Planifica con él el horario de estudio para que se acostumbre todos los días a hacer los deberes o estudiar a la misma hora. Es mejor hacerlo después de merendar y antes del tiempo de ocio. La cantidad de tiempo que debe dedicar al estudio dependerá de su edad, la dificultad de las asignaturas y como vaya en clase. Fijar una hora de comienzo y de fin ayudará al niño a aprovechar mejor su tiempo y evitará que se distraiga.

3- Puedes ayudarle si tiene problemas para resolver un ejercicio o tomarle la lección, pero no hacer las tareas por él. Debe aprender a hacerlo solo.

4- Si va muy mal en una asignatura puedes contratar un profesor particular para que le ayude en casa.

5- Habla con sus profesores para averiguar en qué asignaturas va mal o en cuáles muestra más desinterés y cuál creen que puede ser la causa de su desidia y abandono. Así, podréis encontrar juntos una solución adaptada a él.

6- Averigua por qué no quiere estudiar. Los motivos pueden ser muchos: problemas personales que le hayan afectado profundamente, dificultades de aprendizaje no detectadas (dislexia, TDAH, problemas de vista), altas capacidades (los niños con altas capacidades suelen aburrirse en clase y no estudian), sobreprotección, falta de responsabilidad, etc. Averiguar la causa es fundamental ya que la solución dependerá de esta.

7- Evita los castigos y las recompensas ya que solo funcionan en un momento puntual, pero no a la larga. Debes hacerle entender por qué los estudios son importantes para él y para su futuro. Debe comprender que no tiene que estudiar por ti o para hacerte feliz, sino por él mismo. Enséñale las consecuencias negativas de no terminar sus estudios.

8- En cuanto notes un cambio en él y veas que se esfuerza e intenta mejorar, valora su esfuerzo aunque las notas sigan sin ser las mejores. Es importante que alabes su mejora para que no se sienta frustrado y siga estudiando. Incluso puedes hacer un gráfico para que el niño vea de forma visual sus logros académicos, lo que aumentará su motivación y su autoestima.

9- Nunca le compares con sus hermanos u otros compañeros ni le insultes o le llames “tonto”. Así solo conseguirás que tenga aún menos ganas de estudiar. Tampoco uses frases como “Las matemáticas no sirven para nada, pero debes aprobarlas”. No minusvalores ninguna enseñanza, todas aportan algo. Si cree que no sirven para nada, no mostrará interés en ellas.

10- A la hora de hacer los deberes es mejor es mejor que comience por las asignaturas de dificultad media (al comenzar, el niño está concentrado pero todavía no ha llegado a su punto máximo de concentración y productividad), para continuar con las más complicadas y acabar con las más sencillas cuando ya empiece a estar cansado.

11- Debes fomentar la responsabilidad en tu hijo y no ser su agenda. Debe ser él quien apunte los deberes o exámenes que tiene y sepa lo que tiene que hacer cada día.

12- Si no eres capaz de ayudarle y esta situación te sobrepasa, busca ayuda en el orientador de su colegio o instituto para que te guíe y te indique cómo ayudarle de la mejor manera. Si es mayor, quizá deba cambiar de Bachillerato por uno que se ajuste mejor a sus intereses y gustos. Es importante que sienta interés en lo que estudia para que esté motivado. Cuanto más nos gusta algo, mejor lo aprendemos.

13- Ten paciencia y no abandones. Si tú no lo haces, podrás ayudarle y motivarle a seguir estudiando.

14- Si ya ha acabado los estudios obligatorios y se empeña en no estudiar, no puedes obligarle pero dile que la alternativa es trabajar y buscarse la vida, no permitas que se quede en casa sin hacer nada y se dedique a salir con los amigos. Si no estudia, debe trabajar. 


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Los niños con altas capacidades muestran una serie de síntomas muy característicos desde muy pequeños. En este sentido, se recomienda acudir a un especialista que practique pruebas de altas capacidades si se sospecha que un niño las tiene ya que la detección precoz de esta condición permite que alcance al máximo su potencial.

Fuente: Álava, Silia (2012), Queremos que crezcan felices. 

Fecha de actualización: 19-01-2021

Redacción: Irene García

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