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¿A qué edad empiezan los niños con el juego simbólico?

¿A qué edad empiezan los niños con el juego simbólico?

El juego simbólico hace referencia a aquella actividad lúdica donde el niño representa, proyecta o fantasea a través de juguetes y conductas de juego. En el juego simbólico cada niño se expresa de distinta manera.

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A través de esta actividad los niños desarrollan la capacidad para crear y trabajar mentalmente con los símbolos. Además, el juego simbólico es fundamental para el desarrollo cognitivo y emocional de cualquier niño y, por supuesto, el que domina gran parte de los juegos durante los primeros años de su infancia.

Es importante conocer bien la definición y características del juego simbólico. Como padres hemos de facilitarles este tipo de juego y favorecer su desarrollo permitiendo que recreen distintas situaciones o bien personajes de manera espontánea o dirigidas por algún adulto.

Sin duda, lo más interesante de esto es que el juego simbólico permite la exteriorización de conductas aprendidas mediante la estimulación, pero también estimula el aprendizaje de nuevas, facilitando la expresión de sentimientos y la activación de habilidades y competencias socioemocionales. Esto aporta grandes beneficios en el proceso de maduración de los niños.

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El juego simbólico, por tanto, es todo aquel juego espontáneo que surge de modo natural en casa, en el parque o en el colegio, en el que los niños utilizan su capacidad de representación mental para recrear todo un escenario de juego, y además es un tipo de juego particularmente importante pues se refiere, como decimos, a la capacidad del pequeño para imitar situaciones de la vida real y ponerse en la piel de los demás.

Generalmente el juego simbólico comienza a los dos años, aunque depende mucho de la madurez psicológica de cada niño. Lo que sucede en un primer momento es que estos se limitan a reproducir esa vida cotidiana de los adultos, los cuentos que les leemos o los dibujos que ven. Es cierto que a pesar de que a los dos o tres años aproximadamente la visión de los niños es todavía muy egocéntrica, es decir, o juegan solos o lo hacen con sus padres, poco a poco y a medida que se va consolidando el lenguaje, la imaginación, la capacidad de representación, etc., van recreando escenarios más complejos que incluyen a otras personas en el juego.

Con el paso del tiempo, por tanto, deducimos que el juego simbólico se va haciendo cada vez más complejo y pasa a ser grupal por lo que comienza a conocerse como un proceso de socialización propiamente dicho. ¿Cuándo se produce este cambio? Pues bien, a la edad de cuatro o cinco, los niños ya tienen las herramientas psicológicas necesarias para compartir su juego con los demás niños.

Y como todo, el juego simbólico también aporta una multitud de beneficios que como padres debemos conocer y que, por supuesto se observan en todos los planos del desarrollo infantil, desde la psicomotricidad a la expresión de las emociones. Esta actividad estimula el desarrollo de las funciones físicas, psíquicas, afectivas y sociales de los niños. Algunos de los muchos beneficios que aporta el juego simbólico son los siguientes:

1. Facilita el conocimiento de sus propias posibilidades físicas desarrollando su psicomotricidad y dominio de su cuerpo, y el conocimiento del entorno que les rodea.

2. Fomenta la imaginación y la creatividad

3. Incentiva el aprendizaje de nuevas conductas

4. Permite adquirir nuevo vocabulario

5. Ayuda a exteriorizar sentimientos y emociones

6. Estimula la curiosidad

7. Promueve la adquisición de habilidades y competencias sociales

8. Fomenta la autoestima y el autocontrol

Todos estos beneficios se lograrán si, como decíamos, les enseñamos a desarrollar el juego simbólico, es decir, si les damos las bases para que aprendan a identificarse con diferentes roles o funciones del mundo de los adultos. ¿Cómo lo haremos? Pues bien, siempre que podamos debemos contarles cuentos imaginativos y alejados de la realidad. Son este tipo de cuentos los que más les gustan y fomentan su creatividad. Hemos de ser conscientes de que debemos ofrecerles la posibilidad de identificarse con todo tipo de personas de las historias que aparecen en los cuentos que les leemos o en las historias que inventamos. De esta manera, las ganas de conocer cosas nuevas, espacios diferentes y otras realidades irán en aumento por lo que el juego simbólico será más interesante y estimulante para ellos.


Fecha de actualización: 04-12-2020

Redacción: Irene García

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