Ovulación y angustia, ¿están relacionadas?

Ovulación y angustia, ¿están relacionadas?
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En muchas ocasiones, al hablar de un proceso como la ovulación, nos damos cuenta de que existen algunos mitos sobre los síntomas que la acompañan y lo que también este proceso desencadena. Por eso es importante saber bien qué significa ovulación, las consecuencias que tiene y la relación que puede o no tener con determinados estados de ánimo, como la angustia en este caso.

La relación entre ambas, es decir, entre ovulación y angustia no es ningún mito, ya que el ciclo menstrual puede ocasionar algunos cambios de humor provocados por las hormonas. A diferencia de los hombres, cuya producción suele variar muy poco a lo largo de sus vidas, en los 28 días que dura el calendario menstrual nosotras podemos presentar cambios hormonales de un día para otro ocasionando un desequilibrio emocional. Y es ahí, justo en ese momento de desequilibrio, cuando un estado afectivo como la angustia puede aparecer de la noche a la mañana.


El proceso de ovulación consiste básicamente en el desprendimiento natural de un óvulo maduro del ovario que, tras atravesar la trompa de Falopio, pasa al útero y puede ser fecundado. Es decir, la maduración de un óvulo en el ovario o la expulsión de uno o más óvulos de este, ya sea de manera espontánea o inducida. Las mujeres ovulamos un promedio de catorce días después del primer día de menstruación y lo que está claro es que dicho periodo no es exacto dadas las diferencias que hay en la extensión del ciclo menstrual de cada mujer.


El ciclo menstrual se puede definir como el conjunto de cambios regulares que de forma natural ocurren en nuestro sistema reproductor femenino (especialmente en el útero y los ovarios), los cuales hacen posible el embarazo o la menstruación en el caso de que el primero no tenga lugar. El primer día de la menstruación da inicio al ciclo, que termina al día anterior de la siguiente menstruación. La duración media de este es de unos 21 a 45 días aproximadamente en mujeres más jóvenes y de 21 a 25 en mujeres ya adultas, aunque esto siempre puede variar dependiendo de cada caso en particular.

Síntomas de la ovulación y la fecundación

Síntomas de la ovulación y la fecundación

Nuestro cuerpo es muy sensible a cualquier cambio, con lo que es normal notar ciertas molestias mientras se produce la ovulación o en los días previos a la menstruación. ¿También es posible sentir algo diferente cuando se produce la concepción?


Alrededor del 80% de las mujeres reportan síntomas desde ya una o dos semanas previas a la menstruación. Algunos de las más comunes serían el acné, el dolor en los senos, la hinchazón, el decaimiento, la irritabilidad y los cambios de humor. Todos estos síntomas son los que interfieren en la vida diaria del 20 o 30% de las mujeres y todo ello se conoce bajo el nombre de síndrome premenstrual. Es decir, todos los cambios físicos y psíquicos que se producen con la menstruación y desaparecen con ella.


La angustia, por su parte, hace referencia al estado de intranquilidad o inquietud muy intenso causado por algo desagradable o por la amenaza de alguna desgracia o peligro. Es la congoja o aflicción, un estado afectivo que implica un malestar psicológico acompañado además de cambios en el organismo, como la elevación del ritmo cardíaco, los temblores, la sudoración excesiva, la sensación de opresión en el pecho o la falta de aire. La angustia puede ser una reacción ante el peligro o ante algo desconocido y tanto el miedo como la tristeza, el nerviosismo, la irritabilidad, los dolores de cabeza, etc., son algunos de los muchos síntomas que dejan claro que estamos padeciendo angustia.


Por tanto, la ovulación sí está relacionada con la angustia ya que, como vemos, todos aquellos síntomas que podemos padecer y que indican el determinado nivel de angustia por el que estamos pasando, son los mismos que sufrimos durante todo el proceso de ovulación que habíamos nombrado anteriormente. Y es que los cambios hormonales que se producen durante el ciclo menstrual son las variaciones importantes de las hormonas femeninas, la progesterona y los estrógenos.


A lo largo de los años, un elevado porcentaje de mujeres ha concluido que se sienten muy distintas en los días previos a la llegada de la ovulación, y por ello y gracias a numerosas investigaciones y estudios se ha demostrado que, en la gran mayoría de los casos, lo que ocurre es que la variación de estos niveles hormonales desencadena una serie de cambios en el comportamiento de toda mujer. En el caso por ejemplo de los sentidos, la vista, el olfato y el oído se hallan en un grado alto de sensibilidad; se produce un aumento del interés sexual y también de la lubricación vaginal; y finalmente, los cambios de humor están muy pero que muy presentes.


Por otro lado, en relación con la angustia, hemos de ser conscientes también de que el ritmo estresante de vida que llevamos, las complicaciones profesionales o personales a las que tenemos que hacer frente en nuestro día a día o las dificultades, por ejemplo, a nivel económico, son algunas de las situaciones que llevan a que muchas mujeres se encuentren en numerosas ocasiones con cuadros de angustia muy elevados y por eso es importante seguir algunas de estas recomendaciones para controlarla en la medida de lo posible:


- Realizar ejercicio físico con el objetivo de calmar todos los síntomas que se sufren.


- Valorar todo lo bueno que una tiene.


- Aprender a establecer prioridades en la vida y encontrar tiempo libre para disfrutar de nuestros hobbies y de las cosas que verdaderamente nos llenan.


Y es cierto que a pesar de que todas estas pautas puedan servirnos de gran ayuda para reducir los niveles de angustia que podamos tener por otras causas ajenas a la ovulación, es importante saber que a veces resulta inevitable lograr frenarla ya que, como decíamos, eso es algo que forma parte de nosotras, las mujeres, y de nuestro ciclo menstrual, el cual nos acompañará desde la pubertad hasta la menopausia.


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